Desafío

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*¿Mitad por la Mitad?

*Desarrollo a la Baja

*En Gustos se Rompen..

Quiero ser sincero; detesto las hipocresías y las zalamerías que nos conducen por desviaciones indeseables. Las diferencias no hacen sino contribuir al debate útil y tal debiera ser para bien, pero no lo es. Por desgracia, el posicionamiento, en un sentido u otro, sobre cuestiones de índole sexual o generacional se tuercen por el camino de los intereses de cada quien sin siquiera aceptar algún razonamiento que venga del interlocutor. Y, a veces, las conductas son tan radicales que los enfrentamientos llegan a muy altos decibeles en cuanto a la conflictiva social evidente y la perspectiva general ante una comunidad crispada e incluso desolada por la ausencia de soluciones para crecer y no morir en vida, desahuciados ante cualquier posibilidad de ser felices.

Hace unos días, hablamos con un grupo importante de mujeres empresarias para las cuales resultó alarmante que planteara un hecho incontrovertible: cuando niño, no hubiese previsto que un hombre de color ocupara la Casa Blanca, ni que fuera posible la convivencia natural de dos Papas viviendo a unos metros de distancia… ni que las damas se convirtieran en empresarias. Tal desató una tormenta con relámpagos estruendosos porque algunas damas pretendieron situar el debate en la desigualdad de géneros y en un enfoque masculino ajeno a las condiciones actuales –no digo “machista” por que el término, en sí, es discriminatorio para quienes actúan como tales y para las mujeres tolerantes-.

Debí explicar que “el mundo al revés” del cual hablé poniendo como referente los años mozos y comparándolos con cuanto observo hoy en día, no necesariamente significa una involución sino puede ser una evolución razonable. Por ejemplo, a mí me pareció estupendo que se rompiera la estigmatización racista cuando un hombre de color se convirtió en presidente de la mayor potencia mundial. Luego, por desgracia, se convirtió en un negro demasiado blanco, sin eufemismos, aplastado por el poder de sus propios operadores. A veces Barack Obama da la impresión de sostener un traje que se pone a la fuerza y lo asfixia cada mañana. Pero el cambio, aunque no haya sido un buen mandatario, fue positivo.

Expliqué que, cuando niño, mi padre y yo, viviendo en la dorada Chihuahua, solíamos pasear hacia el norte, a Ciudad Juárez y su conurbación El Paso, Texas. Y alguna vez no pudo sino sentirme fatal a la vista de un letrero enorme, en una de esas cafeterías parecidas a los vagones de ferrocarril, que extendía una feroz discriminación:

“No mexicans, no nigros -es decir, negros-, no dogs”.

Recuerdo el silencio de mi padre ante mi mirada asombrada. Ya sabía leer algunas palabras en inglés y, por supuesto, no era complejo descubrir el fondo. Me sentí tan mal que le pedí retornar a nuestra Ciudad Juárez, pujante y dinámica, en donde jamás encontraría un cartelón tan infame. En materia de cultura… sin duda, siempre hemos sido una potencia ante los estadounidenses y no pocas veces la razón ha superado a la fuerza bruta.

También mencioné que la llegada de Francisco al trono de San Pedro, tras la renuncia de Benedicto XVI, había convertido al Papado en una institución más humana y coherente con el mundo moderno. Porque, desde luego, el alemán Ratzinger no tenía la fuerza física necesaria para la conducción de una Iglesia en donde las controversias crecen y los misterios esconden las peores atrocidades, como el nunca investigado asesinato del Papa Luciani, Juan Pablo I. Para mí, esta negligente postura es el mayor reproche que se esgrime contra la inmensa figura de su sucesor, Karol Wojtyla, en fase de canonización como también Luciani. Un símil con el monumento a la Revolución, en México, en donde descansan, uno enfrente de otro, los mayores adversarios e incluso los asesinos de uno y las víctimas de otro. Lo mismo en El Vaticano donde se pretende construir la información y la supuesta “verdad histórica” al criterio de la Curia y sin basamento en la realidad. Una deformación injustificada.

Finalmente, expresamos nuestra simpatía por las mujeres trabajadoras. Las que, de verdad, por méritos propios –y no por influencias del marido ni herencias paternales-, escalan enormes peldaños en una sociedad acaso muy contaminada por los hombres con poder. Y, es cierto, a las damas que llegan alto, incluso ya a la Presidencia de sus países –no por derivación de sus matrimonios, simulando una reelección como en Argentina- sino por una indiscutible capacidad personal –tal el caso de la chilena Michelle Bachelet quien toma posesión del más alto cargo ejecutivo de su país mañana mismo-, les cuesta enormes esfuerzos adicionales, primero para hacerse respetar y, segundo, para demostrar su capacidad para conducir y administrar –con menos propensión a la corrupción que los varones- los fondos públicos o privados.

Fue, entonces, cuando entendieron mi postura y cambiaron los rostros. Y seguí de largo contando una historia, no muy lejana, de mi entrañable Yucatán, allá por el año 1992, cuando coincidieron las mujeres en los tres renglones fundamentales de la política: gobernadora; alcaldesa de Mérida, la capital; y las presidencias del Tribunal Superior de Justicia y el Congreso del Estado.

¡Ay, cómo se alborotaron las señoras! Fue una especie de rebelión masiva contra sus esposos acostumbrados a ser consentidos, por ejemplo, a la hora del desayuno. De pronto, se poblaron las cafeterías de faldas y de conversaciones larguísimas y los hombres se sintieron abandonados. Pero, entonces, comenzaron a llegar las cubanas y ellas ocuparon los sitios vacíos. Cuando se dio la marcha atrás, miles de hogares se habían roto. No es broma, mucho menos misoginia, sino la realidad cruda. Acaso no hemos tomado en cuenta que la transformación a fondo de la sociedad ha dejado muchas preguntas sin respuesta, entre ellos el destino de los niños y las cuestiones domésticas centrales por más que, como debe ser, los padres comprendan y asimilen sus nuevos roles hogareños.

En fin, estamos a favor de la libertad –de todos, sin exclusiones de género- y, naturalmente, de la igualdad social, política y jurídica. Sin tonterías discriminatorias como el pagar menos sueldos a las mujeres por trabajos similares a los de los hombres –una verdadera aberración al estilo de cuanto pasa con los llamados “indocumentados” en el sur de los Estados Unidos-, es necesario puntualizar que lo peor sería pasar de una desigualdad, con las mujeres como víctimas, a otra, en la que los hombres no tengan resquicios de justicia. Ahora mismo existen renglones en donde se favorece, casi siempre, a las mujeres: por ejemplo, en el tema de la guarda y custodia de los hijos, o en cuanto a las condiciones laborales. En este renglón debemos señalar que en algunas naciones ya se concede a los padres los días de asueto necesarios, en similitud con las madres, cuando se tiene un bebé y es necesario el calor de ambos consortes.

Pero, en otro ejemplo, me parece excesivo llegar a considerar que, en materia política, se distribuyan escaños, curules, gubernaturas, mitad por mitad, entre mujeres y hombres sin atender a las capacidades de unas y otros. Tal no es factible por varias causas: en una democracia pueden competir el mismo número de damas y caballeros pero tal no garantiza que sean favorecidos por los sufragios en la misma proporción. ¿Entonces llegaremos al absurdo, en otra reforma, de que se descabecen algunos distritos para posibilitar alcanzar el término exacto de las legislaturas partidas por mitades? Sencillamente absurdo. En España el experimento ha salido más bien mal: hasta una ministra de la Defensa se ha tenido, y embarazada cuando se hizo cargo, Carmen Chacón, catalana, a quienes los generales y soldados asentados en el Medio Oriente le regalaron unas chambritas como saludo inicial. ¿Fue un sarcasmo o una sumisión excesiva?

Debate

Así que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte constituye una enorme ventaja porque genera, según palabras de enrique peña nieto, “un millón de millones de dólares” una cantidad paralela a la deuda acumulada, externa e interna, por los sectores públicos y privados de México; loes empréstitos suman ya más de un billón de dólares, como quiera especificarse.

Desde luego, la derrama producida por derivación del TLC, firmado por carlos salinas y su colega, George Bush padre -nadie habla del nepotismo estadounidense que ya llega al escándalo-, además del entonces premier canadiense Brian Mulroney, no ha significado avanzar en el combate a la pobreza –una encomienda que tiene en las Naciones Unidas el “gran simlador” ernesto zedillo-, ni en la mejoría sustancial de nuestra infraestructura básica. Ya hemos dicho que, en los últimos años, las autopistas y puentes construidos han tenido a los narcotraficantes como los mayores beneficiarios a través de rutas más expeditas hacia las aduanas norteamericanas.

Y lo peor acabamos de saberlo: el INEGI –Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática-, anunció, casi con los brazos caídos, que el crecimiento de nuestra economía, a lo largo de 2013, el primero de la gestión del señor peña nieto, fue de sólo el 1.1 por ciento –una centésima más de un punto porcentual-, muy por debajo de las estimaciones –demagógicas- del arranque presidencial tras el retorno priísta a Los Pinos. Ello significa que los satisfactores fundamentales han visto reducir sus entornos mientras las necesidades se suman unas a otras hasta dejarnos en la miseria, otra vez recurriendo a los ahorros, como en las cúspides de las crisis estructurales. ¿Estamos ya en un escenario como el apuntado?¿O seguimos pensando que los “contratos” de PEMEX y en el renglón eléctrico, ya muy evolucionados, nos aliviarán de nuestros males a cambio de sacrificar el futuro?

Así parece, sobre todo después de la Cumbre de Toluca en la que faltó, nada menos, “el legendario chorizo”. Todos abrieron las bocas, pero nadie osó replicar, mucho menos cuando la vulnerabilidad de nuestro gobierno es tal que, con todo y las derramas del TLC, sigue extendiendo, lastimosamente, las manos. Puras limosnas en el horizonte de la dependencia.

La Anécdota

Bueno, por allí, no faltó el consabido chascarrillo, tan mexicano y que los fox llevaron al exceso. Un comensal pregunta a una señora, sin el menor recato:

–¿Eres lesbiana?

–Pues…sí. ¿No me digas que eres intolerante?

–No lo soy, pero ¿por qué eres lesbiana?

–Sencillamente porque me gustan las mujeres.

–¡Ah! Perfecto. Entonces yo soy lesbiano porque también me encantan y apasionan las chicas.

Sólo para sonreír.

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Web: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

¡CUÁNTAS MUJERES ILUSTREN ME VIENEN A LA MEMORIA! TENEMOS, EN MÉXICO, PARA PRESUMIR. LEONA VICARIO, LA CORREGIDORA, MARÍA PISTOLAS, AMALIA SOLÓRZANO DE CÁRDENAS, Y TANTAS OTRAS CIENTÍFICAS Y MARAVILLOSAS, TAMBIÉN BELLAS Y LUMINOSAS. EN NUESTRA ERA NOS TOCÓ OBSERVAR LA LUCHA SOCIAL DE IFIGENIA MARTÍNEZ Y ROSARIO IBARRA DE PIEDRA, VERDADERAS VANGUARDISTAS. Y DE MUCHAS MÁS. POR ELLO, INSISTO, NO HABLEMOS DE IGUALDAD, UN TÉRMINO DE POR SÍ QUE SE CONFIESA DISCRIMINATORIO, PARA JUSTIFICAR UNA NUEVA DESIGUALDAD. COMO PASAR DE UN EXTREMO A OTRO SIN ALCANZAR EL JUSTO MEDIO, QUE DEBIERA SER EL OBJETIVO SENSATO. POR MÍ, ME SUMO A QUIENES CONFIRMAN, COMO MARTÍN URRUETA, A LAS MUJERES DIVINAS.

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