EE.UU. reacciona con cautela ante cancelación de visita de Rousseff

U.S. President Barack Obama during a news conference at the White House in Washington

Washington, 17 sep (PL) La Casa Blanca reaccionó hoy con cautela ante la decisión de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, de aplazar una visita a Estados Unidos tras la tensión creada por el escándalo de espionaje sobre las comunicaciones de su país.

En un comunicado difundido casi a la par del anuncio de Brasilia, la mansión ejecutiva informó que espera recibir a Rousseff en un futuro próximo y trató de aplicar un tono conciliador en correspondencia con la importancia que Washington concede a las relaciones con esa nación sudamericana.

Para Estados Unidos, una eventual visita de Estado de Rousseff no deberá ser ensombrecida por “un simple asunto bilateral, por más importante o desafiante que sea”, señala el documento.

La mandataria decidió aplazar su viaje a Washington -previsto para el 23 de octubre- a raíz de reveladas actividades de inteligencia estadounidense sobre ella y la empresa petrolera Petrobras y al no recibir respuestas concretas del gobierno de su para Barack Obama acerca de esas acciones.

Según Rousseff la visita de Estado no debe estar condicionada a un tema cuya solución satisfactoria para Brasil todavía no fue alcanzada.

Esta decisión se produjo poco después que el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo Machado, se reuniera con la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Susan Rice, en esta capital, y no recibiera una explicación convincente sobre el fisgoneo divulgado por el exanalista de inteligencia Edward Snowden.

La comunicación de la Casa Blanca admite que Obama entiende y lamenta las preocupaciones que las revelaciones acerca de este presunto hecho ha generado en Brasil.

Medios de prensa destacan que el aplazamiento para una fecha aún imprecisa de esta visita, fue adoptada por ambos presidentes durante una conversación telefónica la noche del lunes.

El gigante suramericano exige una investigación, explicaciones y el compromiso de Washington de poner fin a una vigilancia, que salió a flote debido a los documentos filtrados por el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden.

Snowden, actualmente perseguido por Estados Unidos y refugiado en Rusia, reveló que esta dependencia espió las comunicaciones de Rousseff y de varios de sus asesores, y también a la petrolera estatal Petrobras.

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