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Nuevas pesquisas tras las huellas de italianos en Cuba

mujer en cuba

Pinar del Río, Cuba, 21 oct (PL) Historiadores locales ahondan las pesquisas sobre las migraciones de italianos, su huella en asentamientos y prácticas agrícolas de esta región cubana, anunciaron hoy investigadores.

Los actuales estudios develarán episodios trascendentales de varias localidades situadas en el noroeste de la isla, comentó a Prensa Latina el Máster en Ciencias Pedro Luis Hernández, uno de los promotores del proyecto.

Al referirse a detalles de las indagaciones comentó que en el territorio de Minas de Matahambre existió a principios del siglo XIX una suerte de colonia de italianos, dedicados en su mayoría a las labores de extracción de minerales.

Desde ese lugar, polo económico en aquella época, se trasladaron hacia otros puntos de esta zona -llamada antiguamente Vueltabajo-, se trata de un pasaje escasamente conocido, dijo.

Tales averiguaciones abarcan, además, el origen del poblado de Mantua, que según la tradición oral fue fundado por hijos de la península itálica hace varias centurias.

Los resultados de las búsquedas, aún en desarrollo, pudieran cambiar algunas tesis sobre la génesis de ese paraje, insistió Hernández.

De acuerdo con la leyenda, defendida hasta el momento por pobladores y estudiosos, marinos provenientes de Mantova u otras tierras vecinas, se asentaron en esa demarcación a finales del siglo XVII, probablemente después de naufragar frente a sus costas.

Aunque en los libros parroquiales aparecen registrados cerca de una veintena de apellidos italianos, la familia Pitaluga es una de las pocas que reside actualmente en la localidad.

La presencia aquí de viajeros procedentes del país europeo se remonta al 12 de junio de 1494, durante la segunda expedición realizada a la isla por Cristóbal Colón reflejada en la famosa acta de Pérez de Luna, la cual fue rubricada por numerosos coterráneos del célebre almirante.

Cronistas, piratas, colonos y misioneros dejaron su legado en este extremo del país.

La impronta en la agricultura es otra de las aristas de las indagaciones, que podrán durar hasta dos años y terminarán con la publicación de un libro y la realización de un documental televisivo, adelantó el historiador.

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