COMO ME VES TE VERÁS

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por Guillermo Robles

La semana pasada se celebró el Día de los Abuelos muy poca gente se dio cuenta de ello porque fue en un día de actividades normales lleno de cotidianidad. Cada quién agendó su horario para irse a trabajar, los estudiantes para ir a las escuelas, las amas de casa con sus actividades hogareñas, etc. Las personas de la tercera edad fueron compresivos con sus hijos pero sobre todo con sus nietos de comprender pero la mayoría en espera de ser felicitados por algún miembro de la familia. Otros en espera de esa llamada ansiosa de recibir un telefonazo del nieto o nieta a quien tuvieron la fortuna de verlos nacer y con cariño eran admirados de niños y por alguna razón ya no viven con ellos, sin embargo esperaron el ring del teléfono para escuchar: Felicidades abuelito o abuelita!

Aún así desapercibido la conmemoración de los abuelos por todos los miembros de la familia éstas personas de la tercera edad llenos de sabiduría y experiencia acumulada no renunciaron al delgado hilo de la esperanza de ser celebrados el fin de semana pero pasó el viernes, el sábado y por último el domingo se desvaneció como espuma de mar para celebrar su día.

El fin de semana pasado pero sobre todo el domingo fue un día cotidiano para la mayoría de la gente. Un día de descanso para la gran parte de la población; pasear con la familia,  dominguito obligatorio para los jóvenes enamorados, para otros el famoso, “hoy no circulo”, para curarse la cruda de una trasnochada, y para los feligreses su habitual celebración cada 28 del mes los devotos a San Judas Tadeo.

El Día de los Abuelos pasó de noche o cuando menos para los coahuilenses dicha celebración, a excepción para aquellas autoridades que han estado haciendo un gran trabajo y mérito para rescatar los valores para las personas de la tercera edad y sobre todo brindarles algunas actividades para que no pasaran de noche su día que cada año al parecer se está extinguiendo, porque en Coahuila cada vez crece la población de los abuelos o la mortalidad de los jóvenes cada vez es mayor causado por la violencia que se vive en el país, y el alto consumo de drogas, alcohol entre otras drogas provocando cada día accidentes automovilísticos más drásticos entre los adolescentes.

Es un poco alarmante que solamente el 25 % de la población en Coahuila es de jóvenes, es decir, tres cuartas partes pertenecen a un grupo de adulto y los de la tercera edad.

Para algunos es considerada preocupante la poca juventud que está creciendo sin valores, o de una manera irresponsable con embarazos a muy corta edad y sin ningún sentido de las responsabilidades u obligaciones que conllevan a la procreación sin ningún método anticonceptivo o simplemente con un sentido de planeación  responsable porque ya sería mucho pedir la conceptuación del amor.

Ante una sociedad que cada vez crece sin valores, desde el momento que aquello que resultaba de consternación o preocupación ya se ve como algo cotidiano, o normal, ante una inseguridad nacional pero sobre todo para los Estados del Norte, considerados para algunos políticos, “hechos aislados”.

Una sociedad joven que está creciendo con un entorno inseguro, y que ya lo está haciendo parte de su vida cotidiana, porque como hay necesidad de ganarse la vida para muy apenas sostenerse por sí misma. Es fácil deducirse que no van a tener en mente la mínima preocupación de acordarse del “Día de los Abuelos”.

Cada día éste sector de la población están quedando más vulnerables, siendo  víctimas del maltrato físico y sicológico por la deformación de nuestra cultura de seguridad que todo está enfocado a ello, dejando en el olvido a la gente de la tercera edad como algo inservible e inútil, resultando en algún sentido un estorbo para la familia o simplemente una carga más para sostener en atenciones médicas y un plato más que alimentar dentro del núcleo familiar.

Por eso muchos de ellos son abandonados y enviados a otros lugares como “casas de reposo”, coloquialmente conocidos como la casa del anciano, y cuando no se tiene dinero pues ahí andan paseando entre las casas de los familiares o en su cuarto aislado dentro de los hogares con la compañía fiel de una televisión no siendo molestados más que únicamente para la hora de sus alimentos.

Éstos grupos son los que cuentan con mayor suerte porque existen otros que son maltratados físicamente, y abusados financieramente cuando son adueñados de los dineros que lograron ahorrar para su vejez, o haciendo uso de alguna pensión, o jubilación otorgado por el gobierno.

En otros casos son víctimas de los abusos e irresponsabilidades de sus propios hijos, hipotecando su único patrimonio que es la casa, rematando todos sus bienes sin ningún consentimiento o argumentando un cuento chino para convencerlos que se trata de lo mejor para ellos.

Para muchos de ellos el Día de los Abuelos su regalo y compañía, fue la soledad. El vago recuerdo de que alguna vez que en su juventud fueron productivos, amorosos, comprensivos, llenos de talentos, y una vitalidad de un león para comerse al mundo.

Toda la comunidad tienen que trabajar muy duro para hacer cultura sobre las personas de la tercera edad, para que no sea solamente la celebración de un solo día acordándose de ese sector de la población; sino que hay que respetarlos y honrarlos todos los días porque no podemos dejarlo todo a responsabilidad y buenas obras al  DIF de Coahuila. Es muy pesada la labor realizada diariamente por ésta autoridad y pretender dejar  toda la responsabilidad a las autoridades es ser demasiado comodines y mal agradecidos para quien tanto entregó sin limitaciones cuando alguna vez gozaban de fortaleza física, mental pero sobre todo con mucho amor incondicional y recuerden el refrán: Como te ves me vi, como me ves te verás (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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