Espionaje estadounidense: México vuelve a estar en la mira

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Por Martha Andrés Román

México (PL) Las revelaciones de un nuevo caso de espionaje de Estados Unidos contra la presidencia mexicana reabrieron tensiones que parecían haber quedado zanjadas en septiembre pasado, cuando el Gobierno norteamericano prometió una investigación sobre el tema.

La televisora O Globo, de Brasil, difundió el 1 de septiembre que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) norteamericana había interceptado a mediados de 2012 diversas comunicaciones entre el entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto y sus colaboradores cercanos.

Cinco días después, el presidente norteamericano, Barack Obama, prometió a su homólogo Peña Nieto abrir una investigación sobre la acusación de espionaje, aunque el Departamento de Estado apuntó que no iban a comentar de manera pública los detalles de cada presunta actividad de inteligencia.

Tras la conversación entre ambos mandatarios, el Gobierno mexicano no tuvo nuevos pronunciamientos sobre el hecho, lo que fue visto por sectores y partidos de la oposición como tibieza del Ejecutivo.

Pero las revelaciones realizadas el pasado fin de semana por el semanario alemán Der Spiegel, de que la NSA hackeó cuentas de correo de la presidencia mexicana durante el mandato de Felipe Calderón (2006-2012), han obligado a la administración de Peña Nieto a exigir nuevas explicaciones sobre el caso.

El 20 de octubre, la Secretaría de Relaciones Exteriores expresó su categórica condena a lo que llamó una violación de la privacidad de las comunicaciones de instituciones y de ciudadanos mexicanos.

Al día siguiente, el propio Calderón pidió al canciller de la nación azteca, José Antonio Meade, que transmitiera al gobierno estadounidense la más enérgica protesta por el espionaje del que fue objeto durante su administración.

Desde Ginebra, Meade declaró que hasta ahora la respuesta recibida por su país no es la adecuada.

México es el único gobierno de los que han sido mencionados como objetivos de los sistemas de espionaje de Estados Unidos que ha exigido y al que le ha sido comprometida una investigación, pero hasta el momento la respuesta ha sido insuficiente y por lo mismo inadmisible, apuntó Meade.

En tanto, el país latinoamericano inició una investigación interna para determinar si algún funcionario del país participó en los presuntos actos de espionaje de Estados Unidos.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, informó que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional y la oficina de ciberseguridad de la Policía Federal serán las dependencias encargadas de iniciar una pesquisa exhaustiva para determinar si hubo participación mexicana en los hechos.

Senadores y analistas han exigido al Gobierno tener una reacción más enérgica ante las nuevas informaciones, y solicitaron que se convocara al embajador norteamericano, Anthony Wayne, para que diera explicaciones sobre las últimas denuncias.

Medios como el diario La Vanguardia comentaron que un nuevo escándalo de espionaje estalló esta semana al Gobierno mexicano, que ha vuelto a optar por un perfil bajo.

Agregó La Vanguardia que Peña Nieto tuvo la oportunidad de hablar sobre el tema durante un discurso pronunciado esta semana en un encuentro con el presidente de Irlanda, Michel D. Higgins, de visita oficial en el país, pero no lo hizo.

En tanto, el senador del Partido de la Revolución Democrática, Armando Ríos, consideró que el Gobierno debe de abandonar esa ambigüedad que le lleva a criticar al Ejecutivo norteamericano, aunque con la boca demasiado pequeña.

Han violado nuestra soberanía, lo ideal sería que dieran explicaciones, debemos escuchar al embajador en una comparecencia, es un asunto muy grave, remarcó.

Por su parte, la senadora Marcela Guerra, del gobernante Partido Revolucionario Institucional, manifestó que México y Estados Unidos siempre han tenido una relación de vecinos, de socios, y por el buen entendimiento de las dos naciones es necesario que el tema se aclare.

Al participar en la formación del grupo de amistad México-Estados Unidos en la Cámara de Diputados el 23 de octubre, el embajador norteamericano manifestó que Obama tomó muy en serio los testimonios suscitados por el presunto espionaje a las comunicaciones de funcionarios mexicanos.

Sin embargo, el diplomático rechazó comentar públicamente sobre cada alegato vinculado con las informaciones de espionaje, basadas en documentos dados a conocer por el exanalista de la NSA, Edward Snowden.

Aunque el diplomático expresó que el gobierno de su país ha comenzado a revisar la forma de allegarse datos de otras naciones, calificó de reportes mediáticos las revelaciones sobre presunto espionaje.

Según el diario La Jornada, Wayne trató de suavizar la tensión generada por el reportaje de Der Spiegel, periódico que previó una controversia mayor a la de septiembre a raíz de las nuevas informaciones de espionaje sistemático realizado por la NSA a toda la red de computadoras de la presidencia.

Pero el profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, José Antonio Crespo, consideró que hasta el momento le parecen tibios los actos emprendidos por las autoridades mexicanas ante el agravio a la soberanía nacional.

Con esto debe concebirse lo que todo el mundo suponía: se hace espionaje, y Estados Unidos quizás son los que más lo realizan, al haberse auto elegido como gendarme del mundo, señaló al espacio radial Fórmula Detrás de la Noticia.

Según el analista político, la situación pone al Ejecutivo mexicano entre la espada y la pared.

Nosotros no queremos enemistarnos ni confrontarnos con el Gobierno de Estados Unidos, no nos conviene por la gran y estrecha relación que hay a nivel comercial y de todo tipo entre los dos países; pero por otro lado la opinión pública exige que se haga una protesta firme, apuntó.

De acuerdo con el académico Lorenzo Meyer, profesor emérito del Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México, las prácticas de espionaje del gobierno estadounidense no se detendrán pese a la crítica a la que han sido sometidas.

Para Meyer, a México le queda sólo una herramienta, la queja, ya que el país vecino supera en tecnología y alcance a las agencias de inteligencia nacionales.

Sin embargo, advirtió, aunque la relación entre México y Estados Unidos siempre ha tenido momentos tensos, ni otros hechos ni los recientes escándalos de espionaje estadounidense cambiarán el rumbo de la relación bilateral.

Mientras tanto, no solo México, sino otros aliados reconocidos de Estados Unidos como Francia o Alemania se han visto obligados a exigir el Gobierno norteamericano explicaciones sobre el tema del espionaje, cuando ha trascendido que hasta la propia canciller germana, Ángela Merkel, pudo haber sido víctima de esos hechos.

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