Condena a Berlusconi enrarece ambiente político italiano

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Roma, 3 ago (PL) Como si toda la política italiana girara alrededor de una sola persona, una reciente condena contra el exprimer ministro Silvio Berlusconi enrarece hoy el ambiente político nacional y amenaza la permanencia del gabinete de coalición.

Berlusconi, quien enfrentó a los tribunales en más de una treintena de ocasiones en las últimas tres décadas, sin ser enviado a la cárcel, vio confirmada ayer por el Tribunal Supremo una condena por fraude fiscal en el caso de su compañía mediática Mediaset.

En otras ocasiones, después de pasar tres veces por la jefatura del Gobierno, una mayoría parlamentaria le permitió a Il Cavaliere aprobar leyes a su medida para garantizarle inmunidad en procesos judiciales, destacan medios de prensa locales.

Pero la condena de cuatro años escuchada la víspera, de los cuales solo uno podría hacerse efectivo por la ley de indulto de 2006, destapó una enconada reacción del Partido Pueblo de la Libertad (PDL).

Los diputados del PDL, fundado por Berlusconi y que forma desde finales de abril pasado una coalición de gobierno con el Partido Democrático (PD), de centroizquierda, amenazaron con dimitir en pleno, con lo cual echarían abajo al actual ejecutivo.

En su declaración, la bancada del PDL advirtió que renunciaría en si el presidente italiano, Giorgio Napolitano, se negaba a emitir un indulto a favor del magnate mediático.

De hecho, el coordinador del PDL, Sandro Bandi, llamó a buscar un equilibrio entre poderes del estado, donde el líder del mayor partido pueda ejercer como político o se corre el riesgo de una forma de guerra civil con consecuencias imprevisibles, apuntó.

Tales afirmaciones fueron consideradas como irresponsables desde la oficina de la presidencia, mientras el máximo dirigente del PD, Guglielmo Epifani, estimó que pedir un indulto es poner bajo presión ilegítima al jefe de Estado.

El propio exjefe de Gobierno, quien todavía deberá esperar por una decisión final de la Corte de Apelaciones sobre el pedido de inhabilitación política de la fiscalía, advirtió que o se lograba una reforma judicial o sería necesario ir a nuevas parlamentarias.

Un cambio de posición en diciembre pasado, después que prometiera alejarse de la política, al ser sustituido en noviembre de 2011 al frente del gobierno por Mario Monti, llevó a la caída del gabinete tecnócrata de éste último y a nuevos comicios en febrero de este año.

Por cierto, una ley aprobada en tiempos de Monti prohíbe la llegada a cualquiera de las dos cámaras del legislativo de personas que hayan sido condenadas, un nuevo problema para Berlusconi.

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