¿Cómo fue que un maestro del Renacimiento tuvo acceso a la literatura prohibida?

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Por Irma Gallo

CIUDAD DE MÉXICO, México, (N22).- “Si tuviera que definir El maestro del Prado, diría que es una ajustada mezcla de novela de intriga histórica con libro de arte, pero también con unas briznas de autobiografía”, dijo para Noticias 22, Javier Sierra.

En 1990, cuando Javier Sierra era un joven estudiante de periodismo llegado a la ciudad de Madrid se encuentra con un anciano en el Museo del Prado que le dice que le va a explicar cómo se leen los cuadros, más allá de las apreciaciones estéticas que se puedan hacer. Esta anécdota es el origen de su novela El maestro del Prado.

Según con el escritor, las lecciones que recibió en aquellas horas de encuentro en aquel inesperado día fueron tan impactantes que tomó nota de ello en sus diarios y 20 años después redescubrió esas notas y decidió convertir a ese misterioso personaje en todo un carácter literario.

“En aquella visita con aquel señor mayor tuve una experiencia un tanto singular. Él me aproximó a una obra de Rafael, una sagrada familia que ahí conocen como La perla, que fue el cuadro favorito de Felipe IV, y en el que se ve a Isabel, a la Virgen, a un niño Jesús y a un San Juan pequeños, jugueteando en el regazo de estas dos mujeres”.

La imagen no está sacada de los Evangelios, mencionó Sierra: en ningún momento de los Evangelios se cuenta el encuentro de la Virgen, su prima, con San Juan ya nacido y con el niño Jesús ya también en este mundo. Y que para encontrar esa referencia había que leer un Evangelio apócrifo que en aquella época no sólo era de acceso restringido, sino que el que poseyera una copia de esto tenía un auténtico problema con el Santo Oficio. ¿Cómo es que Rafael Sanzio, el gran maestro del Renacimiento, tuvo acceso a esa literatura prohibida?”, finalizó.

El maestro del Prado se encuentra disponible bajo el sello de la editorial Planeta.

 

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