Los niños: los más golpeados por la pobreza

ZONA INUNDABLE
Por Masiel Fernández Bolaños

La Habana (PL) La mayoría de las personas que viven en situación de pobreza en el mundo son niños, un hecho que evidencia cuánto queda por hacer para combatir ese fenómeno.

Dicho mal impide la realización de los derechos de la infancia. Asimismo, debilita el entorno protector del menor de edad, ya que el maltrato y la explotación de la infancia están vinculados a una pobreza generalizada y profundamente arraigada, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

También arruina sus vidas debido a la mala salud y la desnutrición, frena su desarrollo físico y mental, menoscaba su energía y socava su confianza en el futuro.

Aunque la privación grave de bienes y servicios perjudica a todos los seres humanos, resulta más amenazante para los derechos de la infancia a la supervivencia, la salud, la nutrición, la educación, la participación y la protección contra el peligro y la explotación.

Estudios revelan que más de mil millones de pequeños sufren una grave carencia de por lo menos uno de los bienes y servicios necesarios para sobrevivir, crecer y desarrollarse.

En algunas regiones del mundo la situación es peor que en otras, pero incluso dentro de un mismo país puede haber amplias disparidades: entre la población infantil de las ciudades y los medios rurales, por ejemplo, o entre los niños y las niñas.

La pobreza conlleva a la desnutrición, que a su vez es un factor importante en muchas de las muertes de menores de cinco años.

Aunque pueda parecer increíble, alrededor de 300 millones de menores se van hambrientos a la cama todos los días, situación que resulta alarmante en un mundo donde anualmente se desperdician millones de toneladas de alimentos.

En materia sanitaria el panorama también es desolador, ya que unos 270 millones de niños, algo más del 14 por ciento de toda la población infantil en los países en desarrollo, no tienen acceso a los servicios de atención de la salud.

Millones de infantes en el planeta carecen de cualquier tipo de instalación de saneamiento y no tienen acceso a agua potable, lo cual provoca miles de muertes al día.

El tema escolar constituye otro de los grandes problemas. Las cifras evidencian que muchos niños no han acudido nunca a una escuela, pese a que la educación es considerada una de las barreras más firmes contra la pobreza.

 

LA DESNUTRICIÔN: CONSECUENCIA FATAL

En el mundo actual de oportunidades sin precedentes a nivel tecnológico y económico, nos parece totalmente inaceptable que más de 100 millones de niños menores de cinco años tengan falta de peso, acorde con una investigación de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Las pesquisas indican que la desnutrición infantil provoca la muerte de más de 2,5 millones de pequeños cada año. Más de la mitad de las personas desnutridas se encuentran en la región de Asia y el Pacífico.

En la región de África subsahariana hay alrededor de 204 millones de personas hambrientas y es la única del mundo donde hay cada vez más casos de hambruna. Más de un 40 por ciento de los africanos no pueden incluso conseguir los alimentos suficientes para resolver sus necesidades diarias, una realidad en la que los menores son golpeados con mayor fuerza.

En ese entorno, los especialistas insisten en la importancia de priorizar la alimentación de los niños en edad escolar para que se desarrollen adecuadamente, eviten las enfermedades y tengan energía para estudiar y estar físicamente activos.

La FAO considera que a través de actividades como huertos y almuerzos escolares y educación alimentaria y nutricional, los niños, los adolescentes y sus familias, mejoran su bienestar nutricional y desarrollan buenos hábitos para mantenerse sanos a lo largo de sus vidas.

La escuela es un espacio ideal para la enseñanza de conocimientos básicos en alimentación, nutrición y salud, de ahí que sea necesario promover la nutrición a través de ellas.

Por ello, la FAO promueve un enfoque de “escuela completa” para la educación nutricional, donde el aprendizaje en el aula esté vinculado a actividades prácticas, reforzado por un entorno favorable a la nutrición y la salud y con la participación de todo el personal del centro educacional, las familias y la comunidad.

 

UN MAL QUE DEMANDA ACCIONES URGENTES

Los académicos afirman que el mejor comienzo en la vida es fundamental para los primeros años del niño, no solamente para su supervivencia sino también para su desarrollo físico, intelectual y emocional.

Por ello, la pobreza y todas las privaciones derivadas de ella ponen enormemente en peligro la capacidad del niño para alcanzar su pleno potencial, un factor que contribuye a fomentar el ciclo de pobreza y hambruna sin fin que vive la sociedad.

Para romper este ciclo, remarcan, es preciso satisfacer los derechos de la infancia al proporcionarles educación básica, atención de la salud, nutrición y protección.

La pobreza es un mal que se trasmite de generación en generación. Ante tal situación la Unicef opina que quebrarlo depende de las inversiones que realicen los gobiernos, la sociedad civil y las familias en los derechos y el bienestar de la infancia.

Invertir en la salud, la nutrición, la educación y el desarrollo social, emocional y cognoscitivo de la infancia no es únicamente una inversión en una sociedad más democrática e igualitaria, sino también una inversión en una población más sana y más alfabetizada.

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