Sudáfrica: curiosamente fuertes tradiciones navideñas

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Por Jorge V. Jaime

Pretoria, 29 dic (PL) Como cada año por esta fecha, la comunidad venda en la norteña provincia de Limpopo celebra las jornadas navideñas y la inminencia de Año Nuevo con el famoso Festival de los Puñetazos, conocido en Sudáfrica como concilio Musangwe.

Bajo el lema histórico “los cobardes mueren mil veces”, estas actividades deportivas y culturales definitivamente no fueron instituidas pensando en la asistencia de los débiles de corazón, aseguran expertos en la materia.

El pueblo de Nzhelele, a 420 kilómetros de Pretoria, es una de las localidades que ha mantenido la tradición durante décadas, pero también las villas de Tshifudi y Thohoyandou son importantes puntos ceremoniales para el ancestral evento.

Cuando faltan pocos días para Año Nuevo, las acciones comienzan temprano cada mañana con la llegada de centenares de espectadores y concursantes de diferentes asentamientos venda, una etnia originaria de la frontera con Zimbabwe.

El festival, en síntesis, es un torneo de hombres jóvenes con diferentes niveles de condición física que entran en un escenario improvisado para saltar y golpearse mutuamente en una especie de boxeo callejero de pura supervivencia.

La mayoría de los competidores usan guantillas de motociclismo. No está claro si para atenuar el impacto de los porrazos o para aumentar el daño en los rivales debido a los bordes rugosos de estos aditamentos.

De cara al certamen, los varones se dividen en grupos a partir de los 10 años de edad. Existen tres niveles de dificultad: los mambibi (novatos), los rovhasize (combatientes), y los Campeones.

El líder espiritual Mphephu Ramabulana explicó que “es preferible ver a los chicos en este círculo de batalla, recordando y practicando nuestras tradiciones culturales, en lugar de andar por ahí bebiendo licores”.

“En España las personas corren kilómetros delante de toros enfurecidos, en KwaZulu-Natal tienen un deporte que básicamente consiste en entrarse a palazos. Comparado con eso, estas costumbres no son peligrosas”, comentó el veterano luchador Musangwe Tshilidzi Ndevana.

En realidad, la mayoría de las contiendas solo duran unos pocos minutos -está prohibido golpear a un contrincante caído-, y aunque los puños vuelan con gran espíritu, los combates normalmente concluyen sin rencores y con mucha risa, apuntó Ndevana.

Este curioso club de la pelea comenzó hace más de un siglo en la región surafricana para decidir qué hombres de la tribu se convertirían en guerreros y cuales solamente servían para cargar los escudos o estandartes.

El espectáculo organizado esta semana en Nzhelele incluye además danzas folklóricas, actuaciones de circo y acrobacias, tiro con arco, y otras diversiones para niños y adultos de un país con nueve grupos étnicos: zulú, xosa, tswana, venda, sotho, ndebele, tsonga, suazi y pedi.

Se conoce que el boxeo a puño limpio proviene en rigor de Inglaterra, tierra que en el siglo XIX tuvo múltiples campeones en este estilo, como James Figg, Jem Belcher, Hen Pearce, John Gully, y Tom Spring.

La comunidad venda es minoritaria en Sudáfrica, un territorio con casi 53 millones de habitantes. El censo nacional de 2011 reveló que hay alrededor de un millón 200 mil ciudadanos descendientes de este clan en la llamada Nación del Arcoiris.

Mientras en Nzhelele, Limpopo, el Año Nuevo se espera con fiestas deportivas y entre eventos matizados con puñetazos ceremoniales, en las grandes ciudades como Pretoria y Johannesburgo se vive un ambiente extremadamente calmado.

Buena parte de la población residente en los mayores centros urbanos se marchó para celebrar los días festivos en las casas de campo, zonas costeras, o fuera del país austral, mientras la mayoría de los negocios, cafeterías y restaurantes permanecen cerrados.

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