Desafió


Por Rafael Loret de Mola

*De Búnker a Búnker

*Leyes “Secundarias”

*La Fórmula Mundell

Fue significativo que la lectura al “mensaje a la nación” del presidente Peña Nieto –algunos ya le llaman la “Peña de Bernal” por su obcecación magnética-, sin que ello pudiera reemplazar al informe anual entregado, desdeñosamente, por el secretario de Gobernación al Congreso –esto es, cada vez son mayores los desdenes entre el Legislativo y el Ejecutivo, en plena ruta hacia la ingobernabilidad-, se efectuara en Los Pinos y no en el previsto Campo Marte, muy cerca de donde se encuentra uno de los búnkers heredados por la administración anterior, debajo de la Avenida de los Constituyentes en la ciudad de México –a pocas cuadras del referido centro militar-, como un indicativo de que, como su antecesor, no ha tenido otro remedio fuera de privilegiar su agenda castrense con el aval de generales y almirantes –ahora dicen estar muy unidos pero no es cierto-, entrampados contra los grupos de violencia irregulares, es decir con todos los matices imaginables. De búnker a búnker.

No puede ganarse una guerra cuando la sociedad se siente inerme y requiere autodefenderse ante la escada respuesta de las instituciones encargadas del orden público y rebasadas por los grupos delincuenciales y ahora, también, por las llamadas “policías comunitarias”, surgidas desde la desesperación y ante la negligencia notable de los mandos castrenses obligados a garantizar la seguridad de mujeres, hombres y niños, mil veces escarnecidos. ¿Cuántos más aparecerán en fosas clandestinas, como los infelices secuestrados del antro Heaven de la ciudad de México, antes de que el presidente Peña concentre su atención en la estructura militar y en la de la Secretaría de Marina también, así como en los entenados de Don Manuel Mondragón y Kalb, convertido en jefe policial de rebote, para exigirles, como a los maestros, una evaluación certera como dicen hacérsela a los agentes federales de nuevo cuño… pero no a los antiguos.

Fue un rubro que faltó en el tal “mensaje presidencial” con olor a botas militares. ¿Es éste un indicativo de la vuelta a los antiguos autoritarismos, digamos 1968 y 1971 como referentes, cuando la soldadesca salió a las calles, disfrazados sus grupos de elite, para masacrar a una, dos, varias generaciones de estudiantes mexicanos; a millones les cortaron las alas, el impulso, el destino. Y nadie ha pagado por ello, salvo echeverría –en minúsculas también-, quien fue arraigado en su palacio de San Jerónimo –yo lo conozco y sé de lo que hablo-, por unos meses antes de ganar el amparo y salvar la acusación de genocida en los juzgados. Pero la historia, por lo general, se impone a las ecuaciones jurídicas circunstanciales y coloca a cada quien en su lugar; en lo particular, no me gustaría estar en el suyo.

¿Por qué tomó la decisión Peña Nieto de hablar en el Campo Marte bajo el tufo desagradable de una momentánea dictadura militar y luego optó por quedarse en Los Pinos bajo el supuesto de evitar anomalías del tránsito?¿Fue anuncio o advertencia o simplemente llevado por el temor a bloqueos que, desde luego, no llegarían hasta las sedes castrenses… por precaución?¿O un cóctel con todos los ingredientes señalados, aventurados a crear especulaciones? La ausencia de informes precisos, las justificaciones ramplonas, como la de Manlio Fabio Beltrones quien aseveró que el presidente dispone de “muchos sitios” –hasta la alberca olímpica en caso de naufragio, pensé-, dan lugar no sólo a las especulaciones frecuentes sino también a los lugares comunes acerca de la seguridad presidencial, y la de los suyos, en horas en las que se avizoran convulsiones generales. Esto es: no hemos salido del abismo en donde nos dejó calderón –minúsculas- sino todo lo contrario: vamos siendo absorbidos por los pantanos de la violencia y los chantajes políticos.

Y todo esto apenas nueve meses después de la asunción presidencial y de la lectura de las trece “decisiones presidenciales” contra los grupos fácticos de poder, la mayor parte de ellos a salvo desde la burda aprehensión, por parte de la Marina ¡en el aeropuerto de Toluca! de la maestra Elba Esther Gordillo Morales; después de ello, Peña guardó el sable y se dejo llevar debajo de la Espada de Damocles. Por ello, la crisis financiera latente, marcada por la desaceleración de la economía que el célebre farsante de los “catarritos”, Agustín Carstens Carstens, gobernador del Banco de México, se obstina nen minimizar como lo hizo cuando cubrió a mansalva la pérdida de seis mil millones de dólares de reservas, el pasado 2 de julio, con una cantidad similar que no hizo brincar a los indicadores oficiales al día siguiente. Una obra propia de David Copperfield, el mago claro, capaz de desaparecer y aparecer, como lo hizo Carstens con los dólares paralizados, a la neoyorquina Estatua de la Libertad, regalo de Francia, la de Florence Cassez quien salió de México a todo lujo y con todas las prebendas propias de una oligarca, ¡sin declaratoria alguna como inocente! La proeza allí quedó para escarnio de la judicatura mexicana capaz de ser arrastrada por las lagunas procesales o los contaminados mecanismos que perviven, ex professo, para salvar a personajes de esta talla, sobre todo en materia de extradición.

Los mexicanos, por tanto, nos enteramos de que todo va sobre ruedas siguiendo la tradición presidencialista sobre el optimismo desbordante. Sólo que, desde hace tiempo, como lo hemos señalado, pensar así tiende, de manera irremisible, hacia la demagogia ramplona: esto es mantener expectativas falsas ante una realidad cuya crudeza debe ser analizada para poder tomar las necesarias decisiones del poder público ¿Para qué las promesas sobre los trece pasos a seguir, en diciembre pasado, a sabiendas de la imposibilidad de implementarnos?¿O acaso alguien engañó al presidente, lo que no sería la primera vez?

Recuérdese que, en 1976, al tomar posesión de su cargo, José López Portillo, no pudo ocultar su sorpresa ante las disponibilidades de reservas petroleras que le habían ocultado, por órdenes de echeverría, durante su campaña; por ello, el tono de sus discursos fue mesurado y casi pesimista. Sin embargo, al enterarse de la realidad, se fue al extremo para asegurar que deberíamos “aprender a administrar la abundancia”, una suerte de acertijo malévolo que concluyó, seis años más tarde, con el peor saqueo de divisas en la historia del país: se fueron, en cuestión de semanas, cuarenta mil millones de dólares. Por cierto, sólo en junio y julio pasados –debemos sumar al terminado mes de agosto que resultó fatídico-, el Banco de México anunció que casi 20 mil millones de dólares –la mitad que en 1982-, fueron retirados de los bancos mexicanos para ser depositados en cuentas particulares o empresariales del extranjero, sobre todo en Estados Unidos y España. Un respiro para los neoconquistadores y un tremendo valladar para los mexicanos.

Por supuesto, esta cronología no aparece en el informe ni en el mensaje presidencial bajo los siete candados de los resguardos militares y en medio de una ciudad amenazada por la parálisis a costa de los mentores en rebeldía que se niegan a ser evaluados… como los militares y los marinos. Vaya trinca de ineficaces y, sin embargo, influyen, trazan, amagan y hacen valer sus posturas midiendo la tolerancia de un Ejecutivo cada vez más extraviado… como lo estuvo calderón de principio a fin.

El propio Peña Nieto, ¿estaba listo a ajercer las funciones presidenciales luego de su paso por la gubernatura del Estado de México? Miguel Alemán Valdés, uno de sus predecesores, se disgustó cuando supo que la candidatura presidencial, en 1957, había recaído en Adolfo López Mateos cuyo currículum no señalaba su capacidad para el mando público:

–Es buen hombre, sin duda, ¡lástima que no ha sido gobernador!

La distorsión se hizo mayor en los siguientes sexenios hasta la llegada de Fox a la Presidencia con la academia gubernativa, en Guanajuato, pese a que dejó de lado sus responsabilidades estatales para hacer proselitismo de cara a Los Pinos; lo mismo puede decirse de Peña, rebasado en muchas actuaciones estatales –por ejemplo en los incidentes de San Salvador Atenco, tan degradantes y desgraciados-, amenazado además por el mayor de los narcotraficantes, Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien fija las reglas en serio. (“Despeñadero”, Fundación Loret de Mola, 2013).

El símil nos conduce, sin remedio, que no basta con cubrir el cargo de gobernador para ser un buen presidente; es menester, además, tener una cultura global. ¿O es coincidencia que Fox y Peña apenas recuerden los nombres de los grandes autores de la literatura universal? Del argentino Borges al mexicano Enrique Krauze. Una identidad que no puede enorgullecer a ningún mandatario latinoamericano.

Debate

El estadounidense Joseph Eugene Stiglitz, Premio Nobel 2001 de Economía, sostiene que México no debe caer en las artimañas “del diablo” que se concentran en las leyes secundarias de la iniciativa presidencial para la reforma energética; allí se encuentra el mal porque las empresas contratadas acabarán por apergollar a la paraestatal PEMEX; y concluyó, además, que es necesario “salvaguardar” íntegra la propiedad del petróleo como patrimonio nacional. Un discurso muy semejante al de la izquierda por parte de quien ganó celebridad con sus teorías en pro de la globalización que tanto asfixia a las naciones en desarrollo.

Es curioso el viraje en la opinión de quienes han sido premiados por el Nobel y, se supone, son los más acreditados para opinar sobre los cambios fnancieros en el mundo. A cambio de ello, el FMI no se inquieta y exige una disciplina mayor a la que ejercía otrora el PRI sobre una militancia aborregada. Quizá por ello fue necesario blindar al presidente Peña, a nueve meses del inicio de su gestión. Pero no fue en el Campo Marte donde, por cierto, también se celebran los funerales de los funcionarios caídos en el servicio público: Ramón Martín Huerta, Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos y Francisco Blake Mora. No sea que se hagan presentes los fantasmas.

La Anécdota

Tuve oportunidad de conversar con Stiglitz, en La Habana, Cuba, en 2002. Iba yo como mero testigo, y no participante, al Congreso Universal sobre Economía al que todavía asistió, presidiendo el evento, el Comandante Fidel Castro Ruz. La ponencia de Stiglitz dejó mucho que desear, no así la de Robert Alexander Mundell, con quien también tuve un acercamiento, considerado el “padre” del euro. A pregunta expresa, de una economista mexicana por cierto, sobre si debía o no apostarse a una solea moneda, en este caso el dólar, las reservas internacionales, Mundell respondió:

–No. Es necesario diversificar los ahorros. Comprar dólares, euros y yens, entre otras monedas. Así cuando una de las economías basadas en una de estas divisas caiga en desgracia, podrá solventarse la crisis con el mínimo de riesgos posibles.

Lo dijo hace once años y nadie le escuchó en México, donde tuvo poca difusión –salvo la que le dimos los oyentes-, para no entorpecer las fórmulas del Fondo Monetario Internacional seguidas a rajatabla por la administración Fox y luego ratificadas por calderón y Peña Nieto. Lo extraño es que los economistas más sabios sí son capaces de rectificar… pero no así los gobernantes.

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WEB: www.rafael-loretdemola.com

E-MAIL: loretdemola.rafael@yahoo.com

NI CIEN PREMIOS NOBEL SON CAPACES DE MODIFICAR LOS CRITERIOS SUPERIORES DE LA PRESIDENCIA DE MÉXICO. SÓLO LO HACEN LOS INCONDICIONALES ACOSTUMBRADOS A LOS “CANTOS DE SIRENA” DEL OPTIMISMO RAMPLÓN. ESTE HECHO INCONTROVERTIBLE, ¿NO ES SUFICIENTE PARA QUE EL PRESIDENTE PEÑA NIETO PIENSE DOS VECES EN DÓNDE SE ESTÁ PARANDO? POR DESGRACIA, DUDO MUCHO QUE SE TOME LA MOLESTIA DE LEER ESTA COLUMNA; PREFIERE, ME DICEN, VER LA TELEVISIÓN.

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