REFORMA FISCAL IMPACTA EN PROCESO INFLACIONARIO

Jacob Aquino Muñoz
Jacob Aquino Muñoz.

La reforma fiscal impacta en el proceso inflacionario que se registró en enero del presente año. Era de esperarse, especialmente, por aquellos productos de alto consumo popular, como los refrescos, que fueron gravados con el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Según los datos que publicó el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), registró en enero de 2014 un incremento mensual de 0.89%, así como una inflación anual de 4.48%.

Al analizar los datos de este nuevo reporte del INPC, podemos concluir que la inflación se disparó en el primer mes del año debido, principalmente, por los ajustes tributarios, y los incrementos de precios y tarifas del sector público.

Según el reporte del INEGI, en enero de este año, los refrescos envasados registraron un crecimiento de precios del 12.81%, con respecto a los precios registrados en el mes anterior.

Será muy importante conocer si esta elevación de los precios de los refrescos envasados se reflejarán en una menor demanda y consumo de los mismos, tal y como es el objetivo planteado en la reforma fiscal al gravar este tipo de productos.

Si no baja el consumo de los refrescos en el país, pese a que hoy son más caros, entonces los propósitos de la reforma fiscal deben ser replanteados, a menos que suceda, como siempre, que el objetivo verdadero es el de recaudar más dinero para el erario público.

Lo mismo sucede con los precios de los cigarros. Se ha demostrado que el consumo de este producto no se reduce por los precios, sino por la prohibición de fumar en determinados lugares, especialmente, en el trabajo. En el mes de enero, los cigarros registraron un crecimiento de precios 4.55% con respecto al mes anterior.

Otro indicador del impacto de la reforma fiscal se observa en el crecimiento inflacionario que registran las ciudades fronterizas. Es la posible consecuencia de la homologación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en la zona fronteriza, que a partir del primero de enero es del 16%.

Según el INPC de enero, las localidades que registraron los mayores niveles de inflación mensual en enero fueron: Ciudad Acuña, con un incremento de 2.45%; Chetumal, 2.33%; Tijuana, 1.80%; Campeche, 1.72%; Mexicali, 1.71%; Villahermosa, 1.65%; Tapachula, 1.64%; La Paz, 1.49%; Jacona, 1.48%; y Fresnillo, 1.44%.

Otro producto que impactó sensiblemente el aumento del INPC, no solamente, en el mes de enero del presente año, sino que viene impactando sensiblemente desde varios meses atrás, son los aumentos mensuales aplicados a los precios de los combustibles. En el pasado mes de enero, la gasolina de bajo octanaje registró una variación mensual del 1.78% con respecto al mes anterior.

Los famosos gasolinazos mensuales es el factor más importante en el aumento inflacionario en nuestro país. El aumento de los combustibles arrastran el crecimiento de los precios de otros productos y servicios, especialmente, el del transporte. En este mes de enero, los precios del servicio del autobús urbano registraron un crecimiento 3.63%.

Los precios de la energía eléctrica es otro factor importante en el crecimiento inflacionario en México. En el mes de enero, los costos de la electricidad se elevaron en 1.73%. Sin duda alguna, pronto veremos este impacto en los precios de otros productos que son muy sensibles al incremento de este servicio.

Los propósitos de la reforma energética establecen que se brindará energía eléctrica más barata para los ciudadanos, pero, lamentablemente, estos propósitos no los veremos cumplidos en el corto plazo y, posiblemente, ni en el mediano, porque dependen de grandes inversiones que por el momento no se están realizando.

El reciente cambio en la dirección de la Comisión Federal de Electricidad pudo tener el propósito de acelerar el proceso de inversiones que el sector eléctrico nacional requiere, pero aún están en discusión las leyes secundarias de la reforma energética. Sin estas leyes secundarias el camino es aún incierto.

Lo cierto es que los propósitos de las reformas fiscal y energética parecen que van hacia un lado y los resultados, por otro. Si, ya lo sabemos, lo han dicho muchas veces, que los resultados positivos los veremos años más adelante.

Podrá ser así, pero mi bolsillo y el de todos los ciudadanos están sensiblemente dañados desde este momento, lo que disminuye nuestra confianza en que podamos conseguir ese mejor futuro que el gobierno ha prometido.

Por eso mismo, el sentimiento colectivo hoy no es positivo. Tal vez cambie cuando cambien sus condiciones de bienestar.

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