Veneno Puro

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*Sobre las Calumnias

*Aferrarse al Poder

*La Cuenta Regresiva

Existen hechos que van quedando en la memoria como verídicos aun con una ausencia lamentable de pruebas o acaso por los efectos de la manipulación mediática. Bien se decía que la historia la escribían los vencedores; y así fue hasta hace muy poco, cuando menos en México, cuando comenzó a resurgir, por el clamor crítico, la urgencia de crear contrapesos a los abusos del poder y renunciar a los mitos de tantas crónicas elaboradas para solaz de la clase política.

Por ejemplo, mientras duró el franquismo la “epopeya” española era distinta en extremo a cuanto se debate hoy sobre el gallego cuya dictadura, extendida a 36 años, devino en el imperativo de aplicar la ley de la memoria para extraer de ella los asesinatos inconcebibles –aún no se encuentra el cadáver de Federico García Lorca, acaso la mayor de las luminarias de aquella era de oprobio, enterrado a las afueras de Granada “bajo un árbol”-, que conformaron uno de los mayores genocidios contra la humanidad.

En México debiera ser una obligación, moral y política, reconstruir los episodios más controvertidos, desde la ex comunión de Hidalgo por el pecado de redimir a una nación del vasallaje amoral hasta las matanzas entre los caudillos de la posrevolución algunos de los cuales reposan en el Monumento a la memoria de aquel movimiento emancipador, sin poder descansar enfrente de sus víctimas o de sus victimarios. Los hilos conductores deben reconstruirse pero no al grado de modificar la perspectiva real aduciendo, por ejemplo, la nostalgia de la oligarquía mexicana por la figura de Don Porfirio, nacionalista sí pero a sangre y fuego; no se olviden los horrores que sufrieron las clases supuestamente “inferiores”, o los indios yaquis de Sonora y los mayas de Yucatán bajo el flagelo de las “castas divinas” arropadas por el tirano.

Por todo ello, en nuestros días, es bastante complejo dirimir lo que es verdad o mentira en la crónica universal. Una muestra: no son pocos quienes estiman que el Papa Juan Pablo I, Albino Luciani, quien fue patriarca de Venecia nada menos, fue envenado porque había decidido auditar, en serio, las finanzas del Estado Vaticano y sus conexiones con el Banco Ambrosiano, manejado por las mafias lavadoras de dinero bajo el cobijo de un poderoso economista a las órdenes de la Santa Sede: el arzobispo Paul Casimir Marcinkus, de origen estadounidense, a quien luego designaría el Papa Wojtyla como jefe de su cuerpo de seguridad personal. Y éste no es uno de los misterios de la fe. Sobre el particular, recientemente apareció una novela de Evelio Rosero, colombiano, titulada “Plegaria por un Papa Envenenado” –Tusquets, 2014-. Recomendable.

Si las intrigas por el poder llegan hasta este extremo, ¿qué esperar en los tiempos actuales cuando se considera legal el espionaje mientras se “enferman” la mitad de los mandatarios latinoamericanos, entre ellos el señor enrique peña nieto, y hasta algunos líderes claves en sus respectivas naciones, como fue el caso de Andrés Manuel López Obrador?

Nadie indaga al respecto para no enfadar más al visitante incómodo, el señor Barack Obama, cuyo fugaz periplo por Toluca sirvió como símil a la necedad de los fox por llevar a su rancho particular, en Guanajuato, a George Bush junior en la primera visita de éste al extranjero, también en febrero pero de 2001. ¡Ya luego vendría el drama de Nueva York bajo el flagelo del incendiario terrorismo del cual nadie está a salvo! Con ello, por brutal que parezca, el tal Bush junior, ahora de plácemes en su inmensa heredad texana, pudo consolidar un liderazgo que no había alcanzado en las urnas y tras un creciente malestar que determinó la renuncia de Al Gore a mantenerse en la pugna bajo el sopor del conteo de votos en Florida. El mundo al revés o, más bien, la miopía del conglomerado va en decadencia.

Hace unos días, un entrañable amigo mío, estupendo periodista además, me hacía una reflexión que me pareció tan realista como tremenda:

–Para infortunio, muchas veces una mentira o una calumnia se convierten en verdades históricas que nadie discute y es casi imposible de revertir.

Como la amnesia es muy activa, y más en nuestro país en donde nos tapamos los ojos con tal de no comprometernos, basta con correr un rumor para caer en el garlito despiadado de los difamadores; esta circunstancia coloca al periodismo serio, de investigación, en una tremenda encrucijada: ¿a quién creer y qué rechazar de cuanto se escribe, lee y observa en las pantallas chicas y grandes? No existe una sola cinta de Hollywood sobre temas históricos que NO contenga algún pasaje inexistente, inventado o indebidamente adjudicado a otro personaje. Abundan quienes, por ejemplo, no pueden diferenciar la ficción, digamos de la premiada Ben-Hur, con los sustentos bíblicos, por ejemplo en “Los Diez Mandamientos”, cinta en la que existen momentos que nos llaman igualmente a la incredulidad salvo si se sostienen con la fe de la grey católica como las aguas separadas con la vara de Moisés para posibilitar la huída de sus fieles. Digo, por hablar de épocas cercanas.

De la misma manera, durante el gobierno de la derecha, las televisoras privadas –agraciadas con diversos favores, desde la creación del banco Azteca para esquilmar a los “indocumentados” y sus remesas hasta las concesiones “Creel”, de casinos y casas de apuesta-, presentaron versiones alteradas de la Independencia y la Revolución, más al gusto de los mandatarios de los doce años de parálisis y violencia que padecimos… y seguimos sufriendo por la continuidad de la misma tendencia a través de otro partido.

¿Cómo puede combatirse el virus de la difamación y la calumnia? Sólo existe una fórmula: la autoridad moral de los protagonistas, tanto acusados como acusadores, en la misma línea deductiva. Lo mismo políticos y periodistas; sacerdotes y fieles; Papas y Curias; generales y tropas. En fin, encontrando el punto medio precisamente conociendo historias y legados; personalidades e intereses guardados bajo siete llaves.

Pero debemos hacerlo antes de que las mentiras acaben por convertirse en “verdades históricas” que nadie refuta, acaso por pereza mental o conformismo –consecuencia de lo primero-, y distorsiona hasta nuestro ser nacional. De allí el peligro de los embates por venir con sabor a sectarismo y a vendetta de las mafias. La respuesta perversa, vil, contra “Despeñadero” –Fundación Loret de Mola, 2013-, apenas comienza a elevar el tono. Por eso lo advierto.

Mirador

Fausto Vallejo Figueroa, gobernador de Michoacán, sin poder…se aferra a éste como si se tratase de su oxígeno vital aunque el deterioro físico en él sea evidente. Sabe bien que no manda sino obedece al virrey, Alfredo Castillo Cervantes, comisionado del centro para tareas que debieran ser competencia de la soberanía o autonomía estatal. Pero el control lo quiere tener el perentorio huésped de Los Pinos porque comienza a desconfiar hasta de su sombra. Cuidado, mientras más solo se encuentre será mayor su voluntad autoritaria.

También la historia enseña que esta devoción por el mando, que en algunos se convierte en obsesión, siempre termina mal, temprano o tarde. El fin dantesco de cuantos han mantenido en un puño a una sociedad puede revelarse con los fusilamientos del Zar Nicolás y toda su familia el 17 de julio de 1918-, o en el de los Ceausescu, el 25 de diciembre de 1989, en Rumania, cuando los pueblos afrentados se levantaron en armas. Pero, por otra parte, la muerte del tirano Franco en el Palacio del Pardo, cerca de Madrid, en noviembre de 1975, sin ninguna reacción del humillado pueblo español que además aceptó la imposición del zángano Borbón que aún es jefe del estado, demuestra hasta donde pueden llegar las heridas que no se cierran con el bálsamo de la justicia; cuando menos, la vindicación de las víctimas ha puesto en su lugar a los criminales. Y, al fin de cuentas, éste es el juicio que predominará para siempre… con o sin la derecha en el poder.

Ahora mismo, el franquista Mariano Rajoy Brey, presidente del gobierno hispano, no sabe cómo mantenerse nate la exhibición de su propia corrupción y la de la Corona a la que tanto defiende mientras crece el clamor popular contra el modelo absurdo de la monarquía “democrática”. No funciona ya, como explicó hace años el socialista Felipe González Márquez a favor del esquema, porque el tiempo se agotó y nadie está dispuesto a seguir dando caravanas en el tercer milenio cuando tantas loas se cantan a la igualdad… y a la libertad. No caben en tal horizonte ni las testas coronadas ni los aspirantes a caudillos.

Otro tanto podría alegarse del PRI y su larga dictadura “casi” perfecta –al final de cuentas llegaron las alternancias pero sin cambiar, hasta hoy, el fondo del sistema-, y la esperada resurrección del mismo modelo, muertas o apagadas las voces que exigieron un cambio que fue traicionado, por la ausencia de memoria colectiva. Este es, para este columnista, hoy, el mayor peligro que se avecina con el condimento de la adulación –más la de fuera, calculadora e injerentista- al presidente en curso.

Por las Alcobas

Contra la corriente de la permanencia, contraria a los postulados maderistas, recuerdo a un gobernador, de Yucatán, Carlos Loret de Mola Mediz, quien anotaba en su agenda, precisamente cuantos días le faltaban para su finiquito sin tratar, siquiera, de imponer a uno solo de los miembros de su equipo a su sucesor, Francisco Luna Kan.

Le pregunté, cualquier día de 1975, por qué lo hacía y me respondió, sereno y firme:

–Para despejar a las moscas que me piden permanecer en Yucatán. Como un cacique, ¿entiendes? Y eso jamás lo aceptaré.

Por ello, y mucho más, me siento honrado de ser parte de su estirpe. Y defenderé siempre su memoria.

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Web: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

EL DILEMA ENTRE LOS HOMBRES DEL PODER COMIENZAN CUANDO, DESPUÉS DE LOS FESTINES POR EL INICIO DE SUS CARGOS, SE QUEDAN, AUNQUE SEA POR UN INSTANTE, SOLOS. ¿POR DÓNDE COMENZAR EN UN PAÍS TAN REBOSANTE DE CONFLICTOS Y DIFERENCIAS SOCIALES Y ÉTICAS? POR DESGRACIA, LA MAYOR PARTE OPTA POR SUMARSE A LAS ESTRUCTURAS DEL PODER ECONÓMICO COMO PRIMER PASO. “MÁS VALE TENER EN PALACIO A UN CÓMPLICE QUE A UN VERDADERO PRESIDENTE”, RESUMEN LOS DUEÑOS DEL DINERO. Y LAS TENTACIONES HACEN LO DEMÁS. PERO, POR FORTUNA, EXISTEN EXCEPCIONES QUE ALIMENTAN LAS ESPERANZAS. LO DIFÍCIL ES ENCONTRARLAS.

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