Desafío

RAFA LORET

*La Guerra y la Paz
*Ráfagas Violentas
*Muro, Democrático
Por Rafael Loret de Mola

 

No me refiero, por el título, a la espléndida y voluminosa obra de León Tolstoi en donde presenta las miserias humanas en ambas perspectivas: si hay paz es porque la clase dominante está fuerte; si hay guerra es en razón a la pérdida de controles internos –cuando se trata de una rebelión civil- o al imperativo de la ambición de alguna potencia para avanzar con mayores dominios territoriales. Por desgracia, son pocas las veces en las que la paz es fruto de la verdadera concordia y no del triunfo de quienes la imponen con las condiciones de la explotación de otros seres y/o otras naciones sojuzgadas por los vencedores quienes ahora alzan sus fortalezas no sólo sobre las trincheras militares sino también con las financieras que gobiernan al mundo.
Hace unos días, en la antigua capital de Alemania Occidental, Bonn, se recordó cuando Berlín mantenía la absurda división impuesta por Rusia y los Estados Unidos a sendos flancos de un muro ignominioso que, al fin, cayó, para siempre, esperemos, en 1989 pero cuyos residuos quedan para deleite de los turistas que se fotografían sin pudor ante lo que fue paredón de inocentes y vergüenza y reflejo de las más bajas condiciones humanas, dividas familias y amigos por el flagelo de los radicalismos y por el solo hecho de vivir de un lado u otro de la barda infamante. Aseguran que fue hasta el derribo de la misma cuando terminó, de hecho, la Segunda Guerra Mundial.
La semana anterior ocurrieron dos hechos por demás significativos si analizamos el creciente belicismo, de nueva cuenta, de la Casa Blanca con todo y su “demócrata” Barack Obama, el hombre de color que creció y piensa como blanco. En primer lugar ordenó un cambio en el mando del FBI sustituyendo al legendario Robert Muller por James Comey, quien fuera fiscal general en la era de George Bush junior, antecesor de Obama. No se olvide cuáles fueron las inclinaciones de los Bush, sobre todo del segundo quien se dormía temprano dejando algún incendio en plenitud, poderosos señores del petróleo que pretendieron dominar la economía mundial a base de apropiarse de las reservas petroleras ajenas para así no sólo manejar el mercado sino parapetarse para el siglo en curso asegurando su hegemonía cuando sólo Estados Unidos posea el oro negro e imponga, a placer, precios, condiciones y exportaciones, esto es de acuerdo a las complicidades internacionales.
El segundo acontecimiento fue una sonora advertencia, precisamente desde Bonn, una ciudad que quedó dentro de la franja dominada por Estados Unidos que rodeaba a Berlín, la capital histórica. Allí, uno de los más perseverantes defensores de la paz, Noam Chomsky, irredento analista de la situación mundial, planteó que la estrategia del gobierno de Washington supuestamente para someter al flagelo del terrorismo –y acaso del narcotráfico- utilizando “drones” cuya utilización, alega Chomsky, es tan peligrosa que permite ir “escalando el peligro de una guerras nuclear”, la catástrofe universal que podría dejar de ser ficción recurrente para los cinéfilos y convertirse en la peor de las pesadillas reales, con la consiguiente extinción del género humano por cuestiones tan banales como la soberbia del poder absoluto.
Quienes abominamos la guerra no podemos dejar de pensar en esta tremenda advertencia que significaría, en sí, el fin de cuanto nos es conocido con muy escasas o nulas posibilidades de supervivencia. ¿Será acaso por esta razón por la cual algunas células terroristas de ls vascos de ETA y los islámicos de AL Qaeda, han “descubierto” a México como el puente ideal para penetrar hacia los Estados Unidos pero antes pertrechándose aquí a través de las hogueras creadas por subversivos y criminales dispuestos a todo con tal de adueñarse territorialmente del poder y avanzar hacia el “estado fallido”, el escenario ideal para justificar una rectoría completa desde el exterior basada en la conveniencia de asegurar “la paz mundial”… cuando, en realidad, se plantea l contrario. Estamos en medio del campo de batalla y todavía nadie expone cómo proteger de los ambiciosos la riqueza petrolera oponiéndose a una reforma energética que beneficiará a los consorcios del exterior a costa del patrimonio “de todos los mexicanos”, como tanto se ha reiterado de manera por demás demagógica y sin señalar salidas para las presiones de todo tipo y desde distintos horizontes.
El hecho es que las nuevas armas estadounidenses pueden tener múltiples dedicatorias, sobre todo cuando en el Capitolio se discute la ley de migración que, seguramente, autorizará al gobierno del señor Obama a construir la barda ignominiosa entre dos naciones supuestamente aliadas. Será el muro de la miseria, listo siempre a dividir a dos sociedades, cuando se extrema un hecho incontrovertible: el ahorro que los llamados “indocumentados” generan es de vital importancia para la economía de los estados del sur de la Unión Americana Unidos en donde, desde siempre, es donde más se ha agudizado el racismo con brutales consecuencias a través de la historia. Las víctimas ahora son los morenos, asimilados los negros por espejismo del poder circunstancial, esto es los mexicanos que cruzan mojoneras y se alzan sobre las bardas ya existentes para obtener alguna oportunidad de trabajo. El oprobio es infinito.
El hecho es que la sola mención a una “guerra nuclear” nos debe detener a todos un momento para analizar sobre ello. Nadie en su sano sucio podría pensar en algo positivo al respecto. Entonces, ¿hacia dónde, en realidad, se encamina el uso de “drones”, cuya denominación es terrible “son aparatos para aterrorizar poblados, regiones; de hecho, naciones enteras”. De manera más simple podemos definirlos como aviones no tripulados con una enorme capacidad de fuego. Su uso indiscriminado no tiene defensa posible. Y el “demócrata” Barack no se tienta el corazón… o, más bien, quienes mandan de a deveras incluso sobre la oficina oval.
Debate
Las ráfagas violentas tienen mucho que ver cuando, al mismo tiempo, la economía de los fuertes, vendedores de armas, se estabiliza a costa de la siembra de terror. Ya hemos dicho que a través de tres mil quinientos kilómetros de frontera con la nación más poderosa del planeta, se cuenta con dos almacenes o armerías por cada dos kilómetros, esto es un poco más de mil quinientas. Y si a ello agregamos que la “barda de la ignominia” se extenderá, luego de la aprobación del Congreso estadounidense, en setecientas millas –equivalentes a mil doscientos seis kilómetros-, podremos en la misma escala medir la xenofobia de nuestros vecinos del norte y sus ansias por desfogarse a costa de los vulnerables mexicanos, incapaces hoy –como nuestra pobre selección de fútbol, que tanto nos cuesta-, de contener la fuerza militar del norte. Y esto lo sabe, sin duda, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa nacional con nombre de guerrillero.
El terror, desde luego, no cesa. Hace unos días hablaba de que, cuando menos, en el Distrito Federal percibíamos ya una disminución de la violencia y varios comensales me refutaron con razón, hablándome de sus propias experiencias, en rumbos más castigados por la distribución de las drogas, que se publican muy escondidos en las páginas dedicadas a la metrópoli en los diarios mal llamados “nacionales” porque no lo son aunque algunas de sus franquicias avancen. Tenemos el caso de los “abducidos” del bar Heaven para comprobar, además, la ligereza con la que se toma el drama y la profundidad de la perversidad política destinada a golpear a mansalva al jefe del gobierno defeño quien se niega aún a buscar afiliación política. ¿Será de izquierda?
Pero, además, los inspectores en distintas delegaciones andan sueltos, clausurando restaurantes y antros a su satisfacción o a conveniencia de los arreglos y permisos; pero, por ejemplo, como la moda es proteger a los animalitos, éstos y sus dueños se han adueñado de las zonas en las que acostumbran correr quienes se inclinan por el ejercicio matutino y ahora deben vadear excrementos y hasta los ataques de los canes. ¿Los jardines son, de preferencia, para los niños o los perros?¿Para los seres humanos o las mascotas?¡Basta de cursilerías al respecto! Al rato tendremos que pedir permiso para trotar a alguna sociedad protectora de animales.
La Anécdota
Unja Una vez pregunté a un grupo de “animalistas” contrarios a la fiesta de los toros:
–Si ustedes estuvieran al pie de un abismo, sujetando con una mano a un niño de otra raza –de color, diríamos-, y en la otra a su mascota preferida; y debieran soltar a uno de ellos, ¿qué harían?
Lo que más me espantó fue el silencio de los aludidos quienes, de plano, optaron por no responder. Es decir, en el fondo, hubieran querido decir que salvarían a sus animalitos por encima de una vida humana. ¿Tiene esto algún sentido o nos estamos convirtiendo en entes sin alma, sin conciencia, depredadores de nuestros congéneres?
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E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com
NO DEBEMOS GUERREAR POR MINUCIAS, POR EJEMPLO COMO LAS VERDULERAS DEL PAN; ES TRASCENDENTE ACTUAR PARA EVITAR QUE LA PAZ SE NOS DILUYA ENTRE LAS MANOS ANTE LAS AMBICIONES AJENAS. TENEMOS PETRÓLEO Y DEBEMOS DEFENDERLO CON LAS ARMAS DE LA RAZÓN… NO CFREANDO NUEVOS MUROS DE IGNOMINIA. PENSEMOS HOY EN ELLO.

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