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Terremotos en Cuba, una nueva mirada

niñas de cuba

Pinar del Río, Cuba, 15 oct (PL) Con el título Los terremotos en Cuba, un texto de historiadores cubanos compila los principales movimientos telúricos ocurridos en la isla y en el resto del mundo hasta 2012, confirmó hoy uno de los autores.

Se trata de una síntesis de los sismos más relevantes acontecidos en el país caribeño, la cual incluye un resumen de eventos mundiales, declaró a Prensa Latina el investigador Pedro Luis Hernández.

El estudioso aseguró que el libro tiene como antecedente un volumen de similar temática pero dedicado a los seísmos de Vueltabajo (Pinar del Río), como se conocía antiguamente esta zona del occidente insular.

En esta región se recuerda aún el temblor ocurrido el 23 de enero de 1880 que asoló a los poblados de San Cristóbal y Candelaria, con intensidad de VIII en la escala MSK (seis en la de Richter), según estimados.

Causante de considerables daños materiales y pérdidas de vidas humanas, tuvo unas 65 réplicas y fue estudiado entonces por el padre jesuita Benito Viñes, precursor de la meteorología cubana.

Cronistas de la época describieron sus secuelas, entre ellas la destrucción de ingenios azucareros, además de los perjuicios ocasionados a iglesias, viviendas y a edificaciones de uso público.

Contrariamente a lo que algunos piensan, la región centro-occidental de Cuba tiembla con frecuencia, pero la mayor actividad se registra en el oriente del archipiélago por su proximidad a la placa del Caribe, comentaron a Prensa Latina expertos del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas.

Entre otros sucesos igualmente prominentes figuran los reportados en enero de 1824 en Trinidad con magnitud estimada de 4,3 en la escala de Richter (intensidad VI en la escala MSK) y en febrero de 1843 en La Habana con intensidad V MSK y magnitud estimada de 3.7 (Richter).

Destaca, además, el detectado en 1981 (intensidad V MSK, magnitud 3.7 Richter), en las localidades de Alonso de Rojas y la Coloma, al sur de Pinar del Río.

El libro propone una nueva mirada a esos desastres y a algunas de sus huellas, insistió Hernández.

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