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Tabaquería-escuela avala excelencia de puros cubanos

Pinar del Río, Cuba, 15 oct (PL) Secretos del llamado arte del torcido son revelados hoy a jóvenes interesados en el antiguo oficio dentro de una tabaquería-escuela de esta occidental provincia cubana, famosa por la calidad de sus sembrados.

Durante nueve meses los aprendices se entrenan en la delicada faena, para luego comenzar a elaborar los puros de exportación en ese mismo sitio, donde tienen garantizado un puesto de trabajo, precisaron a Prensa Latina directivos de la manufactura.

La Fábrica Francisco Donatién, la principal del territorio, organiza cursos para adiestrar a muchachos y muchachas en esa práctica, hasta ahora transmitida de una generación a otra.

En la casona de esta ciudad experimentados tabaqueros confeccionan vitolas de los sellos Trinidad, Cohíba, Romeo y Julieta, Partagás y Hoyo de Monterrey, todas obtenidas con centenarios procedimientos artesanales.

Vegas Robaina, que reverencia al afamado cosechero Don Alejandro, ya fallecido, es otra de las marcas creadas por hábiles manos, en su mayoría de mujeres.

Las hojas cosechadas en las fincas de Consolación del Sur, San Luis y San Juan y Martínez constituyen la materia prima por excelencia de los Habanos, hechos a mano en esta región, 140 kilómetros al oeste de La Habana.

Interesados en esa ancestral costumbre grupos de turistas foráneos visitan cada día la fábrica de tabacos.

Provenientes de todos los continentes, los viajeros aprecian las fases del proceso de torcido, desde la selección de la materia prima hasta el acabado final.

Dedicada primero a la elaboración de cigarrillos para el consumo nacional, la Francisco Donatién funciona actualmente como factoría para la exportación, pues la reputación de la marca Vegueros, le abrió las puertas del mercado exterior.

La lectura de tabaquería, es otra de las añejas prácticas preservadas en el lugar, al igual que en el resto de los establecimientos de su tipo existentes en el país.

Antes o después de pasear por la fábrica, muchos visitantes deciden conocer los sembrados de Vueltabajo -como se conoce también esta zona-, donde convergen clima y suelos óptimos para el cultivo, junto a la experiencia de los labriegos.

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