LOS EXCESOS DE SEGURIDAD

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

Mientras que para una  parte de los saltillenses y debido a la salida del ex alcalde Jericó Abramo Masso, es notorio porque en apariencia los malos hábitos regresan a su normalidad en la capital de Saltillo, todo parece indicar que viejas prácticas rebasan las nuevas disposiciones y acciones del acalde actual, Isidro López Villarreal.

Unos de los más notorios  y como un hechizo mágico, fue que a la salida de Jericó aparecieron los baches en la ciudad, cosa que por simple coincidencia aparecieron debido al deterioro causado por el clima extremo de lluvia y frío que se sufrió en esta capital  de Coahuila, sin embargo, hay que reconocer que se ha visto en el trabajo inmediato en el bacheo en las zonas en donde existe una mayor afluencia vehicular, aunque para una parte de los saltillenses la demanda lo consideran más grande, es imposible atacar el daño de manera inmediata pero no hay porque preocuparse ya que el mismo gobernador coahuilense, Rubén Moreira Valdez, aseguró que existe una partida para ese rubro de 90 millones de pesos así que solamente es cosa de esperar a que sigan avanzando en el trabajo dela Presidencia Municipal.

Otro de los cuestionados fue tras casi los cuatro años en donde se retiraron los 150 puestos enla Alameda Zaragoza,  el regreso de 50 de los 150 retirados en la administración pasada volverán pero con un nuevo concepto en donde se venderán antojitos más no comida chatarra como fueron invadidas las calles de Saltillo en la ruta recreativa que beneficiaron a miles de puesteros en donde predominaba la comida chatarra de todo tipo en donde el fomento a la gordura se vendió al mejor pecador de la gula. No se sabe con exactitud quienes serán los privilegiados pero de los que están en primera fila es líder dela Uniónde Comerciantes Juan Cantú Muñiz que sin preguntar antes cuál es la decisión del alcalde Isidro López Villarreal y el cabildo de cómo se hará la selección de éstos 50 puesteros, ya están levantando la mano para ser tomados en cuenta.

Pero el más criticado por la sociedad es la liberación de los yonkes en el municipio de Saltillo en donde por disposición del Gobierno del Estado se acordó el cierre de estos como una medida para combatir el crimen organizado para sus operaciones ilícitas en el robo de vehículos y autopartes. Todo indica que éstos tipos de negocios se van a regularizar bajo el marco jurídico y reglamentación que marcala Presidencia Municipal, pero por otro lado, tampoco hay que desconocer que tarde o temprano éstos se tenían que abrir por las irregularidades en sus cierres, es decir, las decisiones tomadas de manera impulsiva como lo hicieron en el pasado por lo general son las que generan más problemas que soluciones.

Y como ya se había anunciado en éste espacio, era un caso que la siguiente administración, es decir, la de Isidro López Villarreal, tendría que resolver o lidiar ya que el uso de policías municipales al igual que el de Grupo GROMS fue de manera excesiva e intimidatoria para aquellos comercios a los que acudieron para ponerles sellos de clausurado o cierre temporal dejando en un estado de indefensión jurídicamente a los propietarios.

El 80 por ciento de los cierres de todos éstos comercios  incurrieron en irregularidades por parte de la autoridad  como la falta de la ejecución de avisos preventivos o apremio por el incumplimiento de un reglamento, pero la más grave de todas fue la usurpación de funciones públicas quedando demostrado ante las gráficas publicadas en los periódicos locales en donde se ve muy claro que tanto policías municipales y grupos especiales son quienes están poniendo los sellos, cuando esa función es exclusiva de un actuario o en su defecto la autoridad a quien le corresponda como son los inspectores municipales, marcado así en el  Código Penal de Coahuila de Zaragoza en su Artículo 280 Bis, como también el Reglamento de Desarrollo Urbano y Construcción para el Municipio de Saltillo en su Artículo 363, 369 y 370.

Quienes se asesoraron con abogados era un caso indefendible para el municipio en donde hubiera salido más caro un pleito legal por ese descuido jurídico del Municipio de Saltillo en donde los diferentes corporativos policíacos y grupos especiales no tenían facultades para hacer diligencias, poner sellos con talonarios de los diferentes departamentos del municipio.

Ahora bien volvemos con la reflexión si regresaron las viejas prácticas o esos antiguos hábitos se quitaron de manera impulsiva, infundadas y por encima de la ley. Acaso no será que dentro de un aparente orden se hizo un desorden y el nuevo alcalde saltillenses Isidro López Villarreal, está corrigiendo los excesos de seguridad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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