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La Nieta del Dictador, puesta en escena que con humor busca crear conciencia

Se estrenará en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque; las funciones serán a las 20:00 horas

Habrá una presentación especial el miércoles 11 de septiembre, a las 17:00 horas,

en el Foro Cultural Coyoacanense

El montaje forma parte de las actividades que integran 40 años, los mismos sueños, conmemoración que el Centro Cultural El Juglar ha organizado como un tributo a las figuras de Salvador Allende, Pablo Neruda y Víctor Jara, en el cuarenta aniversario de su deceso, a manos de la dictadura militar chilena

Una joven formada en una escuela de monjas, visita cada viernes a su moribundo abuelito, ella ignora que fue un genocida dictador militar. ¿Qué sucederá entre estos dos personajes? La respuesta está en el montaje La nieta del dictador, obra escrita por David Desola y dirigida por Fernando Bonilla, que se presentará del 17 al 20 de septiembre, a las 20:00 horas, en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque. Habrá una presentación especial el 11 de septiembre, a las 17:00 horas, en el Foro Cultural Coyoacanense.

Estas funciones forman parte de las actividades que integran 40 años, los mismos sueños, conmemoración que el Centro Cultural El Juglar ha organizado como un tributo a las figuras de Salvador Allende, Pablo Neruda y Víctor Jara, en el cuarenta aniversario de su deceso, a manos de la dictadura militar chilena.

Polémico siempre, David Desola es un dramaturgo comprometido, y La nieta del dictador es una obra que, a decir de su director Fernando Bonilla, “toca temas espinosos de manera divertida”. Este ha sido el estilo que caracteriza la propuesta dramática del autor nacido en Barcelona en 1971, pues el humor negro es un elemento recurrente en este autor.

La obra, que será presentada por la compañía Puño de Tierra, trata de un dictador latinoamericano, del cual nunca se dice el nombre, tampoco sabemos en qué país suceden las cosas, aunque continuamente se hace referencia a los nombres de Videla, Pinochet, Ríos Mont y Porfirio Díaz.

 

 

 

 

“Hay una referencia muy amplia de lo que significó en la historia latinoamericana la figura del dictador. Durante el siglo XX, los países que tuvieron dictaduras tienen rasgos muy similares”, explica Fernando Bonilla, director y fundador de la compañía Puño de Tierra. Teatro y Resistencia, espacio dedicado a la producción y fomento de teatro independiente.

“Es posible decir –agrega Bonilla– que la manera en que impactaron a la sociedad estos personajes está aún latente, pues los simpatizantes del franquismo y el pinochetismo de alguna manera siguen vivos en muchos sectores de la sociedad”.

En La nieta del dictador se vive una transición en este país hipotético, en la que los correligionarios del personaje, sus generales más cercanos, son juzgados, y uno de ellos es sentenciado a cadena perpetua, pero luego nos vamos enterando que está en una prisión con todas las comodidades y privilegios.

“Este falso castigo es sintomático de cómo ha abordado Latinoamérica los procesos legales de los genocidas, casos como el de Pinochet son indignantes, la manera en que se resolvió su juicio desde el Vaticano. Se rieron en la cara de la justicia del mundo, por eso es importante llevar a escena obras como la de Desola, pues siguen señalando los reveses del poder judicial”.

En La nieta del dictador se aborda al personaje del dictador con características muy específicas, pues se encuentra en estado vegetativo y lo vemos a través de los ojos de su nieta, personaje cuya esencia es la inocencia –explica el director–.

“No se sabe si en realidad se trata de una mujer que tiene retraso mental o si sólo le han dicho que lo padece desde que nació. La reclutaron en una escuela de monjas desde niña y ha tenido una percepción parcial de la realidad”.

Al plantear estos personajes, Fernando Bonilla busca “invitar a que el espectador cuestione sus propios valores, y que reflexione sobre cuáles son sus principios”

La lectura que Fernando Bonilla hizo de la obra de Desola –originalmente un monólogo– implica a dos actores: la nieta del dictador que es interpretada por Valentina Sierra, y otros personajes que son encarnados por Valerio Vázquez. La escenografía, escenofonía, audioviduales e iluminación son de Fernando Bonilla y Gabriel Zapata. El vestuario es de Adriana Pérez Solís y la asistencia de dirección de Ana María Benítez.

 

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