LALITO SE SIENTE CONEJO

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

A más de dos años que se dio a conocer en este espacio y siendo el primer medio periodístico en publicar las corruptelas existentes en el municipio de Torreón entre su alcalde Eduardo Olmos Castro, personal del ayuntamiento y el Registro Público de la misma cabecera municipal, justamente antes de terminar la administración, representantes dela TesoreríaMunicipalaceptaron haber comprado un edificio hipotecado correspondiendo al inmueble donde ahora es el Hospital Municipal.

El inmueble pertenece a la empresa Administradora Brios, S.A. de C.V., desde diciembre del 2006 en donde adquirió los derecho de cobro de la cartera de diversas Uniones de Crédito, que licitó públicamente el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) encontrándose entre varias carteras vencidas la razón social de Proyectos Laguneros S.A. de C.V. con un adeudo de 12 millones de pesos con la garantía hipotecaria de la entonces Policlínica Torreón, deuda reconocida en la inscripción en el Registro Público dela Propiedada finales del 93.

El 3 de febrero del año 2005, Luis Alberto Ríos Quintana, de forma irregular e injustificada legalmente, declaró ante el  Lic. Fernando Laguna Macías, dela Notaria46, que le hiciera la cancelación de la hipoteca por la cantidad de 12 mil pesos, cancelando la hipoteca de 12 millones de pesos.

Fue aquí donde comenzó  la corruptela de los entonces funcionarios que trabajaban en el 2005 en el Registro Público dela Propiedad, borrando literalmente el gravamen sin ningún soporte de cancelación, no apareciendo ni el justificante legal en el Registro Público dela Propiedaddel Estado de Coahuila, dejando únicamente el sello de cancelado y escrito a mano con pluma poco legible la anulación.

Dicha revocación de la hipotecada de lo que fue el centro hospitalario “Policlínica”, hoy el “Hospital Municipal”,  comentan las autoridades actuales que es considerada  como improcedente e ilegal por parte del personal anterior, sin embargo, en la actualidad no se sabe de ellos, y ni tampoco del paradero del notario público el Lic. Fernando Laguna Macías, que por comentarios de la gente se encuentra prófugo.

Durante todo éste tiempo tanto el alcalde Eduardo Olmos Castro, como colaboradores cercanos al Edil y altos funcionarios dela Presidencia Municipalde Torreón, siempre negaron los hechos desconociendo el tema y la problemática legal  en donde la empresa Administradora Brios, S.A. de C.V., había iniciado una demanda ante el representante legal de quien fuera el antiguo edificio Luis Alberto Ríos Quintana y cuya empresa de la ciudad de México ya había tenido un acercamiento con el ayuntamiento para llegar a alguna negociación para evitar quitarles el edificio en donde ahora es el Hospital Municipal y no afectar a los ciudadanos. Aunque siempre, objetivos con la situación ya que legalmente no se podía hacer nada en contra del municipio, sino una manera de sensibilidad para la misma población, y aún así autoridades del ayuntamiento siempre desconocieron la existencia de la compañía de la capital del país.

Es más que evidente que en ésta compra del edificio hay gato encerrado en donde salpicaron dinero por todos lados para que todos se hicieran de la vista gorda que habían adquirido un bien inmueble hipotecado, pues tanto como Eduardo Olmos Castro, que se jacta por ser un excelente empresario supuestamente se le “olvidó” checar  si la propiedad tenía algún gravamen, como también al entonces Secretario Municipal, Miguel Mery Ayup, y para lo que es el colmo también se les olvidó a todos los miembros del cabildo revisar el pequeño detallito de que la propiedad no estaba libre de gravamen, como tampoco su departamento jurídico y otros filtros que poseela Presidencia Municipal, más que una debilidad en el sistema operativo de la administración dejan ver la debilidad de quienes operan desde nivel más alto del organigrama hasta el más bajo, prefiriendo quedar como una bola de pendejos e ineptos que como una bola de tranceros que no les importa el bien estar de los ciudadanos sino más que su propio interés. Este es solamente uno de las tantas compras ilícitas que se hicieron durante la administración de Eduardo Olmos Castro, pero cuántos otros más no se sabrán que hicieron.

Pero si Lalito Olmos tuviera un poquito de dignidad, lo más correcto sería el no aceptar la invitación que le hizo el Gobernador Rubén Moreira Valdez, para formar parte del gabinete estatal, aunque por el lado periodístico siempre  será conveniente porque dará tema de que escribir.

De ésta y otras corruptelas más, Eduardo Olmos Castro, cuando es cuestionado sobre los negocios oscuros, pero muy productivos que tuvo durante su administración, actúa como el conejo, levanta las orejas para hacerlas más grandes y hace la cara no de sorpresa, sino de pendejo, que por cierto, bien que le queda y con esa actitud pretende demostrar que nada sabe de la podredumbre que hubo en su administración local.(Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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