Desafío de crear ciudades más verdes, abordado en cita de FAO

Roma, 22 jun (ULAN-PL) Para 2025, más de la mitad de la población del mundo en desarrollo será urbana, lo cual, según la FAO, supone el reto de orientar un progreso en esas zonas que garantice la seguridad alimentaria.

Este ha sido uno de los temas abordado en la Conferencia de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), evento que concluye hoy tras una semana de actividades.

Según estudios realizados, una década atrás, el 40 por ciento de la población del mundo en desarrollo, alrededor de dos mil millones de personas, vivía en las ciudades.

Sin embargo, desde entonces, esta cifra ha aumentado casi al doble de la velocidad del crecimiento demográfico, lo que equivale a casi cinco ciudades nuevas del tamaño de Beijing cada 12 meses.

Tal tendencia, acorde con expertos, responde principalmente a las altas tasas de natalidad y la llegada de personas del medio rural que huyen del hambre, la pobreza y la inseguridad.

La mayor parte de las ciudades de crecimiento más acelerado del planeta están en países de bajos ingresos de Asia y África, de población joven.

Investigaciones estiman que en todo el orbe hay mil millones de personas hacinadas en barriadas, sin acceso a los servicios básicos de salud, agua y sanidad.

Estos grupos urbanos pobres gastan la mayor parte de sus ingresos solo para alimentarse, pero sus hijos presentan niveles de malnutrición a veces tan elevados como los que se observan en las zonas rurales.

En ese contexto, millones de personas de los barrios bajos recurren a la producción de sus propios alimentos en cualquier pedazo de tierra disponible: patios domésticos, a lo largo de los ríos, las carreteras y las vías férreas.

El aumento de los barrios bajos supera el urbano por un margen considerable, por lo que para 2020, la proporción de la población urbana que vivirá en la pobreza llegará a mil 400 millones de personas.

Los analistas denomina a esa situación “la nueva bomba demográfica”, al tiempo que la consideran una pesadilla para la gobernanza: villas que se desbordan, degradadas y empobrecidas, con una población numerosa y vulnerable de personas socialmente excluidas, jóvenes y sin empleo.

En tal sentido, el concepto “ciudades verdes” adquiere especial fuerza. Una de sus soluciones es la horticultura urbana y periurbana, asociada a la producción de una gran variedad de de cultivos en esas ciudades y en sus áreas circundantes.

Se estima que millones de habitantes de estos espacios poblacionales de América Latina y África practican sobre todo la horticultura para suministrar alimentos a sus familias u obtener ingresos por la venta de sus productos.

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