Rigo no es una moda, es amor

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CIUDAD DE MÉXICO, México, (N22).- Por Irma Gallo (@irmagallo)

Cuenta el escritor y periodista Fabrizio Mejía Madrid que un día Raúl Velasco le dijo a Rigo Tovar: “Jamás vas a triunfar. Eres demasiado naco”. Pero en contra de esos pronósticos, el intérprete de El sirenito logró reunir a más gente que el Papa Juan Pablo II en su visita a Monterrey.

“Creo que las modas son opcionales. Existen personas que escuchan a Rigo desde la infancia, porque son canciones populares con las que muchas personas crecieron, y existen chicos nacidos en los ochenta que lo descubren y también les gusta para el cotorreo, para bailar. Y creo que está bien, creo que no importan las modas. Finalmente Rigo Tovar será siempre Rigo Tovar”, comentó la escritora Susana Iglesias.

Al grito de Rigo es amor, sus seguidores se volcaron a comprar más de 30 millones de copias de sus discos. El público, ése al que no le daba pena que le llamaran naco, amaba al hijo de una familia humilde de Matamoros, Tamaulipas, y a su grupo Costa Azul, con su exótica mezcla de cumbia, balada, bolero y rock.
¿Qué diría Rigo hoy al ver se ha convertido en una especie de objeto de culto? ¿hoy, cuándo lo “naco” ya no es un pecado sino un atributo? Probablemente sólo se subiría al escenario a cantar Perdóname mi amor por ser tan guapo…

Después de tantos años de muerto, hablar otra vez de Rigo Tovar podría ser considerado una moda, una nueva moda intelectual. ¿Qué opinan ustedes, Eduardo de Gortari y Susana Iglesias, colaborares ambos del libro Rigo es amor?

En tu caso Eduardo, además de la convocatoria de Cristina Rivera Garza, sabemos que Cristina es la compiladora del texto, es quien hizo el prólogo y quien los convocó, además de esto: ¿qué te inspiró a escribir sobre Rigo y además a escoger el poema, que no es nada fácil?

“Escribir un poema por encargo sí puede ser una cosa complicada, pero creo, y está relacionado con la anterior pregunta, que Rigo Tovar, no creo que sea una moda que la gente la reconozca ahora, no, sino que siempre ha estado, ¿no? Que apenas nos atrevamos a decir: este hombre influyó mucho más de lo que queremos es diferente”, Eduardo de Gortari, escritor.

Incluso su biografía tiene detalles que son más propios de un rock star gringo, cosas que se esperarían más de Bob Dylan o de Tom Waits, que de alguien que solamente toca música popular en México y que no es tan reconocido. Haberse ido de migrante a Estados Unidos, trabajar allá, haber grabado en Abbey Road, se me hace un gesto propio de un rock Star.

Eduardo ,tú escoges la narrativa en esta selección, y además hablas de una historia de migrantes. ¿Lo hiciste pensando en esta circunstancia de Rigo, Susana?

“Un poco ligado a la experiencia de Rigo, y más que nada mostrar este dolor de la frontera, que de pronto cruzar es muy fácil con una visa en el bolsillo, con una maleta, y con una visa de escritor mucho más, ni siquiera te revisan en los aeropuertos. Pero cruzar en la bestia de acero es algo terrible, que ni siquiera se imaginan muchas personas, ¿no?”

Víctima de una retinosis pigmentaria que le hacía perder paulatinamente la vista, Rigo Tovar se fue a Londres a recibir tratamiento. Mientras estaba ahí decidió rentar el legandario Abbey Road para comenzar la grabación de su disco Dos tardes de mi vida. Ahí, en el estudio de los Beatles, el músico del brinquito y la melena alborotada hasta la cintura, fue una vez más, feliz.

Casi ciego y abandonado por quienes hicieron millones con sus música, Rigo Tovar murió en la Ciudad de México el 27 de marzo de 2005. Los médicos dijeron que de un paro cardiorespiratorio, pero quizá la verdadera causa fue la tristeza.

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