EE. UU.: Discrepancia, principal protagonista del Congreso en 2013

La Habana (PL) De cara a un año electoral, la palabra en orden del día en el Congreso estadounidense fue la discrepancia, esgrimida entre demócratas y republicanos para fijar récord de improductividad en 2013.

Los últimos 12 meses estuvieron marcados por el profundo abismo existente entre los legisladores, desde el enfrentamiento sobre la crisis fiscal a inicios de año hasta los esfuerzos de última hora para acordar un presupuesto y evitar un nuevo cierre del gobierno en enero de 2014.

Esta situación de crisis en el Poder Legislativo es descrita por el diario digital The Hill, especializado en temas del Congreso, como una “política suicida repetida”, en la que unos tratan de desviar la atención hacia sus oponentes e incluso hacia miembros de su propia agrupación política.

El representante demócrata Emanuel Cleaver, de Missouri, considera que el Congreso no tiene nada que celebrar este año, a la vez que lamenta el fracaso en el despliegue de la ley de Salud u Obamacare y el estancamiento sobre la inmigración y el presupuesto.

Aunque en este último caso, el pacto alcanzado por un comité bipartidista salvó en algo la situación al recibir un sólido respaldo de la Cámara de Representantes para luego ser aprobado por el Senado y promulgado por el presidente Barack Obama, no sin antes algunas escaramuzas.

Sin embargo, la propuesta del grupo liderado por el representante republicano Paul Ryan y la senadora demócrata Patty Murray causó malestar, al omitir la extensión de los beneficios por desempleo, entre otros.

El nuevo presupuesto, que evita el cierre del gobierno, no cumple una responsabilidad básica para el desempleo de larga duración y dejará desprotegidos a 1,3 millones de estadounidenses, señaló el influyente diario The New York Times.

El propio presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, calificó de ridículas las críticas de sus colegas más conservadores, vinculados al Tea Party, los cuales están molestos por el pacto debido al ligero incremento del gasto público, algo que provocó encendidos debates este año en el Capitolio.

Según expertos las sesiones en el Congreso, en especial por el cierre del gobierno de 16 días en octubre, dañaron tanto a republicanos como a demócratas, y los efectos de esas discrepancias se verán en las elecciones de medio término de 2014.

Los republicanos resultaron dañados por el cierre que desencadenaron tratando de cortar los fondos de la Ley de Asistencia Asequible y los demócratas lo fueron una vez comenzada la ejecución de esta norma, más conocida como Obamacare.

El partido en el gobierno, según reflejan las encuestas, perdió importantes apoyos entre los votantes jóvenes y los hispanos, mientras la oposición pudiera recibir una cargada factura por su negativa, casi permanente, a legislar sobre medidas que pudieran favorecer el legado del primer presidente negro de la nación.

Pese a que sus números de aprobación son bajos, los republicanos parecen dispuestos a hacer el Obamacare el tema puntero de su campaña durante 2014.

En estos pueden influir los grandes problemas con el sitio web HealthCare.gov y la comprensión de que la gente no puede mantener los planes de salud que les gusta, a pesar de la promesa del presidente Obama, lo cual empujó su índice de aprobación a mínimos cercanos al 40 por ciento.

La oposición ve este tema como vital para capturar el control del Senado en las elecciones de mitad de mandato, aunque todo parece indicar que se mantendrá la división en el control de ambas cámaras del Congreso.

Otros temas como la creación de empleos, la economía y la inmigración, que marcharon en el Capitolio bajo la sombra de la ley de Salud, ejemplificaron la falta de acuerdo de los legisladores y apuntan a ser motivos de enfrentamientos en 2014.

En Washington languidecen varias iniciativas importantes y que pueden tener un peso determinante para los republicanos, desde un aumento del salario mínimo hasta la reforma migratoria, sin contar cambios en la política impositiva, adelantada como un terreno que puede generar un pacto bipartidista.

Algo que al parecer será determinante fue logrado por los demócratas en el Senado al eliminar la práctica del filibusterismo, un mecanismo que permitía a la minoría, ahora los republicanos, frustrar el avance de proyectos exigiendo 60 votos para llevar un tema a consideración.

Entre las desavenencias más importantes en el legislativo hay que destacar la negativa de la Cámara baja a votar una reforma de las leyes migratorias, algo aprobado por el Senado en junio, y que el presidente de ese foro, el republicano Boehner, se negó a llevar a votación.

Los principales afectados por esto son los latinos, quienes ya anunciaron un voto de castigo contra los republicanos, algo que puede incidir en los resultados de 2014.

La legislatura 113 del Congreso estadounidense termina con el nada gratificante récord de ser la más improductiva desde que se guardan registros de su labor hace 66 años.

Sin embargo, el Congreso pudiera mejorar en 2014 si en la Cámara y el Senado los negociadores logran acuerdos sobre el proyecto de ley agrícola, otra sobre recursos hídricos y superan desavenencias para un acuerdo a fin de elevar el techo de la deuda, probablemente a mediados de febrero.

No obstante, los pronósticos de expertos no son nada optimistas a partir de enero, fecha cuando es poco probable se produzca una acción legislativa importante, como ocurre en años electorales.

Los demócratas probablemente avanzarán en medidas destinadas a marcar un contraste político con los republicanos, incluyendo una iniciativa para aumentar el salario mínimo y una serie de pequeños proyectos de ley que según ellos impulsarán el empleo y fortalecerán la economía.

Estas propuestas no son susceptibles a ganar los votos republicanos o estimular la acción en la Cámara controlada por esa agrupación, lo cual reiterará parte del ambiente político que reinó en 2013, marcado por la improductividad.

Comentarios con Facebook