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FARC-EP y Gobierno colombiano en ciclo XX de diálogos de paz

farc-col

La Habana, 5 feb (PL) El vigésimo ciclo de conversaciones entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el gobierno prosigue hoy aquí centradas en alcanzar un acuerdo humanitario.

Las FARC-EP calificaron de positiva la propuesta del vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, quien refirió la conveniencia, de que tanto Gobierno como guerrilla, suscriban un “Acuerdo sobre mínimos humanitarios” que permita avanzar en los diálogos de paz.

No obstante las limitaciones ostensibles de la propuesta valoramos esta positivamente y desde ya, estamos dispuestos a concertar con el Gobierno su implementación inmediata, afirmó la guerrilla.

Para ello, el catálogo de obligaciones del Gobierno deberá incluir entre otros aspectos, el desmonte de sus bandas criminales afines, mal denominadas Bacrim, que son apenas las siglas del paramilitarismo criminal que nunca ha dejado de existir ni de contar con el respaldo del Ejército y la Policía, agregó la insurgencia.

Los insurgentes denunciaron además que es el Gobierno, quien sistemáticamente se opone a alcanzar el acuerdo humanitario.

Recordaron a Garzón que desde el comienzo de las pláticas, la guerrilla propuso la firma de un cese bilateral al fuego como parte de un pacto humanitario, con obligaciones de las partes en aras de garantizar un ambiente de tranquilidad en Colombia mientras se desarrollaran los diálogos en La Habana.

La víspera, las FARC-EP apuntaron que su propuesta presentada en enero como Programa Nacional de sustitución de usos ilícitos de tales cultivos tiene como eje central los Planes de desarrollo alternativo, los cuales constituyen base fundamental de esa política antidrogas.

Según la iniciativa, tales planes tendrán un horizonte de cinco años y deberán definir las actividades productivas y de generación de servicios que sustituirán los usos ilícitos, en aras de garantizar las condiciones de sostenibilidad económica, social y ambiental de las zonas involucradas.

Ello supone el emprendimiento de procesos de negociación con las respectivas comunidades, con el fin de definir las modalidades y los tiempos de la sustitución, así como alternativas sostenibles desde el punto de vista económico y socioambiental, en tanto se proscribirá toda forma de erradicación forzada, acotó la guerrilla.

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