La siguiente guerra del Nobel por la Paz

Piden a Obama medidas urgentes para controlar armas de fuego

La Habana, 30 ago (PL) El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ganador del Nobel de la Paz en 2009, se alista hoy para su segunda guerra con la mira puesta en Damasco y la bandera del polémico pretexto de las armas químicas.

Cuando Obama recogió su premio en Oslo, Noruega, hace cinco años, trató de explicar a la opinión pública mundial que lo merecía porque era “el Jefe de Estado de una nación que se hallaba en el final de dos grandes conflagraciones bélicas.”

Antes, en 2008, el entonces senador de Chicago diseñó una carrera hacia la Casa Blanca con el argumento liberaldemócrata -en contra de George W. Bush- de que “ningún presidente debe tener poder para iniciar un ataque cuando no existe amenaza directa contra Estados Unidos”.

Aunque no ha tomado una decisión todavía, el mandatario advirtió desde inicios de esta semana que considera ejecutar una acción militar contra Siria y responsabilizó al presidente Bashar al-Assad por un alegado ataque químico hace 10 días.

En 2011, Estados Unidos bajo el mando de Obama también dirigió una agresión contra Libia, cuyo gobierno liderado por Muammar Qaddafi afrontaba un conflicto causado por bandas armadas precisamente con la anuencia de Washington.

El pasado miércoles el gobernante demócrata adelantó desde la Oficina Oval que se propone hacer “un disparo de advertencia contra Siria que debe tener, a largo plazo, un impacto positivo en la seguridad nacional estadounidense”, dijo.

Para ese denominado disparo de advertencia, el Pentágono colocó en el Mediterráneo frente a las costas sirias a una flotilla de cinco buques de guerra con capacidad de lanzar misiles modelo crucero con alcance de más de mil kilómetros.

Empero, Estados Unidos tendrá que irse solo hacia esta nueva aventura bélica. La coalición aliada que antes colaboró en los casos de Libia, Irak o Afganistán ahora se está desinflando ante la vista de una batalla demasiado insegura.

Los tambores de guerra que suenan en Washington al parecer no son bien percibidos en Europa. Italia no otorgó permiso para el uso de sus bases militares, mientras que Canadá, Alemania y Holanda recomendaron mucha precaución a la Casa Blanca.

En el Reino Unido ocurrió el mayor fiasco este jueves cuando el Parlamento Británico no respaldó los planes castrenses contra Damasco propuestos por el primer ministro David Cameron.

La mayoría de estos gobiernos argumentó que es necesario aguardar por los resultados de investigaciones de Naciones Unidas sobre el empleo de armas químicas antes de autorizar una intervención militar en la nación levantina.

Inspectores de la ONU explicaron que aún están recolectando y estudiando la información relacionada con los sucesos del 21 de agosto en la localidad de Ghouta, Siria, y difundirán sus conclusiones la próxima semana.

El lunes último el secretario de Estado, John Kerry, sugirió que Estados Unidos podría prescindir de las evidencias que buscan en el terreno los peritos de la ONU. Esas pruebas son importantes, pero no necesarias para nosotros, alegó el funcionario.

Casi el 67 por ciento de los estadounidenses se opone a un ataque del Pentágono contra Siria y aclara que Obama debería requerir la autorización del Congreso antes de alguna ejecución bélica.

Alrededor de siete de cada 10 encuestados por las cadenas CNN y NBC News opinaron que la Casa Blanca no debería tomar una decisión antes del regreso de vacaciones del Capitolio, el 9 de septiembre próximo.

Desde 1973, Estados Unidos aplicó fuerza militar contra Granada en 1983, Irak en 1991, Haití en 1994 y Kosovo en 1999 y en ninguna de esas ocasiones los Presidentes -demócratas o republicanos- esperaron por algún permiso del Congreso.

La Resolución sobre los Poderes en Tiempos de Guerra (War Powers Resolution), aprobada en la colina de Washington hace 40 años, admite que la Oficina Oval inicie una guerra y 60 días después explique sus razones a los parlamentarios.

El sondeo difundido este viernes incluyó a un millar de ciudadanos estadounidenses y alrededor del 50 por ciento se opuso a una intervención castrense en el país árabe, incluso si Obama consigue la certificación del Congreso federal.

Un 44 por ciento de los consultados negó en específico la necesidad de un llamado ataque quirúrgico con cohetes cruceros en contra de la nación levantina, una de las variantes con que el Pentágono amenaza a Damasco.

Acorde con el diario New York Times “aún existen demasiadas preguntas acerca de quien controla las armas químicas y la responsabilidad del presidente Al Assad” en los sucesos del día 21.

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