Desafío

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*Personas non Gratas
*Aviso para Mexicanos
*El Registro de AMLO

En estos espacios, que aún conservan los periódicos con verdadera independencia –eximo aquellos que han sido amenazados por el crimen organizado o la clase política que lo protege, específicamente en la frontera norte del país-, dimos cuenta de la hiperactividad de Antonio Solá Recquer y Xavi Domínguez, catalanes con asiento en Madrid y nacionalizado el primero por decisión discrecional de felipe calderón –minúsculas-. Dijimos, a tiempo, en 2010, que su presencia en Torreón, en La Laguna, y no en Toluca donde gobernaba Enrique Peña, tenía lo que los españoles llaman “jiribilla”, esto es trampa. Y vaya si la había: con información sesgada de la secretaría de Hacienda investigó a Humberto Moreira y el endeudamiento ilegal de Coahuila en que había caído para consolidar la precampaña de Enrique Peña Nieto.
Pero Solá, además, por poco destruye el esquema priísta, al abortar la presidencia partidista del mencionado Moreira –encaprichado torpemente en colocar a su hermano Rubén como su sucesor con un breve intervalo de por medio-, y poner en jaque al peñismo; pese a ello, ocurrió que, contratado por calderón, no fue capaz de contener la marejada del PRI ni, mucho menos, la de una izquierda unida que levantó de la lona a Andrés Manuel López Obrador y lo convirtió en competitivo y con posibilidades reales de ganar la Presidencia de la República. ¿Fue incapaz Solá o dispuso del método infalible de la traición para refugiarse llevándose las maletas repletas de dólares a sus oficinas del Conde de Peñalver en la capital española?
Más curiosidad me da el caso en cuanto a que NINGÚN partido, desde luego no el PAN pero tampoco el PRI, el PRD y los pequeñuelos, solicitó al gobierno la declaración de personan non grata –antes de ser la nacionalización exprés y a hurtadillas del sujeto-, y no se han pronunciado para acusarlo de las tremendas desviaciones, triquiñuelas y excesos en los que incurrió en su afán de modificar los resultados comiciales contrariando la voluntad de los mexicanos; al final, el PAN quedó en tercer sitio y el ganador, el PRI, se ensució las manos, amén de salpicar para siempre a su abanderado, con el escándalo de las inversiones subterráneas convertidas en bonos pecuniarios y de despensas –Monex, Soriana-. Esto es, como si el personaje no hubiera sido sino un fantasma socarrón dispuesto a molestar a los ingenuos vivos incapaces de hacer otra cosa, ante él, que cubrirse con las nocturnas sábanas de la residencia oficial.
Resulta, además, que en el empeño en entrar al mundo del marketing internacional –Ostos&Solá es una empresa que presume de “hacer presidentes” en su página WEB a la que cualquiera de ustedes puede acceder considerando que sólo en Facebok ya existen 42 millones de mexicanos usuarios-, también cayó López Obrador. En realidad, desde 2006 se observaba a diversos operadores de origen venezolano trabajando para él; de este hecho surgió la idea de compararlo con el entonces intocable Hugo Chávez, ya extinto hoy, desprestigiado en esos días por sus afanes reeleccionistas y sus desplantes teatrales, y extender la terca idea de “los peligros” para México cuyos resultados son conocidos de sobra: exitosos desde el punto de vista de quienes lo planearon y desastrosos para cualquier concepto de democracia en una nación, la nuestra, con muy pobre márgenes de cultura electoral y política.
Con este antecedente, no extraña que López Obrador, muy atrás al inicio de la contienda proselitista de 2012, optara por contratar al experto uruguayo Luis Costa Bonino, a través del cineasta Luis Mandoki, uno de los directores mexicanos con mayor reconocimiento en Hollywood, además de ser un sostenido activista de la izquierda –yo le observé cómo preparaba a las masas de incondicionales para hacer con ellas un coro sobre una canción adaptada para el icono inmarcesible, durante varias jornadas-, y con ellos dirigir una campaña que se antojaba de difícil remontar por las condiciones prevalecientes. Desde luego, Costa Bonino aceptó, por un jugoso contrato desde luego, y las rieles de la locomotora oxidada salieron de los museos y comenzaron a ser colocadas de manera estratégica para la recuperación del personaje, lográndose ampliamente hasta el grado de llegar en segundo lugar a la meta y quejarse, con razón, de la ausencia de equidad de la pugna sin resultado alguno por parte de los órganos electorales. Peña ganó y punto, sentenciaron con el inapelable calificativo de sus decisiones: son “inatacables” las del Tribunal Federal Electoral.
Ahora, a más de un año de aquellas elecciones –sin tanta bulla como las protestas poselectorales de 2006-, Costa Bonino escribe sobre el tema, asume su rol protagonista y acusa a una serie de estrechos colaboradores de López Obrador por traicionarlo haciendo difícil, más bien imposible, el trabajo de los “expertos” extranjeros, del propio Bonino y sus auxiliares de importación, y peor aún: vendiendo la causa a quienes, en el fondo, deseaban el naufragio.
El texto, citado en diversos medios, incluye acusaciones contra: el encargado de prensa y vocero, César Yáñez; Adolfo Hellmund, empresario quien fue propuesto como secretario de Energía en el supuesto gabinete alterno; el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón; y “el titular de Finanzas del equipo de campaña”, quien aun sin ser mencionado no era él sino ella porque tal responsabilidad estuvo bajo la batuta de Yeidckol Polevnsky, ex candidata al gobierno del Estado de México y una de las damas más allegadas a López Obrador… en todos los sentidos.
Bonino explica que, tras el contacto con Mandoki –quien filmó la cinta “¿Quién es el señor López?”, sarcástica contra sus críticos-, encontró un clima francamente adverso. Le dio la impresión, resumo, que varios de los integrantes de su “cuarto de guerra” estaban jugando a las contras, sin intención ganadora, acaso porque sabían que estaban perdidos. Por ejemplo, César Yánez, a escondidas, introdujo a varios reporteros a una reunión privada de López Obrador en donde expresó que, de no triunfar, se iría “a la chingada”, un exabrupto contrastante con la imagen sobria que se pretendía darle para alejarlo del estilo iracundo, provocador y evidentemente ineficiente si nos atenemos a lo sucedido seis años atrás.
Otra de las razones propuestas por Bonino es la soberbia de Andrés Manuel, reticente a aceptar, por ejemplo, prepararse para el debate entre candidatos presidenciales –algo que hizo incluso Gabriel Quadri de la Torre, del PANAL, sin la menor posibilidad ni intención de éxito-, aduciendo que él ya sabía cuanto debía decir y que no quería entrar en una suerte de circo preconcebido. Para su infortunio, de nueva cuenta, no aprovechó del todo la experiencia –como tampoco lo hizo en 2006-, y el espacio clave se perdió por no aceptar siquiera mirarse al espejo para observar sus propios gestos.
Poco antes de dejar la operación de la campaña, el uruguayo Bonino, fracasó al tratar de que López Obrador aprovechara el fragor de los jóvenes del ‪#‎Yo‬ Soy 132, aduci9endo que el movimiento no tenía horizontes ni manera de prosperar. Y, finalmente cuando le sugirió colocar dos mil espectaculares por todo el país, Andrés Manuel se negó a ello: “No los necesito; la gente está conmigo”.
Finalmente, Bonino le dijo:
–Entonces, ¿quieres perder? Porque si no hay sensación de triunfo no generarás expectativas entre tus votantes.
–Pues entonces, no ganaremos…
Bonino renunció en junio cuando se enteró que López Obrador ya no quería hablar con él, ni verlo, ni recibirlo, apenas unos días después de que un cotidiano de la ciudad d México le ubicó apenas cuatro puntos debajo de Enrique Peña Nieto.
¿Quería on quería ganar?
Debate
Catalanes, españoles, venezolanos, uruguayos, argentinos afincados en Florida –conocí a uno en la campaña de Carlos Lozano de la Torre-, en fin, todo un ejército de expertos en marketing manejan a su arbitrio a los dirigentes partidistas en México y conducen las campañas electorales. ¿Es esto fruto de la democracia o, al revés, reflejo de una intromisión odiosa?
Podríamos preguntar si entre tantos millones de compatriotas no hay nadie capaz de hacer las labores operativas necesarias para hacer combatir políticamente en los medios a sus contratantes. Tenemos encuestadoras hasta decir basta y, no obstante, dependemos de los extranjeros para la operatividad de las campañas políticas. ¿Tiene esto algún sentido o revela que, atrás de los aspirantes, hay oscuras fuerzas del exterior dispuestas a manipular la voluntad del colectivo? Esto me parece, de verdad, extremadamente preocupante.
Si los catalanes Antonio Solá y Xavi Domínguez se pusieron al servicio de calderón –minúsculas-, y Luis Costa Bonino, uruguayo, se cansó de estrellarse, como él alega ahora, en la “soberbia” de López Obrador, mientras el PRI prefiere importar a técnicos que residen en Florida y se han inmiscuido en las contiendas estadounidenses, ¿para qué diablos servimos los mexicanos?¿Sólo para ser usados como anzuelos listos a cazar al gran pez que se cree es la Presidencia pero acaso ya salió de allí hace tiempo?
¿Sobre cuál piedra estamos parados?
La Anécdota
Lo más importante para Andrés Manuel no debiera ser el registro de MORENA como partido político sino… su propio registro como causante considerando la enorme cantidad que administra a su arbitrio en condición de donaciones y otras entradas que nadie explica, máxime ahora que ya no figura en el PRD y habrá de desprenderse de este partido en cuanto consiga el visto bueno para el suyo, sólo suyo, sin olor a cardenismo ni a los fundadores perredistas.
Por aquí debería empezarse.
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E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com
UN LÍDER POLÍTICO, AL IGUAL QUE UNO DE OPINIÓN, DEBE CONTAR CON AUTORIDAD MORAL. DE ALLÍ QUE RECONOZCA –CON CIERTAS DUDAS AHORA- LA CONGRUENCIA DEL INGENIERO CUAUHTÉMOC CÁRDENAS SOLÓRZANO –MIS SOSPECHAS TIENEN QUE VER CON CUANTO SUCEDE EN MICHOACÁN, POR LOS RUMBOS DE SUS HEREDADES EN CONCRETO-. PERO NO COMPRENDO, DE VERDAD, LOS ZIGZAGUEANTES PASOS DE LÓPEZ OBRADOR A QUIEN SIGO SEÑALANDO COMO EL ÚLTIMO LÍDER NATURAL SURGIDO EN NUESTRO PAÍS. PERO, ¿HA SIDO DIGNO DE ELLO Y DE SUS MILLONES DE SEGUIDORES INCONDICIONALES? BIEN HARÍAN ÉSTOS EN REFLEXIONAR UN POCO SOBRE EL TEMA ANTES DE CAER EN LA INÚTIL SUFICIENCIA. ¡AH! POR CIERTO, YO VOTÉ POR ÉL… EN 2006 Y SÉ QUE GANÓ ESAS ELECCIONES.

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