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La sombrilla protectora de la vida

La Habana (PL) Aumento de la temperatura media anual, derretimiento de hielos polares, variaciones extremas del régimen de lluvia, elevación del nivel del mar y  modificación del hábitat caracterizan, entre otros factores, las alteraciones del clima planetario.
Aunque estas tendencias climáticas ocurren desde la última glaciación hace 25 mil años, como resultado del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y otras sustancias industriales, la quema de combustibles fósiles y la destrucción de los bosques, entre otras causas, hay una aceleración en el proceso natural de calentamiento del clima.
Los científicos pronostican que para los próximos 100 años la temperatura promedio de la Tierra pudiera aumentar entre dos y cinco grados Celsius y el nivel medio del mar podría elevarse hasta en un metro, con el desencadenamiento de eventos muy negativos para el medio ambiente y la vida de la humanidad.

UN ESCUDO PARA LA VIDA
Hace cuatro décadas un grupo de científicos alertó al mundo que los gases conocidos como clorofluorocarbonos (CFC), despedidos hacia la estratosfera por la industria de la refrigeración y los aerosoles, eran capaces de destruir las moléculas de ozono al interactuar con ellas.
El ozono es un gas presente en la atmósfera que constituye una forma inestable del oxígeno, cuyas moléculas contienen tres átomos. La zona donde está presente este gas en mayor concentración en la estratosfera, entre 12 y 50 kilómetros de altura, se llama capa de ozono.
Aquella noticia significaba que esa capa podría agotarse de manera progresiva y dejar de cumplir su función de proteger la Tierra, al absorber las dañinas radiaciones ultravioletas procedentes del Sol, que en dosis elevadas acarrean grandes peligros para la salud humana y la vida animal y vegetal.
Con ello aumentarían los casos de personas con cáncer de la piel, cataratas, deformación del cristalino y daños al sistema inmunológico, así como impactos severos en la agricultura, pues disminuiría el crecimiento de las plantas y los rendimientos agrícolas, entre otros fenómenos adversos.
En efecto, en 1985 científicos británicos comprobaron en una base de observación situada en el Polo Sur que los valores de ozono eran bien bajos en relación con los registros normales durante el invierno austral, un descubrimiento que entonces marcó el uso del término Agujero de la capa de ozono sobre la Antártica.
El asunto ocupa desde esa época un lugar importante entre los problemas ambientales del mundo.

PPROTECCIÓN DE CAPA DE OZONO EN CUBA
Aunque en las zonas tropicales el espesor de la referida capa permanece dentro de los valores habituales, en Cuba recibe la máxima atención del Estado, que ratificó en 1992 el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal, así como todas las enmiendas incorporadas, mecanismos internacionales creados para su protección.
El Convenio de Viena fue creado en 1985 bajo los auspicios del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
Este acuerdo convino en adoptar un grupo de medidas para proteger la salud humana y el medio ambiente contra los efectos adversos posibles de la actividad humana sobre ese escudo natural.
Por su parte, el Protocolo de Montreal para la eliminación gradual de las sustancias agotadoras de la capa de ozono, fundamentalmente los CFC y los halones, fue creado en esa ciudad canadiense el 16 de septiembre de 1987, fecha instituida en 1995 por la Asamblea General de la ONU como Día Internacional de la Capa de Ozono.
La isla eliminó la importación de clorofluorocarbonos, bromuro de metilo, tetracloruro de carbono y halones, sustancias agotadoras de la capa de ozono de la atmósfera terrestre (SAO).
Pasos trascendentales para la eliminación gradual de esas sustancias fueron la elaboración en 1993 del Programa País para erradicar las SAO y la creación de la Oficina Técnica del Ozono (OTOZ).
Durante la realización en La Habana de la IX Convención Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo, la especialista de la OTOZ Natacha Figueredo afirmó a Prensa Latina que Cuba suprimió el uso de bromuro de metilo como plaguicida en los cultivos de tabaco y el sector de aerosoles fue reconvertido a tecnologías de punta libre de CFC, eliminándose 30 toneladas en la fabricación de aerosoles farmacéuticos.
El stand de la OTOZ durante la feria expositiva de la Convención mostró, entre otros logros, la creación en Cuba de un sistema legislativo para la protección de la capa de ozono.
Igualmente, con la reciente revolución energética en el país fueron sustituidos casi tres millones de refrigeradores y 350 mil aparatos de aire acondicionado domésticos, dejándose de emitir unos cuatro millones de toneladas de carbono a la atmósfera, en un proceso masivo y de corto tiempo de ejecución.
La experta Figueredo valoró asimismo el establecimiento de un sistema de incentivos ambientales para las entidades industriales del país, así como los programas de educación sobre el medio para niños y jóvenes, entre otros temas y actividades educativas y de difusión del conocimiento.
*Periodista de la redacción Ciencia y Tecnología de Prensa Latina.

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