“Zopencos” es una novela para picar a los críticos: Antonio Calera

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México, (N22).-

 
Cuando Antonio Calera-Grobet sacó su libro Carajo (Aldus, 2012), Sergio González Rodríguez lo enlistó como una de las mejores publicaciones de relato para un recuento que hizo en el periódico Reforma. A partir de ese suceso, el ensayista y promotor cultural recuerda que muchos escritores externaron una molestia colectiva en torno a la lista.
“Pensaban que la gente le pagaba a los periodistas para que nos pusieran ahí”. Con el ánimo enfurecido y un tono de voz sarcástico, Calera comenta que él no tuvo nada que ver y mucho menos conoce a Sergio, “si sumas lo que he platicado con él son dos minutos de conversación”. Pero, desde ese momento el escritor decidió reinventarse, “probar que puedo hacer otras cosas”.
Ahora el escritor mexicano se encuentra en la presentación de la comedia Zopencos (Ficticia, 2013). A su lado lo acompaña el poeta Armando Ramírez, Mario Palomera, Jesús Iglesias e Inti García. Con este libro de manera tramposa pretende fincar su inicio como escritor, pues aquí se relatan las travesías que viven un grupo de amigos dentro de un suburbio en la zona norte de la ciudad, por allá de los años 80 del siglo XX. Pero también, “mi idea es picar (a los críticos). Nunca quieren nada, nunca les gusta nada, entonces decidí hacer una novela; picar a los escritores y a la crítica.”

Calera Grobet se dispone hablar con la Agencia N22. En la sala Panorama del Centro Cultural España ya no hay nadie, por eso su voz retumba en cada uno de los espacios al decir que es un escritor versátil y camaleónico. “Bowie estaba en mi cabeza cuando dispuse cambiar, reinventarme, no ceder”, dice mientras alza la manga de su camisa negra; en la parte inferior de su antebrazo, casi al llegar a su palma hay una leyenda: “ni pena ni miedo”, “me lo hice como para reinventarme siempre”.

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