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CONMEMORA LA DELEGACIÓN MIGUEL HIDALGO EL 68º ANIVERSARIO DEL ATAQUE NUCLEAR A NAGASAKI E HIROSHIMA

HIROSHIMA01

La Delegación Miguel Hidalgo conmemora la muerte de más de 400 mil personas a causa del lanzamiento de la Bomba Atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, con una ceremonia solemne, una exposición fotográfica y proyecciones de cine sobre la tragedia ocurrida en 1945.

Acompañado por el menor de los sobrevivientes, el Doctor Yasuaki Yamasita de 73 años, quien vive desde 1968 en México; el Director Ejecutivo de Cultura Delegacional, Juan Carlos Gutiérrez Bonet tocó la campana de la Paz e hizo un llamado a la ciudadanía a promover la Paz Mundial, la abolición de armas atómicas y la prohibición de usos nucleares en generación de energía.

Por tal motivo, la Delegación exhibirá 30 fotografías, las cuales fueron prohibidas por las autoridades estadounidenses en la Ex Capilla de Guadalupe, este material lo comparte el Museo de Paz de la Ciudad de Hiroshima. Esta muestra refleja el dolor de los japoneses después de los acontecimientos nucleares que afectaron física y emocionalmente a muchas generaciones, dejando miedo y sufrimiento.

Luego de contar la historia de su pueblo y familia, el Dr. Yamasita concluyó, “quiero decirles que no era sencillo hablar de la experiencia que viví en Nagasaki, es difícil, pero sé que hay que dejar un testimonio, porque si se olvida la historia puede suceder de nuevo. Es nuestra obligación, siento un gran alivio al hablar de esto y agradezco esta oportunidad de trasmitir nuestro deseo de paz mundial”.

Poco antes de las 11:02 horas, del 9 de agosto de 1945, Yamasita tenía 6 años cuando fue lanzada la segunda bomba atómica en Japón, el vivía junto a su hermana y madre en la ciudad de Nagasaki, a unos 5.5 km, de Hiroshima.

“Nos enteramos que habían lanzado una bomba de grandes dimensiones, pero nunca imaginamos la intensidad. Ese día la sirena que indicaba que debíamos ir a los refugios, había sonado tres veces, mi hermanita y un vecino advirtieron a mi madre que debíamos estar en el refugio, ya no llegamos, nos agarró en la cocina de la casa. En ese momento vino una luz tremenda, imaginen como mil relámpagos al mismo tiempo, mi madre me jaló al suelo y me cubrió con su cuerpo, mil cosas volaban por encima de nosotros, después llegó un tremendo silencio, al alzar la vista la casa se había quedado sin ventanas, puertas, techo, no tenía nada, sólo estaban las columnas que la sostenían”.

El relato del Dr. Yamasita cada vez es más duro, “como pudimos llegamos al refugio, mi hermana decía que le había caído aceite, eran las radiaciones y además tenía cientos de cristales clavados en la cabeza, mi madre se los quitaba con mucho cuidado. Quiero decirles que mi hermana usaba prótesis en una pierna, así que imaginaran que el traslado fue lento, pero no, ese día el miedo la hizo la correr como una persona normal”.

El pequeño Yasuaki Yamasita fue testigo de dolorosas experiencias, vio morir a sus vecinos y familia, observó el hambre que consumía a su país, luego de muchos años, cuándo trabajó en el hospital de Hiroshima siguió contemplando como morían sus compatriotas de leucemia y enfermedades generadas por las radiaciones de la bomba atómica, lo último que soportó fue ver morir a un joven como él de cáncer, por eso decidió dejar Japón y el 1968 llega a México y decide quedarse a vivir.

Para continuar con la conmemoración se proyectarán las cintas Barefoot Gen; Hiroshima Out of Ashes y The Sun, y Rapsodia en Agosto, en la Casa de Cultura Nelson Mandela, ubicada en el parque Abraham Lincoln, y en la Ex Capilla de Guadalupe.

Gutiérrez Bonet recordó Hiroshima y a los sobrevivientes de ese desgracia, “en La Campana de la Paz, año con año se conmemora este momento para no olvidar la peor tragedia, a sus deudos y a los sobrevivientes”, dijo.

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