Independencia de Escocia puede ser negativa, declaran británicos

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La aprobación de una independencia de Escocia, tras un referendo este año, puede tener consecuencias negativas políticas y económicas, tanto para esa provincia como para el resto del Reino Unido, indica hoy un informe divulgado aquí.
De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas y Sociales (Niesr, por sus siglas en inglés) muchos de los 59 diputados escoceses en el parlamento británico son del opositor Partido Laborista.
Ello, por tanto, puede tener consecuencias para la composición política del referido órgano legislativo del Reino Unido, más allá de lo que pueda ocurrir en Escocia, destaca el Niesr.
Además, la aprobación de la soberanía en un referendo previsto para el 18 de septiembre venidero dejaría a Escocia sin la protección defensiva que ejerce el Reino Unido.
Las autoridades de Edimburgo estiman que la condición de pequeño estado con considerables recursos petroleros puede darle una holgada independencia económica.
Pero el mencionado informe llama la atención que, como mismo ocurre en el caso de Irlanda, la mayoría de las propiedades en Escocia pertenece a compañías extranjeras. Seria necesario conocer el volumen de recursos repatriados al exterior, destaca el Niesr.
Ante las afirmaciones del ministro principal escocés, Alexander  Salmond, de mantener como moneda a la libra esterlina, el estudio ofrece tres variantes de política financiera de la futura nación.
Una primera opción sería una zona de libra esterlina entre el Reino Unido y Escocia, ya descartada por Londres, una segunda sería asumir el euro y una tercera, crear una moneda totalmente nueva.
Sin embargo, los expertos de las universidades de Glasgow, Aberdeen, Stirling y Ottawa, agrupados en el citado instituto, consideran que ninguna de las modalidades antes mencionadas sería beneficiosa para la provincia británica.
Además, en caso de que Escocia se constituya en estado soberano, el 24 de marzo de 2016, de vencer el si en el plebiscito, se convertiría en un pequeño país europeo, con visibles desventajas mercantiles.
Pese a los esfuerzos del gobierno británico de frenar la tendencia separatista de Escocia, el número de personas favorables a la independencia aumenta paulatinamente, destaca la prensa local.

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