La mano sucia de Chevron emerge en Ecuador

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Por Néstor Marín

Quito (PL) Ante la negativa de Chevron a responsabilizarse por la contaminación causada en la Amazonía, y sus ataques contra la justicia local, Ecuador emprendió en 2013 una campaña de denuncia que se ganó el apoyo de decenas de países.
Según explicó el presidente Rafael Correa al lanzar la campaña La mano sucia de Chevron en septiembre pasado, el Estado por lo general se mantiene al margen de los juicios entre civiles, pero la arremetida de la transnacional estadounidense no le dejó otra opción que defenderse.
Se metieron con el país equivocado, aseveró el mandatario, tras apuntar que para enfrentar las calumnias de la compañía, Ecuador cuenta con el arma más poderosa del mundo: la verdad.
El caso se remonta a los años 90 del siglo pasado, cuando miles de pobladores de la Amazonía ecuatoriana demandaron a la empresa Texaco, luego adquirida por Chevron, por los daños ambientales que causó en esa región del oriente del país entre 1964 y 1992.
En 2011, un tribunal de la provincia amazónica de Sucumbíos sentenció a la petrolera a pagar una indemnización de nueve mil 500 millones de dólares a unos 30 mil afectados, fallo que fue ratificado en noviembre pasado por la Corte Nacional de Justicia.
Pero Chevron no solo se niega a pagar la indemnización, sino que pretende responsabilizar al Estado ecuatoriano del daño ambiental, y para ello entabló una demanda contra el gobierno del país andino ante un tribunal de arbitraje internacional con sede en La Haya.
También acusa a los demandantes de intentar extorsionar a la empresa, en un juicio que tiene lugar en una corte federal de Nueva York, y que según los abogados defensores, está plagado de irregularidades y de abusos por parte de la petrolera.

LA MANO SUCIA DE CHEVRON

La campaña de denuncia del gobierno incluye visitas de personalidades internacionales a las zonas donde operó la antigua Texaco, específicamente al campo Aguarico 4, en la provincia de Sucumbíos.
En el lugar existe un pantano que fue utilizado por la petrolera para verter los desechos, y que 30 años después de la salida de la petrolera del país, todavía rezuma brea y residuos de crudo, como lo demostró el propio Correa al introducir la mano en el fango pestilente.
Esta es la mano sucia de Chevron, anunció entonces el mandatario, y su denuncia ya fue comprobada por el artista norteamericano Danny Glover, la alcaldesa de la ciudad californiana de Richmond, Gaile McLaughlin, y la también estadounidense y experta petrolera Antonia Juhasz.
La lista incluye además al cantautor español Luis Eduardo Aute, a la ambientalista Alexandra Cousteau, nieta del famoso oceanógrafo Jacques Cousteau, y a decenas de periodistas y comunicadores de diferentes países.
Según Correa, en la Amazonía ecuatoriana existen más de mil piscinas llenas de crudo como la de Aguarico 4, que nunca fueron remediadas por Chevron.      El mandatario afirma además que la contaminación provocada por la transnacional estadounidense es 85 veces superior a la del derrame de la British Petroleum en el golfo de México en 2010.
Según las autoridades ecuatorianas, durante los casi 30 años que operó en la Amazonía, Texaco derramó 16,8 millones de galones de petróleo en el ecosistema, vertió otros 18,5 mil millones de galones de aguas tóxicas en los suelos y ríos, y quemó 235 mil millones de pies cúbicos de gas.

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