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Una visión cubana del VI Congreso de la Lengua Española

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Panamá, 25 oct (PL) El VI Congreso de la Lengua Española que acaba de concluir en Panamá con la participación de 212 escritores y académicos de 30 países tendrá un impacto duradero en el mundo de habla hispana por la temática y su tratamiento.

La visión cubana sobre ese acontecimiento -que se repite cada tres años y absorbe mucho trabajo, tiempo y esfuerzo- es muy positiva pues en realidad los escritores, académicos y periodistas que desempeñaron papeles muy activos en los paneles y mesas redondas, abordaron con mucha profundidad los temas puestos a discusión.

Esa es la apreciación de Nancy Morejón, directora de la Academia Cubana de la Lengua y jefa de la delegación, a quien acompañaron la doctora Ana María González Mafud y Rogelio Rodríguez Coronel, decano de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

Morejón dijo que estos encuentros trazan una perspectiva amplia en el sentido de lo cultural y la lengua, con sus dos vertientes en el mundo de las academias como son los escritores por una parte, y todo el que tiene que ver con el trabajo de lexicografía en la fijación de la lengua a través de los tiempos.

Yo pienso que los académicos somos como unos notarios de la lengua porque, aunque esta la hacen los pueblos, somos nosotros los que tenemos la responsabilidad histórica de fijar sus características y decir por qué camino se va y por cual no.

Paralelamente la literatura, que es un hecho artístico y no se puede olvidar eso, es una vía de ilustración de lo que debe ser la gramática y cómo usar el idioma, y en este congreso hemos encontrado realmente un público muy entusiasta en todos los paneles, una experiencia que invita a hacer muchas cosas.

Su compatriota González Mafud opinó que fue un congreso enriquecedor que analizó el libro no solo desde la perspectiva del producto a comercializar, sino como instrumento que permite divulgar resultados de la ciencia, del desarrollo del hombre y la sociedad en general.

Aun cuando el libro impreso que nos gusta a los profesores sigue viviendo, dijo, hay que aceptar que pueda tener alguna limitación, aunque las nuevas tecnologías deben permitir el acceso al conocimiento y a la lectura.

Hay quien dice que Internet es la apoteosis de la lectura, pero falta un aspecto que se ha puesto de manifiesto en este congreso, que es la importancia de la educación y la enseñanza pues no todos tienen acceso a esa tecnología, explicó.

Al mismo tiempo, agregó que hay necesidad de establecer una jerarquía y condicionante para que se pueda deslindar lo útil de lo que no tiene valía, de lo que pueda ser resultado del mercadeo mediático, y allí salta a la vista que lo verdaderamente culto es la educación.

Por eso es digno destacar que el centro de atención de este congreso haya sido la educación, que es el camino más certero a la paz porque en ella está la posibilidad de saber discernir, elegir y jerarquizar y es ella la que nos permite usar la palabra como reflejo de la vida en la interpretación del mundo que vivimos y en función de los mejores empeños y tradiciones, dijo.

Lo dijo Martí, ser culto es el único modo de ser libre, y este congreso ha transitado desde la alfabetización donde expusimos la experiencia cubana, hasta la formación del profesor sin lo cual no podemos pensar en la educación de las nuevas generaciones ni en la garantía de que nuestra lengua siga siendo única, agregó.

Por su parte Rodríguez Coronel habló de un sello característico de este congreso, y fue la presencia de al menos mil 500 maestros que fueron los grandes protagonistas del evento.

Estoy muy contento, dijo, porque el diálogo ha sido de muy alto nivel, asequible para todo el público que ha querido venir y eso nos congrega y nos impulsa a tomar esa experiencia para avanzar en nuestro propio país en la enseñanza de la lengua, la literatura, como una gran cofradía en función de la preservación de la lengua.

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