¿El otoño de… este patriarca?

leopoldo mendivil

Insisto en mi convicción: López Obrador es un gato con 777 vidas… políticas.

 

Pero.., ¿para qué las quiere?

 

Quiere la Presidencia de la República, pero bien conoces tú lo que ha hecho para no ganarla ya en dos ocasiones.

 

Si llega a construir una tercera oportunidad, ¿habrá quienes quieran jugar a sus canicas sabiendo que las ha dilapidado dejándolos colgados? En tu columna Primeros apuntes sobre el mitin de AMLO en la Ciudad de México, el domingo bien temprano, escribiste que “AMLO ha regalado muchas posiciones políticas y muchísimo dinero a Jesús Zambrano, Jesús Ortega, Carlos Navarrete y todos esos tipos que nada significan en la izquierda, pero que han sido los únicos que han ganado con el activismo de López Obrador”. Bueno, poniéndome cínico te comento que quizá la diferencia consista en que estos personajes sí saben qué quieren.

 

No sé cuántas de sus 777 vidas políticas ha gastado AMLO ya, pero mucho me gustaría saber cuántas le costó, primero, llegar a la semana pasada y, después, soportarla… Me explico, Federico:

 

50 mil personas reunidas es un número estupendo y más lo es tener el talento y el arrastre para apiñarlas en un lugar. Pero 50 mil es la cuarta parte de 200 mil, los seguidores que el propio AMLO había anunciado que congregaría en la Plaza de la Constitución capitalina. Un faltante de 150 mil personas es una gran falla, pero a esa agregamos la otra que consistió en no lograr que los de la Sec(ción)ta XXII de la CNTE le cedieran el espacio. Tuviste razón con lo que escribiste el domingo, bien temprano, sobre sus asociaciones con gente de la calaña de quienes dirigen el SME y la CNTE, que “se acercan a AMLO cuando les conviene y lo abandonan cuando algo pactan con el gobierno”…

 

… Bueno, sí, pero dime con quién andas y te diré quién eres… AMLO acercó a los del SME cuando necesitó de su dinero y también buscó ganancias políticas acercándose a la sec(ción)ta XXII. Hasta Ulises Ruiz resultó beneficiado con ese acercamiento cuando amenazó con reconocer la presidencia de AMLO si el gobierno de Fox no le mandaba refuerzos para derrotar al movimiento de 2006-07.

 

Y esas compañías, ¿cuánta gente positiva, constructiva y leal supones que perdió?: Muchos que no estuvieron en el templete del mitin del domingo, así que tu amigo, el peje López, ha perdido a sus seguidores seguidores más inteligentes, capaces y/o con capital político qué compartirle, por la gañanada esa a la que te referiste. Por eso, el único capital humano que conserva son sus fanáticos capaces de adorarle y ser sus dependientes, pero ineptos para apoyarle porque no tienen con qué.

 

Así las cosas, Federico, tan despilfarrado resultó AMLO que, mucho me temo, solo le queden ya unas cuantas de las 777 vidas que tenía cuando se inició en política. Despilfarró el poder que le dio la Jefatura de Gobierno capitalina. Despilfarró la imagen que sus conferencias de prensa matutinas le ayudaron a construir, prácticamente sin costos económicos. Despilfarró al electorado que tuvo al iniciar su primera campaña presidencial pero fue perdiendo por los errores propios y de los amigotes que se llevó con él y le ayudaron muy bien…, pero a perder los votos que, le gustara o no, pudieron haberle dado esos chuchos a quienes ha vivido despreciando, pero sabían más de campañas que sus cuatachos. Despilfarró la oportunidad de ser el gran líder de la izquierda en el arranque de este siglo, porque prefirió entregarse a su soberbia y seguramente por una razón más, mucho más pesada; la de que, en realidad, jamás ha sido un verdadero hombre de izquierda.

Todo ser humano llega, enfrentado o no con las circunstancias que los provocan, a muchos finales en el curso de su vida. Puede ser que la semana pasada haya sido el inicio del final de la vida política, a lo gran personaje, de López Obrador a pesar de los 50 mil que le acompañaron el domingo a la orilla de la Alameda Central. Lástima de discurso que, en gran medida le echaron a perder los de la CNTE haciendo un rodeo para no tropezarse con su mitin.

 

Esta última semana de la vida de López Obrador me hizo recordar el título de ese espléndido libro que su autor, Gabriel García Márquez, tituló El otoño del patriarca. Claro, con sus diferencias la vida real de Andrés Manuel y la trama novelesca de Zacarías el dictador, pero con las mismas tentaciones el patriarca latino con corazón de gorila y el hombre peje que dejó las junglas bajas de su tierra porque suficiente ha debido ser para él cargar la propia…

 

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