MALA HERENCIA PARA EDIL ELECTO

Foto Lic2
Por Guillermo Robles

Hay quienes opinan que cierta gente nace con una estrella, como la típica persona que logra sobresalir sobre los demás a base de sus logros y que además, le gusta ayudar al prójimo, añadiéndole a su personalidad agradable, sencillez pero sobre todo humildad. Por lo general esos individuos siempre brillan dejando un rastro en la vida.

Todos los seres humanos tienen la misma capacidad para lograrlo, sin embargo, hay algunos  a quienes les cuesta más trabajo que a otros. No obstante también existen personas muy contadas en el mundo, quienes nacen con la estrella invertida o de espaldas como se dice coloquialmente y si a eso le agregamos que su personalidad es apática, deshonesta, ávara, arrogante y soberbia, entonces  son dignos de dar lástima.

Considerado así por los torreonenses como una estrella invertida lo fue el actual acalde de Torreón, Eduardo Olmos Castro, quien durante toda su administración se la pasó de manera indolente para hacer algo por el bienestar de los ciudadanos en donde primero prefirió terminar sus estudios restándole tiempo para atender las necesidades de su municipio.

Desde el inicio de su administración, los mismos torreonenses se preguntaban por qué nada más no daba con un una y a la fecha se preguntan cuál fue el mal que hicieron para merecer tan gran castigo como si se tratase de una maldición después de haber sido un municipio reconocido por su seguridad, productividad y embellecimiento de la ciudad que hasta en las noches brillaba respirándose esa tranquilidad y progreso. Había gente que llegó a decirlela Vía Lácteade Torreón pero tal parece que esa galaxia desapareció al momento de aparecer Lalito Olmos como presidente municipal.

La inconformidad de los torreonenses llegó a tal grado que como hecho inédito en el 2012 organismo empresariales y civiles le enviaron un oficio al gobernador Rubén Moreira, solicitándole la destitución de Eduardo Olmos Castro, por no hacer bien sus funciones dejando en un descuido la ciudad como la carencia de seguridad pública, alumbrado, agua y otros 17 puntos más.

La vida le dio una oportunidad a Eduardo Olmos Castro, para hacer algo positivo por la ciudad que lo vio nacer y del cual formó una familia llevando la lógica que haría un patrimonio de ella para el futuro de generaciones, pero contrario a ello fue caminando como los cangrejos para atrás. Nunca ha valorado el favoritismo que tuvo, ni ha sabido y mucho menos ha querido aprovechar las oportunidades servidas en charola de plata, sino se dejó llevar por la apatía, egoísmo y la soberbia.

La semana pasada se abrió otro de los muchos episodios oscuros para la administración de Eduardo Olmos Castro, en donde desobedeció junto con su Tesorero, Pablo Chávez Rosique, un ordenamiento de un  juez federal por el cobro ilegal de 50 mil pesos del impuesto sobre Adquisición de Inmuebles y se habla hasta la posible destitución del tesorero como el del alcalde.

Siendo realistas son puras llamaradas de petate puesto que ha ambos les falta poco para terminar su gestión y el  monto de la multa resulta una cantidad que es como quitarle un pelo al gato.

En resumen nada va pasar al igual que el resto de las triquiñuelas sobre el uso y destino de los recursos como también la adquisición de bienes inmuebles llenos de corruptelas y negocios sucios como el caso del Hospital Municipal de Torreón que a la fecha sigue el litigio iniciado por la empresa Administradora Brios, S.A. de C.V. que adquirió los derechos de cobro de la cartera de Uniones de Crédito licitado públicamente por el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) en donde el departamento jurídico y abogados externos han caído en una serie de contradicciones mintiéndole a la ley. Esa será una de las tantas herencias cancerosas que tendrá que lidiar el alcalde electo, Miguel Ángel Riquelme Solís. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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