LOS PILARES DE LA VIOLENCIA

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Adultos mayores, jóvenes y niños con limitaciones de desarrollo en extrema pobreza, es la cara que muestran las características de las diferentes Regiones y Estados de los mexicanos. Pero cómo se definirían mientras que nuestros mandatarios sin importar el nivel, hablan de grandes inversiones públicas en todos los rubros, construcción de hospitales cuando la ley en materia de salud son letras muertas ante las negligencias médicas.

Por definición la pobreza está considerada como una imposibilidad de tener acceso o carencia de recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas causando y afectando la calidad de vida de las personas. Y considerando que en nuestro país solamente el 10 por ciento de la población vive una situación privilegiada llena de lujos, otro 10 por ciento en un Estado con desahogo económico y casi el 50 por ciento apenas sobrevive mientras que el resto está en la total miseria. Acaso existirá un nuevo concepto de pobreza para los políticos en nuestro país o será cosa de buscar una nueva palabra que para el caso es lo mismo.

Existen muchos organismos para la medición de tal, sin embargo, de nada sirven las estadísticas, los muestreos para medir el nivel o situación económica que atraviesa una entidad o un país porque la crisis que ha acompañado a México ha sido durante las últimas décadas, agudizándose cada más hasta al día de hoy desencadenando problemas sociales que se están convirtiendo en verdaderas pesadillas y pilares de violencia causados por el hambre y la miseria.

Puede sorprender cómo existen comunidades que a la falta de una calidad de vida digna duermen, comen y mueren literalmente en la tierra, en donde ni siquiera llegan los programas sociales porque son pocos vistosos y lejos de donde los medios de comunicación puedan darse cuenta, más que cuando son enviados para hacer algún reportaje especial o artículo periodístico.

Para algunos esto puede escucharse como una exageración, para otros como sacado de alguna ficción, pero para quienes lo viven en propia carne es toda una realidad, más no obstante no podemos hacernos de la vista gorda y las autoridades cada vez están lidiando con sus consecuencias sin tener resultados positivos porque cada vez van en aumento los indicadores de pobreza y a su vez más jóvenes que a la falta de oportunidades son sectores vulnerables en donde la delincuencia organizada recluta cada vez más  y empieza a surgir un nuevo fenómeno social entre los delincuentes del robo común. Ya comienzan a copiar a los grandes, haciendo pequeñas células delictivas para el robo habitacional.

Mientras que autoridades locales tratan de mejorar y endurecer las leyes con más castigos, al final del día terminan liberándolos porque ya no caben en las cárceles y mucho menos en los penales.

Empero, por otra parte, se toman decisiones políticas para castigar a funcionarios públicos cuando éstos saquean las arcas dela Secretaríade Finanzas con artimañas complejas en donde se ven involucradas instituciones bancarias dejando municipios y estados endeudados por años, premiándolos con la impunidad.

Este panorama no es exclusivo de una entidad sino es generalizada en todo el país, en donde el pilar de la violencia que es el hambre y la miseria está reclutando cada vez más criminales por necesidad como resultado de la ineficiencia política mexicana en donde México seguirá siendo cada vez más pobre mientras la población verá un panorama cada vez más difícil.

De que algo y mucho se tiene que hacer, es una realidad como lo es también el hecho de que cada vez son más cuantiosos y descarados los saqueos de fondos públicos que es dinero que pagamos todos los mexicanos.

Mientras la pobreza extrema crece y se ven más lejanas las posibilidades de detener esta lacra que daña a millones de mexicanos, siendo lo más lamentable que el golpe mortal lo reciben las pequeñas y los pequeños, así como los jóvenes y los de la tercera edad, por otra parte, la larga cadena de corruptelas sigue sin tener visos de una solución, no precisamente a corto ni mediano plazo, sino lo peor de todo es que tampoco a largo plazo demostrándolo dos factores, por una parte, la impunidad que se da a los delincuentes por la tibieza y apatía de las autoridades al no actuar y el lento y modorro paso como caminan y se desarrollan los tan cacareados programas  para dizque combatir el hambre y las necesidades más imperiosas de una comunidad como es  tener al pie de su vivienda el suministro de agua potable, drenaje, centros de salud, escuelas, electrificación, pavimentación, seguridad, etc. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

 

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