Dalí, actual y polémico a 25 años de su muerte

dali

Madrid, 23 ene (PL) A 25 años de su muerte, España recuerda hoy a Salvador Dalí como uno de sus más destacados y polémicos pintores con obras de vigencia por su valor artístico y por las controversias que provocan.

El aniversario fue precedido por una retrospectiva que en 2013 motivó 732 mil 339 visitantes en el Museo Reina Sofía, para convertirse en la exposición más visitada de Madrid.

La muestra se propuso revalorizar al pintor como pensador, escritor y creador a partir de su método paranoico-crítico, mediante una selección de más de 200 pinturas, esculturas y dibujos.

Esa línea atribuye al pintor un papel mayor en el siglo XX que el usualmente reconocido como artífice del movimiento surrealista, célebre por su transformación y subversión de la realidad.

En términos internacionales ese mismo año otra muestra en el Centro Pompidou de París fue vista por más de 790 mil visitantes, para ubicarse como la segunda en la historia del museo, detrás de otra del propio Dalí que en 1979 registró 840 mil 662 visitantes.

Dalí falleció el 23 de enero de 1989 en Figueres su pueblo natal, en la comunidad autónoma de Cataluña, donde en 2013 los museos de la Fundación Gala-Salvador Dalí recibieron más de un millón 580 mil visitantes.

El pintor de paisajes oníricos murió a los 84 años de edad en un hospital de Figueres escuchando la ópera Tristán e Isolda de Wagner y probablemente pensando en Gala, su esposa-musa, fallecida siete años antes, lo que para muchos significó un golpe mortal.

Como última voluntad y en el contexto de su habitual excentricidad, pidió que le taparan el rostro para dejar en sus conocidos los recuerdos de las mejores etapas de su vida, deseo que no fue cumplido.

La polémica le siguió hasta en su entierro en su pueblo natal, pues según su mayordomo el quería ser enterrado junto a Gala en un castillo de su propiedad, donde había hecho construir dos tumbas.

Sin embargo el alcalde de Figueras dijo que poco antes de morir Dalí le pidió ser enterrado en Torre Galatea, a 30 kilómetros de su musa.

Amado por unos y repudiado por otros, tanto por la irreverencia de su obra o sus posiciones favorables al dictador Francisco Franco, Salvador Dalí, vivió como su obra, fiel a la aseveración que una vez pronunció: Yo soy el surrealismo.

Comentarios con Facebook