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Partió a Francia ministro argentino para renegociar la deuda

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Buenos Aires, 19 ene (PL) El ministro de Economía de Argentina, Axel Kicillof, viajó hoy a Francia para renegociar con el Club de París la deuda aún pendiente de nueve mil 500 millones de dólares que el país mantiene con ese organismo multinacional de crédito.

Acompañan a Kicillof, el flamante embajador argentino ante la Unión Europea, Hernán Lorenzino, un experto en renegociación de deuda, y el exsecretario de Finanzas Adrian Consentino, quienes estaban a cargo con anterioridad de estas negociaciones.

En la delegación está también el nuevo secretario de Finanzas, Pablo López.

Reportes de prensa indicaron este domingo que la intención de Kicillof es cerrar los problemas que a Argentina le generan controversia y un aumento del costo de financiamiento.

En entrevista que publicó hoy el diario Página 12, el jefe del Gabinete Jorge Capitanich explicó que el tema de las reservas “ha tenido una evolución conforme al programa de desendeudamiento” y que “prácticamente 43 mil millones de dólares se destinaron a pagar deuda que no fue contraída por este Gobierno”.

La agencia de noticias de Télam recordó, por su lado, que Argentina alcanzó un acuerdo con un grupo de fondos de inversión, lo que le permitió cerrar una serie de juicios que mantenían empresas extranjeras contra el país en tribunales dependientes del Banco Mundial.

Referente a la misión de Kicillof, Télam opinó que la negociación no será fácil, ya que los acreedores plantearon que si Argentina no ofrece un plazo corto de pago (esto es, para ellos, 18 meses como máximo) debe intervenir el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esa participación del FMI sería, en caso de que fuera necesario, como agente de monitoreo del desembolso; en tanto, el Gobierno planea un cronograma de hasta 10 años, con bonos.

La presidenta Cristina Fernández ha reiterado que una de las prioridades de su Ejecutivo en el ámbito económico internacional es saldar el endeudamiento que el país contrajo para librarlo de ese oneroso peso, y facilitar posteriormente un mayor flujo de recursos al desarrollo económico nacional.

La contracción de deuda por Argentina comenzó a crecer a partir de 1977 bajo el régimen de la dictadura cívico-militar, y especialmente se agrandó durante la década de 1990 durante el gobierno neoliberal de Carlos Menem.

 

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