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Dengue, un problema de salud global

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La Habana (PL) El dengue -infección vírica transmitida por mosquitos- ha visto un resurgir en los últimos años detectándose un aumento en la incidencia y emergencia de las formas severas.

El crecimiento de la población mundial asociado a la urbanización no planificada, en especial en países pobres donde predominan viviendas precarias, hacinamiento, deterioro en los sistemas de suministro de agua, así como el espectacular aumento del volumen de residuos sólidos -que sirven de hábitat para larvas del agente trasmisor- favorecen el incremento de ese padecimiento.

En los últimos años la cifra de enfermos de dengue aumentó en todo el mundo de manera creciente. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), consideran que más de dos mil 500 millones de personas —más del 40 por ciento de la población mundial— están en riesgo de contraer el mal.

Asimismo calcula que cada año se producen entre 50 millones y 100 millones de infecciones en el planeta.

La región de las Américas es de las más afectadas. La cifra de casos creció a tal punto -en lo que va de año supera el millón y medio de casos- que 2013 está considerado como un año epidémico para el área, aseguró a Orbe Luis G. Castellanos, jefe unidad de enfermedades desatendidas tropicales y transmitidas por vectores de la OPS/OMS

Sin embargo, hay algo notable y es que pesar del incremento de personas afectadas, la cifra de fallecidos disminuyó. Los países han hecho buen trabajo y el pronóstico es positivo, aseveró.

El dengue constituye un problema de salud pública global muy complejo de atender, una enfermedad que hasta la fecha carece de vacunas, y demanda la participación de otros sectores fuera del ámbito salud, manifestó Castellanos, quien resaltó el papel de la población en la prevención de la dolencia.

Los ministerios de salud deben identificar mejor como la población puede participar, en particular en el control de la afección. El cambio de conducta del ser humano es un desafío muy grande, un aspecto en el que se debe trabajar, agregó.

Castellanos, destacó además que en los últimos tiempos esta dolencia ha ido reemplazando a la malaria como la enfermedad transmitida por vectores más prevalente en Asia, partes de África y América.

Sobre el desarrollo de vacunas para enfrentar el dengue, manifestó que existen varios compuestos en estudio, pero el pronóstico de un inmunógeno inmediato disponible en el mercado no estará listo hasta el 2017.

Síntomas muy parecidos a los de la gripe común caracterizan el padecimiento, cefalea, fiebre, dolores musculares, retrooculares, y rash cutáneo. En tanto, la forma grave puede llevar a la muerte si no se atiende a tiempo.

Nueva clasificación clínica

 

En 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS), aprobó una nueva clasificación de la enfermedad -dengue y dengue grave- basada en las manifestaciones clínicas, y en particular en la presencia de datos clínicos de severidad que indican el momento del paso a las formas graves.

Esto permite al médico establecer una adecuada atención, tratamiento oportuno y evitar la muerte del enfermo, señaló por su parte, la doctora María Guadalupe Guzmán, jefa del departamento de virología del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), en La Habana.

Explicó que en la propuesta realizada a partir de estudios desarrollados a nivel global, Cuba tuvo una importante participación, con un gran impacto por su trabajo.

Guzmán reiteró que no existe hasta hoy ningún medicamento efectivo ni vacuna alguna contra esta infección, y solo el control del vector con apoyo de la comunidad, hace posible prevenirla.

Se refirió a investigaciones que se llevan a cabo, enfocados en virología, inmunología, genética del individuo, estudios en la resistencia del mosquito a los insecticidas, cómo lograr una mayor participación de la comunidad.

Por su parte, Rosmari Rodríguez Roche, Investigadora Titular del IPK, indicó que ensayos realizados demuestran como durante las epidemias hay un incremento de severidad en el tiempo. Esto significa que al final de las mismas, aún cuando el número de casos está disminuyendo, las medidas de control son mayores y el ingreso es temprano, hay una mayor proporción de enfermos graves y fallecidos.

Existe una posibilidad que mutaciones en el virus hacen incrementar su virulencia, aunque solo de observa en sujetos que tuvieron una infección previa, por lo que virus no se puede ver independiente de la secuencia de infección, manifestó.

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