Rusia refuerza flotilla del Mediterráneo con buques insignia

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Moscú, 4 nov (PL) La presencia en el mar Mediterráneo de dos buques insignias ratifican hoy la voluntad expresada por el jefe de la Armada rusa, almirante Víctor Chirkov, de evitar la más mínima amenaza contra las fronteras estatales de la Federación.

Chirkov ha reiterado que Moscú fortalecerá su flotilla en esa zona hasta el límite de su autosuficiencia para satisfacer la tarea asignada.

La misión está totalmente clara, impedir la más mínima amenaza para las fronteras y la seguridad estatal, reiteró ante la prensa durante una visita a San Petersburgo.

En este contexto, la reciente entrada al Mediterráneo de la nave insignia de la Flota del Pacífico, el crucero porta misiles Variag, y la de propulsión nuclear más poderosa de Rusia, el Pedro el Grande, reiteran el propósito de reforzar la presencia rusa en la conflictiva zona.

Fuentes de la Armada informaron que la tripulación del Variag, llamado cazador de portaaviones, cumplirá diversas tareas, algunas en colaboración con el grupo conjunto de buques de la Marina de Guerra rusa desplazados hacia la región.

Román Mártov, portavoz de la Flota del Pacífico, dijo a Interfax que tras atravesar el canal de Suez y entrar en aguas mediterráneas el Variag amarrará en los próximos días en el puerto egipcio de Alejandría para reabastecer y dar descanso a sus tripulantes.

Visitará, asimismo, algunos puertos de los países de la zona y asumirá el mando de las unidades de la Flota del Pacífico movilizadas en el Mediterráneo, en sustitución del crucero porta misiles Moscú.

El portavoz recordó que en los últimos meses el Kremlin desplegó en esta región un grupo naval de 10 fortalezas, entre las cuales figuran el destructor de misiles Smetlivi y los portaviones Alexandr Shabalin, Novocherkask y Minsk.

Buque insignia de la Flota del Norte, el crucero de misiles de propulsión nuclear Pedro el Grande zarpó el 22 de octubre de la base principal de ese cuerpo armado en Severomorsk.

Las fuentes subrayaron que pese a las complicadas condiciones meteorológicas esta unidad cruzó el estrecho de Gibraltar y ancló en el mar de Alborán, extremo más occidental del Mediterráneo, colindante al norte con España y al sur con las costas africanas de Marruecos y Argelia.

Durante ese periplo de tres mil 200 millas náuticas (unos seis mil kilómetros) los efectivos del Pedro el Grande realizaron con éxito decenas de ejercicios de entrenamiento que incluyeron defensa antiaérea y operaciones antisubmarinas, agregaron.

Interrogado acerca de la presencia permanente de unidades de la Armada rusa en las cercanías de Siria, Chirkov afirmó que todas las flotas del mundo tienen la práctica de estar presentes donde la tensión es creciente.

Todos estos buques actúan en consonancia con el plan operacional del comando para las zonas marítimas lejanas y cumplen las normas del derecho internacional, aclaró.

Con antelación, el jefe de la Armada declaró que Moscú podrá incorporar en caso necesario submarinos nucleares a su escuadrilla del Mediterráneo.

Agregó el almirante que a partir de este año las unidades de ese destacamento se irán reemplazando sobre la base de la rotación de buques de las flotas de los mares Negro, Báltico y del Norte, e incluso del océano Pacífico en ciertos casos.

Según el alcance y la complejidad de los objetivos planteados, el número de barcos podrá aumentar, añadió, citado por RIA Novosti.

Precisó que ese grupo cumplirá misiones en los océanos Atlántico e Índico si resulta preciso, aunque su zona fundamental de responsabilidad serán las aguas mediterráneas.

Evocó el jefe de la Armada la etapa comprendida de 1967 a 1992, cuando la Unión Soviética mantuvo en operaciones la llamada Quinta Escuadra del Mediterráneo, integrada por entre 30 y 50 naves de combate, para neutralizar a la Sexta Flota estadounidense.

Admitió, asimismo, la posibilidad de que igual que en esa ápoca el destacamento se refuerce con sumergibles de propulsión nuclear.

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