Los migrantes también son seres humanos, recuerdan en ONU

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Naciones Unidas, 5 oct (PL) El trato humano a los migrantes y el fin del racismo, la intolerancia y la exclusión fueron reclamos esta semana en la Asamblea General de la ONU, cuyos estados miembros aprobaron una declaración sobre el tema.

Durante jueves y viernes se celebró aquí el Segundo Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo, foro convocado por Naciones Unidas para promover acciones coordinadas que potencien los beneficios de ese fenómeno y reduzcan sus implicaciones negativas.

Al intervenir ante la plenaria de 193 países, representantes del Sur demandaron al Norte el reconocimiento del valor de los migrantes en el avance de las sociedades y el establecimiento de políticas públicas que garanticen el respeto a sus derechos humanos, condiciones dignas de empleo y vida y acceso a servicios básicos.

También recordaron que el fenómeno del flujo de personas entre las naciones responde a la desigual distribución de las riquezas, situación que requiere otorgarle al combate a la pobreza y al desempleo un lugar priorizado en la comunidad internacional.

“El movimiento de las poblaciones en todas las regiones, es en gran medida el resultado del desigual e injusto orden económico y financiero internacional existente”, afirmó la vicecanciller de Nicaragua María Rubiales, mientras que el funcionario dominicano José Ricardo mencionó el hambre y la falta de trabajo como motores de la migración en los países pobres.

Por su parte, el diplomático de Argentina Mateo Estreme atribuyó al subdesarrollo la responsabilidad de un fenómeno que “solo encontrará respuesta en un sistema internacional más justo, solidario y equitativo”.

En su condición de presidenta pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Cuba abogó en el foro de dos días por el respeto a la dignidad y las libertades fundamentales de los migrantes, quienes según datos de la ONU llegaron este año a 232 millones a nivel mundial.

La reunión enmarcada en el 68 período de sesiones de la Asamblea General concluyó con la aprobación unánime de una declaración de 34 puntos, que recoge el compromiso con los derechos humanos de los migrantes, la inclusión de esas personas en los planes de desarrollo post-2015 y el rechazo al racismo.

Además señala el acceso a los estándares internacionales en materia de empleo, así como el compromiso global con el enfrentamiento al tráfico de personas y a la discriminación y la intolerancia.

El texto tuvo en cuenta ocho recomendaciones realizadas por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki- moon, y las intervenciones de los participantes en el foro, entre ellos funcionarios del sistema de la ONU, delegados de países y representantes de la sociedad civil.

La cita, que dio continuidad a la celebrada hace siete años, sirvió de escenario para la revelación de datos y tendencias en el tema de los migrantes.

Al respecto, se expuso que las remesas familiares llegaron en 2012 a 400 mil millones de dólares, casi cuatro veces el monto de la ayuda oficial al desarrollo entregada en igual período por los estados ricos a los pobres.

Por otra parte, se debatió en torno al cambio en los patrones del movimiento de personas, al incrementarse la migración Sur-Sur como resultado de la crisis económica y financiera que afecta a países del llamado primer mundo, tradicionales receptores.

En el cierre del Diálogo de Alto Nivel, el presidente del 68 período de sesiones de la Asamblea General, John Ashe, consideró que están creadas las bases para avanzar en la plena integración de los migrantes a la agenda de desarrollo posterior a 2015, cuando vence el límite fijado para el cumplimiento de los objetivos del milenio.

Estamos también ahora en mejores condiciones de lidiar con el problema de los inmigrantes atrapados en crisis humanitarias, agregó.

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