Cubanos en la Guerra Civil Española, historia semiolvidada

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Por Miguel Lozano

Madrid (PL) La colocación en diciembre de 2013 en el cementerio madrileño de Fuencarral de una tarja a los cubanos caídos en la Guerra Civil Española comenzó a saldar una deuda con la historia: el reconocimiento a la participación latinoamericana en ese hecho.

Según pesquisas de la investigadora Maria Sánchez Dotres, en el conflicto -de 1931 a1939- participaron del lado republicano mil 412 cubanos, la mayor presencia proporcionalmente con la población entre los 54 países que aportaron combatientes a la gesta.

Sin embargo, no existía ningún recordatorio de la participación latinoamericana hasta el 21 de diciembre de 2013, cuando la tarja fue develada por el embajador cubano en España, Eugenio Martínez.

El homenaje fue convocado por el Foro de la Memoria Histórica, Fundación Domingo Malagón, Asociación Playa Girón (cubanos residentes en Madrid) y la Asociación de Amistad Hispano-Cubana Bartolomé de las Casas.

A menudo las reseñas olvidan señalar también que combatieron 650 argentinos y 40 brasileños, junto a mexicanos, centroamericanos, y caribeños, para una cifra fijada por el historiador autodidacta Gino Baumann en dos mil 500 latinoamericanos.

Los cubanos estuvieron presentes en la Brigada Internacional Abraham Lincoln y unidades del ejército español y 130 alcanzaron grado de oficial, según la investigadora francesa Denise Urcelay-Maragnés autora del libro La Leyenda Roja. Los voluntarios cubanos en la Guerra de España (2011).

En opinión de Martínez, un elemento que expresa el sentimiento solidario de su pueblo es que la presencia voluntaria de esos jóvenes se registró solo a 38 años de la guerra de independencia de Cuba frente a España.

Las indagaciones muestran que la presencia cubana fue dada básicamente por jóvenes de 25 a 27 años de edad, pues pocos sobrepasaban los 30 años y de ellos más de un centenar murió en los combates. Urcelay-Maragnés asegura que uno tenía 15 años de edad. La cubana Sánchez Dotres, quien revisó los archivos de la Komintern en Moscú, vino a complementar estudios anteriores, el primero de ellos de Ramón Nicolau, organizador y jefe de la comisión de reclutamiento en La Habana.

En su libro Cuba y la defensa de la República Española: 1936-1939, publicado en1981, Nicolau identificó a 735 combatientes cubanos, cifra que en su momento se consideró propagandística por algunos, valoración desmentida por las investigaciones posteriores.

Actualmente, además de documentar a mil 412 cubanos Sánchez Dotres identificó a 50 más, de los cuáles aún busca su confirmación.

Asimismo su investigación establece que los cubanos llegaron a España por cuatro vías.

Además del grupo organizado por la comisión dirigida por Nicolau, otros 355 viajaron de Estados Unidos y se integraron a la XV Brigada Internacional Abraham Lincoln, para conformar la tercera parte de ese cuerpo.

Al respecto el embajador Martínez recuerda que esa brigada tiene desde hace años una tarja en el mismo cementerio, pero dedicada a canadienses, ingleses y estadounidenses, sin mencionar a los latinoamericanos.

Un tercer grupo se formó con cubanos exiliados residentes en Madrid, estudiantes y otros que residían con sus padres españoles y de Barcelona, entre ellos el boxeador Isidro Díaz Gener, quien al término de la guerra fue internado en un campo de concentración.

El cuarto grupo llegó procedente de República Dominicana, Venezuela, Centro América, México y países europeos, incluyendo un cubano que desertó de la Legión Extranjera en África.

Una figura representativa de los cubanos muertos en España fue Pablo de la Torriente Brau. Por ello, aunque la placa conmemorativa del cementerio fue colocada el 21 de diciembre de 2013 lleva fecha del 19 de diciembre, día de su caída.

Pablo viajó desde Nueva York como corresponsal de guerra al frente de Guadarrama, luego de escribir a su familia: “Me voy a España, a la revolución española. A ver un pueblo en lucha. A conocer héroes…”.

Sin embargo, más que reportar los hechos fue protagonista. Llegó a ser Comisario político en la Décima Brigada Mixta, hasta caer con 35 años de edad en las afueras de Madrid en los combates en la Carretera de A Coruña conocidos como Batalla de la Niebla.

Inicialmente Pablo fue enterrado en el Cementerio de Chamartín de la Rosa y luego trasladado a Barcelona. Hoy, la Embajada de Cuba en España y amigos españoles realizan esfuerzos por devolver sus restos a la patria, como parte de los esfuerzos por rectificar olvidos históricos.

Más allá de las razones de la subestimación de la participación de los cubanos y latinoamericanos en general, las investigaciones recientes apuntan a que su importancia no justifica la ausencia o minimización en la historiografía de la Guerra Civil española.

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