Mujer

Por Adriana Sanchez Vaenz

Nos encontramos en el siglo XXI, el siglo de los sueños hechos realidad, un siglo en el que la liberación femenina es el camino por el que se rige la sociedad, un siglo en el que la igualdad de género es tan clara como el agua, un siglo en el que el género femenino trabaja y gana lo mismo que un hombre y el hombre apoya a su pareja en todo, un siglo en el que tu jefe te respeta y no se te insinúa sólo por ser mujer y finalmente un siglo donde no se hace menos a la mujer, ni se le maltrata, pues es en este siglo donde decir tus pensamientos y opiniones es solamente un avance para la sociedad, definitivamente, es en el siglo XXI donde se vive en paz, libertad y armonía.

Bueno es hora de despertar, esto es una utopía y por lo mismo no existe, absolutamente nada de esto pasa, la verdad, aunque cruda es que hoy la mujer sigue luchando por ser valorada, pues aún con todo y las leyes que se han creado en su favor,la sociedad continúa menospreciando al género femenino.

Cabe destacar que aún en contra de la liberación femenina, la sociedad continúa estereotipando al hombre, pero sobre todo a la mujer, ya que es a ella a quien desde antes de tener conciencia, se le obsequian juegos de platitos para jugar, muñequitas que simbolizan la maternidad, Barbies que les muestran lo perfectas que deben ser, estos más que juguetes son su futuro, desgraciadamente aquí nace el machismo, pues los niños pueden jugar con lo que ellos quieran, claro excepto cosas de niñas que tienen que ver con el hogar.

Dice un dicho que “El hombre crea sus propios demonios”  y la mujer lo hizo con el machismo, pues somos nosotras quienes les dimos ese poder, recordemos una escena clásica en la comida el abuelo terminó de comer la sopa e inmediatamente la abuela manda a la nieta o a la hija para que le sirva, sin importar si ella aún no ha terminado de comer o sino puede, realmente las únicas necesidades que importaban eran las del abuelo, otro ejemplo es cuando nace el primer nieto varón, este crece siendo el único consentido del hogar y un día la madre con afán de mostrarle un poco de educación al pequeño, lo manda a lavar los trastes de la comida, pero la abuela lo ve e inmediatamente lo quita y arma una revolución contra la madre explotadora que puso a lavar los trastes al pobre chamaco, pues se le pudieron caer los brazos, lo peor aunque no lo crean es que la madre por obedecer a la abuela no vuelve en su vida a darle una indicación a su hijo de realizar cualquier tipo de quehacer del hogar y lo consienten en todas sus peticiones. Espero ahora entiendan porque les digo que el machismo nace en casa.

Este virus va creciendo y cuando llega a la adolescencia se convierte en un dolor de cabeza pues ahora no respeta ni a la abuela, ahora ni siquiera levanta el plato de la mesa y mucho menos lava su ropa, pero que tal lo mimaron en su niñez, cual príncipe y ahora es un dictador, pero aquí no termina todo. Al salir en busca de alguna jovencita que llene sus necesidades afectuosas y hormonales, ella no importa en la relación, lo único que cuenta es que él sea feliz, ella hace circo , maroma y teatro por complacerlo, pero eso no sucederá, y llegara el día en que él la mande a la goma, pues al fin hay “muchos peces en el mar”.

Cuando finalmente se case, este macho que probablemente término una licenciatura o tal vez sea un albañil, va a querer lo mismo que tuvo en casa, una mujer al cuidado de su hogar, que lo espere con la cena servida y sus pantuflas listas para cuando llegue de trabajar, pero sobre todo que le sirva.

Quiero aclarar que el ser ama de casa es algo maravilloso y admirable, lo reprochable es que no le ayuden a la mujer en un trabajo tan difícil y cansado como lo es el hogar y que la terminen tratando como sirvienta.

Mujer tu que eres madre, hermana, amiga pregúntate ¿Eres feliz? ¿Te gusta tu vida? Si es así sigue con lo que estás haciendo, pero sino, entonces pregúntate ¿Qué estoy haciendo mal?, es muy probable que el único error que estés cometiendo sea dar y aguantar demasiado.

Si las mujeres estamos acostumbradas a dar demasiado a encontrar la felicidad de los demás, antes que la propia, cuando tu marido dice “tú trabajas, tú pagas los gastos” entonces, lo primero que haces al ver que tus hijos necesitan dinero para la escuela, se los das, cuando ves que ya hay teléfono, vas y lo pagas. Esto es un grave error, porque al final de cuentas haces exactamente lo que él quiere, para solucionar esto sólo tienes dos opciones, primero si estás muy enamorada o simplemente no lo quieres dejar puedes hacer lo siguiente; si no pago la luz, el teléfono, no te dio gasto ni la colegiatura de los niños, NO LO PAGUES TU, sé que se sufrirá un rato, pero el hombre tendrá que ceder o acostumbrarse a perderse el futbol los domingos. La segunda solución que es más simple, pero no menos dolorosa es dejarlo, darse un tiempo tal vez, pero lo más seguro es que el nunca cambiara, por eso el divorcio termina siendo en ciertas ocasiones la mejor solución.

Sé que el ser egoísta es algo complicado para cualquier mujer, pero por un día piensa en ti, en tus sueños y aspiraciones, haz lo que te haga feliz, no importa el cómo, busca la manera la encontrarás, peor sobre todo, comencemos a luchar contra el machismo, no creemos hermanos e hijos machistas, luchemos contra los estereotipos, hagámoslos hombres de verdad, hombre como los que alguna vez soñamos tener, ese hombre que te respeta, te escucha, te ayuda, te apoya, te ama por lo que eres y no por lo que le das.

Seamos ese cambio, pero no lo confundamos con odiarlos y estar en guerra con ellos y ser feministas, pues eso solamente crearía otro problema, que tal si mejor buscamos que nos respeten nos valoren, y no que nos traten como su igual, pues no somos sus cuates.

Mujer busca el equilibrio y hazle saber al hombre que tienes a tu lado que sí trabajas, le puedes ayudar con un gasto de la casa, que si ambos viven allí, ambos tienen la responsabilidad de limpiar la casa, es decir que toda responsabilidad debe ser compartida. El amor suele ser hermoso cuando es equitativo, respetuoso y nadie da más que otro. Tu puedes cambiar tu vida, tu puedes hacerla mejor o tu puedes hacer de ella un infierno y pérdida de tiempo, es tu decisión.

Pregúntate ¿Si tuviera una enfermedad terminal, me sentiría satisfecha con lo que hecho de mi vida? En ti esta la respuesta, en ti está el cambio y solamente importas TÚ.

 

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