Inmigrantes en Reino Unido ¿para bien o para mal?

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La Habana (PL) El gobierno británico sitúa entre sus prioridades reducir la entrada permanente de extranjeros y la mayoría de la población pide acciones drásticas en este sentido: todo parece indicar que la inmigración es un problema para el Reino Unido.

Una encuesta reciente indicó que más de dos tercios de los ciudadanos consideran que el país está superpoblado, por lo cual se necesitan posiciones fuertes del ejecutivo de cara a reducir flujos migratorios hacia el interior.

El 67 por ciento de los participantes en el sondeo estimó insuficientes los intentos oficiales para disminuir la inmigración neta a 100 mil personas al año y pidió acciones concretas al respecto, pues opinan que los foráneos hacen un uso excesivo de los beneficios sociales y son una carga económica.

De los mil 508 adultos consultados, el 57 por ciento incluso manifestó su intención de votar en las próximas elecciones por el partido que mejor proyecte una reducción significativa del nivel de entrada de extranjeros.

En respuesta a tales demandas, la secretaria del Interior británica, Theresa May, anunció que está en proceso una nueva Ley de Inmigración más estricta, dirigida a limitar las oportunidades de los foráneos en cuestiones como adquirir una casa o tener cuenta bancaria.

La regulación, que deberá ser aprobada por el Parlamento en la primavera de 2014, restará de manera considerable las facilidades de los emigrantes con el propósito de reducir los factores que atraen a las personas de otras naciones.

Por su parte, el secretario de Inmigración Mark Harper apuntó que la normativa obstaculizará a los inmigrantes “usar servicios públicos a los que no tendrán derecho, y además facilitará la expulsión de los que no deberían estar aquí”.

“Solo continuaremos dando la bienvenida a los mejores y más brillantes extranjeros que quieren contribuir a nuestra economía y sociedad y cumplir las normas”, argumentó.

Para los detractores de los inmigrantes, las previsiones de los próximos años traen noticias bastante desalentadoras: se espera que la población británica crezca de 62 millones en 2010 a 73 millones en 2035, y alrededor de dos tercios del aumento podría provenir de la emigración.

Sin embargo, un reciente estudio realizado por el Colegio Universitario de Londres tuvo un resultado sorpresivo: los llegados al país a partir del 2000 han hecho un aporte neto a las finanzas públicas ascendente a 25 mil millones de libras esterlinas, el equivalente a 29 mil 500 millones de euros.

 

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Según el reporte, la cantidad de dinero aportada por los inmigrantes significa que ellos pagaron, mediante impuestos, valores muy superiores a los recibidos gracias a los beneficios sociales, contrario a las opiniones de muchos británicos.

De hecho, los foráneos obtuvieron menos ayudas estatales que los nacionales en una proporción del 45 por ciento, es decir, solicitaron menos apoyo en cuestiones como el seguro de desempleo o viviendas sociales.

Una división geográfica muestra como los provenientes del Área Económica Europea (AEE, la Unión Europea más Noruega, Islandia y Linchestein) aportaron en impuestos un 34 por ciento más que lo recibido a través de subsidios estatales, en tanto los de otros lugares del mundo pagaron un dos por ciento más.

En contraste, los nativos entregaron al fisco un 11 por ciento menos que lo obtenido gracias a la seguridad social. Ello demuestra que fueron un lastre mucho más pesado para la economía nacional.

Los buenos indicadores de los inmigrantes se pueden explicar, en parte, por su composición favorable, dada la presencia de un número grande de jóvenes.

“De todas formas, comparado con los británicos de la misma edad, sexo y nivel educacional, los inmigrantes recibieron menos beneficios que los nativos en un 21 por ciento”, reveló la investigación realizada por Christian Dustmann y Tommaso Frattini.

A ello se suma que en los últimos años, al Reino Unido arribó una inmigración más calificada: el 32 por ciento de los provenientes del AEE posee títulos universitarios, cifra que en el resto de los países asciende al 43 por ciento, comparado con solo el 21 por ciento de los nacionales adultos.

 

CRUZADA CONTRA LA INMIGRACIÔN

Pese a estos indicadores favorables sobre los emigrantes, el Gobierno no deja de lado una cruzada contra la entrada permanente de foráneos, para lo cual el recrudecimiento de la Ley de Inmigración resulta clave.

Además de las limitaciones en cuanto a viviendas y cuentas bancarias, otro blanco de la nueva normativa serán los llamados matrimonios por conveniencia, con aristas específicas dirigidas a evitar que los extranjeros saquen provecho de ellos.

Adicionalmente, incluso inmigrantes temporales como los estudiantes se verán afectados, dado que estarán obligados a aportar fondos al Sistema Nacional de Salud con el propósito de evitar el turismo sanitario.

Otra medida de Londres para bloquear la inmigración debió entrar en vigor este noviembre, pero se retrasó con vistas a realizar algunas modificaciones en ella.

La normativa pretende pedir a los visitantes con visa temporal procedentes de países considerados “de riesgo” un depósito de tres mil libras esterlinas (casi cinco mil dólares), como garantía de que abandonarán el país una vez vencido el plazo autorizado.

Si un extranjero perteneciente a esta clasificación permaneciera en Reino Unido más tiempo del previsto, el dinero sería retenido por las autoridades.

De esta forma, se busca reducir el flujo migratorio desde naciones calificadas de “riesgosas” como India, Pakistán y Nigeria, reportó la cadena británica de radio y televisión BBC.

A la luz de los hechos, en un país donde conservadores intentan retener el poder y laboristas quitárselo, todo parece indicar que continuarán las medidas y promesas para evitar que extranjeros “peligrosos” y “no brillantes” se instalen en la nación europea.

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