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Los misterios del sexo andino

BOLIVIA-RELIGION-NATITAS
Por Liomán Lima

La Paz (PL) Caldos y raíces, polvos, esencias, ungüentos, yerbas misteriosas, mates y jarabes son los ingredientes principales de una especie de tantra andino, las singulares y milenaria tradiciones asociadas a la práctica del sexo en Bolivia.

Como todas las naciones con larga historia, los pueblos originarios bolivianos también legaron técnicas, recetas y hechizos para intentar controlar y remediar los dolores y gozos de las pasiones humanas, pese a que con la llegada de los españoles y de la Iglesia católica una férrea mentalidad conservadora se instaló en el pensar común de la sociedad, hasta hoy.

Muy conocidos son los consejos del Tantra hindú o del propio Kamasutra; pero muy pocos saben que en este lado del mundo, en la rivera de los Andes, los primeros pueblos también crearon una filosofía propia del placer y experimentaron con sus productos naturales en busca de hacer más disfrutable el encuentro de los cuerpos.

Desafortunadamente, mucho de ese conocimiento ancestral se perdió en las costras del tiempo y la Conquista; pero todavía, en comunidades originarias de Bolivia, e incluso entre la gente común, algunos afrodisíacos, técnicas y filosofías perduran, en forma de comidas, bebidas, e incluso ritos de hechicería.

Entre los comestibles, probablemente el más conocido sea el llamado caldo de cardán, una especie de sopa cuyo ingrediente principal son las partes viriles del toro que, aseguran, garantiza la potencia a los hombres, incluso después de una resaca.

Un plato del caldo cuesta cerca de dos dólares, y según María Bernal, una anciana de 68 años que lo cocina en un restaurante pobre, cerca de la céntrica Plaza San Francisco en esta capital, es consumido por todo tipo de personas, principalmente los fines de semana.

Pero aclara que no solo sirve para la virilidad: también se utiliza para la anemia, los dolores musculares y la debilidad corporal.

Cuenta que el secreto está en la preparación, la cual tarda cerca de 10 horas: desde la noche anterior se cocina a fuego lento, para que esté bien concentrado al día siguiente.

El caldo puede llevar o no, como otro de sus ingredientes, la milenaria papalisa, una especie de tubérculo que utilizaban los incas y que, de acuerdo con el pensar común, es un saludable sustituto para la viagra.

Es tan conocida aquí, que hasta el propio canciller boliviano, David Choquehanca, habló de ella en una reunión de la Organización de Estados Americanos.

“Tenemos en aimara el ullucu, que es conocida como la papalisa, que no se come posiblemente aquí en Estados Unidos, o, alguno de sus países ya no conocen (…),pero cuando uno come papalisa, no necesita viagra”, dijo entonces.

Otro tubérculo con propiedades afrodisíacas para los bolivianos es la maca, parecida a la zanahoria, cuyos productos se venden en varias farmacias de productos naturales.

Patricia Aguilar es dueña de una de esas droguerías, cerca de la iglesia de la Merced en La Paz, y cuenta que la raíz se seca, se muele y el polvo es lo que se utiliza para las viriles funciones, preparado en forma de mate.

Pero si las farmacias naturales ofrecen algunas opciones, la apoteosis de estos peculiares productos se encuentra en el Mercado de las Brujas, en el centro capitalino, donde un grupo de mujeres aimaras conserva los conocimientos y productos ancestrales de los pueblos originarios.

Ellas mismas fabrican perfumes para encontrar pareja o seducir a los amantes, con nombres tan sugerentes como Ven a mí; Sígueme sígueme; Siete machos. Marca registrada (sic); Pusanga. Amor, sexo, placer; cuyo envase trae una leyenda: El único y auténtico perfume que amarra y atrae al ser amado.

Venden también polvos para atraer miradas, y jarabes y ungüentos con nombres comerciales: Erectol y Sexovit, y “vigorizantes instantáneos” llamados Vita Hombre, Vigorón y Rompe Catre, entre otros.

Cuentan que están elaborados a partir de productos naturales, extraídos de la selva, o importados de parajes exóticos y lejanos, como los asiáticos noni y ginseng o los altiplánicos guaranáy guanarpo, conocido como viagra peruano.

Juanita Quispe, una de las chifleras o brujas, cuenta que se deben tomar tres veces al día para obtener los mejores resultados, disueltos en agua, o puro con la medida que traen en los propios envases, en dependencia del tipo.

Advierte que no se debe pasar uno de esa medida, porque ella no responde entonces por los resultados. Luego pregunta si voy a comprar algo finalmente, porque de lo contrario, no entiende que pregunte tanto.

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