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Periodistas que cubren diálogos de paz colombianos fueron espiados

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Bogotá, 10 (PL) El diario colombiano El tiempo se hizo eco hoy del presunto espionaje a los periodistas que cubren los diálogos de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC-EP, revelado por la cadena televisiva Univisión.

Según un reporte la víspera de esa telemisora, que cita como fuente una investigación del periodista colombiano Ricardo Reyes y el venezolano Casto Ocando, desde la base Andrómeda, en el barrio bogotano Galerías, se interceptaron dos mil 638 correos electrónicos de reporteros colombianos y extranjeros, a los cuales tuvo acceso exclusivo.

El espionaje incluyó “comunicaciones entre Hermes Aguilar y Bernardo Salcedo -portavoces de las FARC-EP en Cuba- con periodistas de agencias de noticias internacionales como AP, Reuters, Notimex, Prensa Latina, Efe, DPA y AFP”.

De igual modo fueron infiltrados correos de reporteros colombianos del diario El Tiempo y la emisora Caracol Radio, y de medios europeos como Televisión Española (TVE), el diario vasco GARA, los holandeses RTL y Telgraaf, y los alemanes Suddeutschen Zeitung y Junge Welt.

Univisión señala que las comunicaciones interceptadas contienen solicitudes de entrevistas e información general a miembros de la guerrilla que integran la delegación de las conversaciones de paz en Cuba.

La revelación se suma a las destapadas aquí el pasado día 3 por la revista Semana, que puso en primer plano las supuestas operaciones de inteligencia militar a miembros del equipo gubernamental en los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) en La Habana, así como a líderes de la izquierda en el país.

El escándalo de las llamadas chuzadas (infiltraciones ilegales, en este caso conversaciones desde teléfonos inteligentes, base de datos, hackeo de documentos), puesto al descubierto por la revista, generó el relevo de dos altos mandos de la inteligencia militar colombiana, Ricardo Zúñiga y Andrés Zuluaga.

Ambos fueron retirados de sus cargos, según el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, “mientras avanzan las investigaciones, en busca de mayor transparencia y claridad”.

En su primera reacción frente al hecho, el presidente Juan Manuel Santos pidió al titular de Defensa una investigación hasta el fondo que revelaran las fuerzas oscuras que se movían detrás del presunto espionaje que dañaba los diálogos de paz y a qué rumbo estaban destinadas.

Sin embargo, luego declaró que la base Andrómeda con sede en el restorán capitalino Buggly tenía una fachada legal y las operaciones de inteligencia que se realizaban allí eran lícitas, y puso el caso en manos de la Fiscalía.

Tras el reportaje de Semana, el Ejército quedó bajo una sombra de sospecha, al reiterar el director de la revista, Alejandro Santos, que tenía pruebas de que en el céntrico barrio citadino Galerías se había instalado la famosa “sala gris”, donde las interceptaciones ilícitas habían fluido sin cortapisas.

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