Brasil y el espionaje de Estados Unidos a través de Internet

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Por Leovani García Olivarez

Brasilia (PL) El escándalo de espionaje de Estados Unidos contra Brasil a través de Internet entrañó un nuevo desafío para el Gobierno federal, cuya presidenta Dilma Rousseff reclamó explicaciones a Washington y aceleró los mecanismos a fin de garantizar la inviolabilidad de la soberanía y de los derechos ciudadanos.

Rousseff suspendió su visita oficial a ese país, prevista para octubre último, luego de no recibir respuesta de la Casa Blanca sobre las intercepciones de sus llamadas telefónicas y correos electrónicos, también de sus asesores y de la empresa Petrobras.

En el marco interno, las autoridades brasileñas sacaron del baúl una añeja propuesta de ley, denominada Marco Civil de Internet, la actualizaron y demandaron su rápida aprobación con el propósito de enjuiciar cualquier violación en la red del ciberespacio.

El análisis, empero, de esta iniciativa ha sido pospuesto en varias ocasiones en el Congreso debido a un polémico punto, el cual obliga a los grandes proveedores de Internet que operan en el país a nacionalizar sus bases de datos y a guardar los registros al menos durante un año.

Su sanción está ahora programada para inicios de 2014 y según la secretaria de Relaciones Institucionales, Ideli Salvatti, la jefa de Estado está muy interesada en este proyecto, tras las revelaciones de espionaje a ciudadanos brasileños denunciadas por el exagente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden.

En su opinión, el tema del almacenamiento de datos de los usuarios de Internet tiene que quedar en Brasil, bajo custodia de la legislación federal para garantizar su resguardo.

Este es un punto trascendental para asegurar la inviolabilidad de la información y la soberanía del país, y ni la presidenta ni nadie en el Gobierno cederán sobre este asunto, indicó.

El ministerio de Comunicaciones anunció asimismo que el Ejecutivo y entidades públicas contarán en 2014 con un sistema codificado de correo electrónico, el cual transitará por redes brasileñas.

Otra medida sería la utilización de un satélite brasileño para garantizar las telecomunicaciones y un cable submarino alternativo que no pase por Estados Unidos, a fin de impedir cualquier riesgo de intercepción.

Rousseff denunció en septiembre ante la Asamblea General de Naciones Unidas estas actividades de espionaje y se pronunció a favor de la neutralidad y una gobernanza global de la red, lo cual la convirtió en abanderada, junto a Alemania, de una resolución considerada como primer paso para garantizar los derechos de los ciudadanos en Internet.

Sancionada en este diciembre por el consenso de los 193 estados miembros de la ONU, esta iniciativa dará paso a un debate sobre la salvaguarda de las personas, gobiernos e instituciones en una nueva era de la comunicación digital, afirmó el canciller, Luiz Alberto Figueiredo.

La resolución establece la necesidad de garantizar los derechos y la libertad de expresión a través del ciberespacio, así como recomienda la adopción de medidas para poner fin a las violaciones en la red global digital.

Instituye que el Alto Comisario de Derechos Humanos de la ONU elabore un informe sobre este tema de la privacidad en el espacio virtual, el cual deberá ser presentado el año próximo ante la Asamblea General de este organismo mundial.

Para Brasil, se trata de una medida que favorecerá un debate internacional constructivo y podría poner contra la pared a Washington, que controla hoy las comunicaciones en el planeta.

Según Figueiredo, la conferencia convocada aquí para abril próximo en Sao Paulo, ayudará igualmente a definir y determinar acciones a fin de asegurar la inviolabilidad de los datos e informaciones que fluyen en el ciberespacio.

Este encuentro multisectorial sobre gobernanza general en Internet contará con la asistencia de representantes de Gobiernos y de amplios sectores de la sociedad civil, así como de directivos de empresas proveedoras de ese servicio.

En ese contexto, senadores brasileños iniciaron una investigación para conocer el alcance de las intercepciones de correos electrónicos y llamadas telefónicas, y hasta pidieron al Gobierno federal que otorgue asilo político a Snowden, quien reside de manera temporal en Moscú.

Las informaciones aportadas por el exagente de la NSA y divulgadas por el diario O Globo señalan que Brasilia albergó al menos hasta 2002 un centro de la Agencia de Seguridad (NSA) y de la Agencia de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, dedicado a recopilar información a través de satélites.

Esa base era parte de la red de 16 instalaciones norteamericanas, dedicadas al programa de recolección de información a través de los satélites de otros países. Se estima que las llamadas telefónicas y correos electrónicos de dirigentes fueron interceptados, además de toda la comunicación del exterior que pasa por los satélites alquilados por esta nación.

El escándalo de espionaje notificado por Snowden afectó la imagen internacional de Estados Unidos y tensó los vínculos con Brasil, cuyas autoridades aguardan aún por una explicación de por qué se interceptaron correos y llamadas de la dignataria y de brasileños que no tienen vínculo alguno con el terrorismo.

Aunque no ha habido una información oficial, expertos señalan que Brasil tenía pensado comprar aviones FA-118 Súper Hornet de la estadounidense Boeing para sustituir su flota de aeronaves de combate, pero tras las denuncias de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional, se optó por escoger los caza suecos Gripen NG.

Todo esto generó un clima de desconfianza y forzó al Gobierno a apuntalar el sector cibernético, así como encontrar nuevos socios, que le permitan elevar su independencia tecnológica.

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