Las voces que llegan desde siglos ancestrales en México: INAH

INAH
Jacinto Granda

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la entidad que investiga, rescata, conserva y difunde el patrimonio arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de México, cumple este mes sus 75 años de constituido.
Creado por mandato del entonces presidente Lázaro Cárdenas, el INAH atiende en la actualidad 29 mil zonas arqueológicas; más de 110 mil monumentos históricos construidos entre los siglos XVI y XIX; y una red de 120 museos.
Entre esos recintos destaca el Museo Nacional de Antropología, en la capital del país, que atrae cada año a más de dos millones de visitantes. Posee 23 salas de exposición permanente y una de muestras temporales.
Algunas de las piezas más emblemáticas de su colección son la Piedra del Sol; las monumentales esculturas teotihuacanas dedicadas a los dioses del agua; el tesoro de la tumba del rey Pakal; así como un atlante tolteca que custodia la entrada.
El instituto cuenta además con diversos centros documentales, entre ellos la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, que reúne la mayor colección mexicana de publicaciones de esos temas, y el Sistema Nacional de Fototecas.
Tarea fundamental de esta institución es la investigación académica, en la cual colaboran más de 800 académicos en las áreas de historia, antropología, arqueología, lingüística, etnohistoria, etnología, antropología, arquitectura, conservación del patrimonio y restauración.
A esa labor se añade la formación de profesionales en sus escuelas superiores, como la de Antropología e Historia y la de Conservación, Restauración y Museografía.
México guarda en su territorio una de las más extraordinarias riquezas arqueológicas del mundo, consecuente con su remota y fecunda historia. Se estima que en la geografía de ese país existen 200 mil sitios con esos vestigios pretéritos.
Sus civilizaciones precolombinas, que tuvieron el más alto desarrollo cultural de América, legaron múltiples huellas de su obra, que sobreviven hoy al paso de los siglos.
Las culturas Olmeca, Teotihuacana, Tolteca, Zapoteca, Maya, Azteca, Mixteca, Chichimeca, entre otras, están presentes en las improntas de pirámides, asentamientos, palacios, templos, estatuas, ornamentos, herramientas, cerámicas, ofrendas, tumbas y demás objetos.
Más de 180 sitios arqueológicos están abiertos hoy al público. Particularmente visitados son los de la vasta región Maya, con una historia de aproximadamente tres mil años.
En esa región se encuentran las ruinas de Chichén Itzá y de Uxmal, en Yucatán; de Tulum y Cobá, en Quintana Roo; de Palenque, en Chiapas, y de Calakmul, en Campeche, entre tantas otras.
El territorio maya ocupa cinco estados mexicanos (Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán), además de incluir zonas de Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.

DESCUBRIMIENTOS RECIENTES

La prensa publica frecuentemente nuevos descubrimientos históricos, resultados tanto de las investigaciones de los especialistas como de hallazgos de comunitarios, quienes avisan de estos a las entidades científicas.
Los sitios paleontológicos, arqueológicos y virreinales se enriquecieron debido a la gran cantidad de descubrimientos que se realizaron durante el pasado año.
En el sureste de Campeche un equipo de expertos descubrió la ciudad prehispánica de Chactún, compuesta por tres complejos monumentales con numerosas estructuras de tipo piramidal y palaciego; dos terrenos de juegos de pelota; patios; plazas; monumentos y áreas habitacionales.
Se cree que esa urbe de 22 hectáreas era el centro rector de una vasta zona entre los años 600 y 900 d.n.e.
Además, se confirmó que El Castillo de Chichén Itzá, en Yucatán, era un marcador astronómico; al tiempo que fueron detectados dos espacios en el interior del Templo de las Inscripciones en Palenque, Chiapas.
En el sitio de Xtojil, también yucateco, se recuperó una decena de entierros, junto con 30 piezas de cerámica, la mayoría elaboradas entre los años 600 y 800 d.n.e.
En Baja California se descubrieron ocho sitios arqueológicos en los abrigos rocosos de la Sierra del Mayor, vinculados con la cultura cucapá, donde además se hallaron cerámicas y huesos de animales, algunos extintos.
Asimismo, en ese estado los arqueólogos localizaron un centenar de instalaciones con una antigüedad entre tres mil y mil 200 años, que fueron ocupadas por cazadores-recolectores-pescadores.

En Teotihuacan, Estado de México, en la cúspide de la Pirámide del Sol se descubrió la escultura más grande de Huehuetéotl, Dios del Fuego, la cual pesa alrededor de 190 kilos.
También se registraron algunos hallazgos paleontológicos, como las vértebras completas de la única cola articulada de dinosaurio que se ha descubierto hasta el momento en el país, de 75 millones de años.
Esos restos óseos, localizados en el municipio de General Cepeda, en Coahuila, pertenecen a un hadrosaurio o pico de pato con cresta.
Igualmente se descubrió un panel de petrograbados en el lugar conocido como Cantil de las ánimas, en Nayarit, el cual mide casi cuatro metros de largo por dos de ancho, probablemente tallado entre los años 850 y 1350 d.n.e.
En la capital mexicana se encontraron una ofrenda prehispánica, ruinas de arquitectura virreinal y pertrechos utilizados durante la invasión estadounidense en 1847.
También se recuperaron 28 cuchillos de pedernal, una vasija con la figura del dios Tláloc y 800 caracoles ornamentales.
En la legendaria ciudad de Teotihuacan, ubicada en el Valle de México, el robot Tláloc II-TC penetró en el último tramo del túnel ubicado bajo el Templo de la Serpiente Emplumada, donde detectó la existencia de por lo menos tres cámaras al fondo del conducto.
Por otra parte, en Ocuituco, Morelos, en el Convento de Santiago Apóstol, especialistas encontraron 14 osamentas de los siglos XVI al XVIII. Aquí sobresale un enterramiento infantil.    En el atrio de la Catedral de San José en Tula, Hidalgo, se encontraron vestigios arquitectónicos de la primera mitad del siglo XVI y restos de construcciones con rasgos toltecas, que tienen de 500 a mil años de antigüedad, las cuales fueron modificadas un par de siglos después por los mexicas.
También se realizaron hallazgos bajo el mar en el sureste mexicano, donde fueron ubicados 14 barcos que naufragaron en los siglos XIX y XX.
Cerca de Yucatán, especialistas en arqueología subacuática localizaron los restos del buque británico HMS Forth, que se hundió en 1949.
Estos y otros descubrimientos realizados en los últimos 12 meses, dan una idea de la riqueza histórica cultural de la nación y del intenso quehacer del INAH, cuya contribución garantiza que los ancestros pervivan con el paso de los siglos para enaltecer a las nuevas generaciones de mexicanos.

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