Una joya de Tutankhamón fue creada por cometa

AKENATON

Washington, 10 oct (PL) Científicos sudafricanos identificaron un fragmento de un cometa que impactó en la Tierra y fundió la arena del desierto en vidrios empleados como joyas por los antiguos egipcios, según una nueva investigación.

Cuando los arqueólogos Howard Carter y Lord Carnavon hallaron en 1922 la tumba del faraón Tutankhamón en el Valle de los Reyes, entre las maravillas encontradas la máscara funeraria de oro fue la más popular.

Sin embargo, otra pieza recobra interés a casi un siglo del hallazgo, un pectoral, colgante con un gran escarabajo de vidrio de sílice en su centro.

La gema, pulida por los artesanos, era uno de los llamados vidrios del desierto de Libia, piedras de color amarillo que se encuentran dispersas en un área de seis mil kilómetros cuadrados del Sahara, que tienen unos 28 millones de años de antigüedad y son conocidas desde el Pleistoceno.

Para que la arena cristalice de este modo se requiere una temperatura extremadamente alta, lo que sugirió la explosión de un meteorito.

Un equipo multidisciplinario de científicos sudafricanos desentrañó el secreto de esos vidrios y con ello mostró la prueba del impacto de un cometa sobre la Tierra, según un estudio que publicó la revista Earth and Planetary Science Letters.

David Block, de la Universidad de Witwatersrand, y el geoquímico de la Universidad de Johanesburgo Jan Kramers, junto a sus colaboradores centraron su trabajo en un guijarro negro que un geólogo egipcio encontró hace años en una zona de vidrio de sílice al suroeste de Egipto.

Al principio pensaron podía tratarse de un tipo inusual de meteorito, pero análisis químicos practicados a la piedra descartaron todas las hipótesis.

No era carbón terrestre, ni roca meteorítica, y sin embargo ciertos isótopos apuntaban a un origen extraterrestre. Solo quedó una explicación: tenían entre manos el primer espécimen macroscópico procedente del núcleo de un cometa.

El hallazgo permitió a los investigadores reconstruir lo ocurrido hace 28 millones de años, cuando un cometa penetró en la atmósfera terrestre y explotó sobre Egipto, esparciendo sus restos y fundiendo la arena del desierto a una temperatura de unos dos mil grados centígrados.

Además de los vidrios de sílice, el enorme calor provocó la formación de microdiamantes como los que se encuentran dentro del guijarro negro, al cual los científicos bautizaron como Hipatia, en honor a la matemática y astrónoma de Alejandría.

“Los diamantes se producen a partir de material de carbono. Normalmente se forman en las profundidades de la Tierra, donde la presión es muy alta, pero también puedes provocar una gran presión con un impacto. Parte del cometa impactó y la onda expansiva produjo los diamantes”, detalló Kramers.

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