Inauguran el Día de la Academia en la Cineteca Nacional

COLUMBA

CIUDAD DE MÉXICO, México, (N22/Cineteca Nacional).- 

El miércoles por la noche la Cineteca Nacional se unió al galardón otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), quien reconoció con el Ariel de Oro a Columba Domínguez, e inauguró con la primera actriz el Día de la Academia en la Cineteca Nacional con el objetivo de acercar al público a la producción nacional, destacando la labor y calidad del cine mexicano.
Tras la proyección de los filmes protagonizados por Columba Domínguez, El tejedor de milagros (Francisco del Villar, México, 1962) y Los hermanos Del Hierro (Ismael Rodríguez, México, 1961), medios de comunicación y seguidores de la homenajeada se dieron cita en la Sala 9, Juan Bustillo Oro de este recinto para compartir con ella una mesa redonda conformada por el presidente de la AMACC, Juan Antonio de la Riva, el actor Raúl Adalid y el cineasta Armando Casas.
Iniciando con un discurso poético, Adalid describió a la protagonista de Pueblerina (Emilio Fernández, México, 1949) subrayando su porte, belleza y trabajo actoral. En tanto, el presidente de la Academia recordó con sentidas palabras sus días como estudiante y compartió con la audiencia la experiencia vivida por Columba Domínguez, quien le dio vida al personaje de Belén Martí en la cinta Un día de vida (Emilio Fernández, México, 1950). Señaló que a pesar de que la cinta no fue tan reconocida en este país, su paso por Yugoslavia “causó sensación y se exhibió durante años” donde la actriz “se volvió un ídolo”.
Por su parte, Armando Casas reconoció su participación en la cinta Los hermanos Del Hierro, donde aseguró que Columba Domínguez “tuvo un trabajo actoral sorprendente” y reflexionó sobre la sensibilidad de Ismael Rodríguez al dirigir a un destacado elenco donde las personalidades “eran muy fuertes”. En esa línea, Juan Antonio de la Riva le pidió a la primera actriz compartir su experiencia al trabajar con quien fuera su pareja sentimental, Emilio “El Indio” Fernández, quien es también recordado por su fuerte carácter como uno de los directores más exigentes en la historia del cine mexicano.
“En principio la disciplina no estorba, la disciplina es una parte de nuestro hogar, es una parte de nuestros ancestros (…). A mí no me extrañó el carácter de Emilio, lo ven y se hizo como muy recio. No, Emilio tenía hacia mi persona una sutileza y un talento para decirme lo que deseaba, lo que quería”, indicó la primera actriz, al tiempo en que agregó que “en la forma profesional, ahí no había otra cosa más que lo que es, como se es y como se hace un actor, una artista. (…) Me siento bien, me siento orgullosa, hermosamente orgullosa de lo que yo soy como persona (…). Yo soy Columba Domínguez”.
Entre aplausos, la homenajeada recordó también su labor al lado del nipón Toshiro Mifune, cuyo desarrollo del teatro kabuki la hacía dudar de su propio trabajo actoralcuando colaboraron en Ánimas Trujano (Ismael Rodríguez, México, 1962). “Le hablé a Emilio por teléfono y le dije, estoy fascinada con Toshiro Mifune, es gigante el teatro kabuki (…), pero ¿qué voy a hacer yo? Y me dijo Emilio, mira Columba, si tú has aprendido algo en tu profesión, que son técnicas occidentales de artes escénicas, esa eres tú y ese es tu trabajo”.
El público manifestó interés constante por la actriz, quien al final confesó que el galardón que recibió el pasado 28 de mayo en el Palacio de Bellas Artes la tomó por sorpresa: “Llegué a pensar hace tiempo, el tiempo ha transcurrido y cada día entrega la Academia un Ariel de Oro a una persona profesional, a mí ya no me lo dieron, quién sabe qué pasó, no ocurrió. Y de repente me habla por teléfono el señor director de la Real Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas (sic) y para mí fue una sorpresa porque realmente no lo esperaba (…). De todas maneras me dio mucho gusto recibir la noticia de que me daban el Ariel y estoy muy contenta por todo lo que significa”.
Entre aplausos la homenajeada recibió un ramo de rosas al tiempo que fue rodeada por el público asistente, quienes aprovecharon la cercanía y calidez de Columba Domínguez para pedirle un autógrafo y tomarse una fotografía, para después disfrutar la proyección en 35 mm de Pueblerina.COLUMBA

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