SE SOLICITAN URBANISTAS CON EXPERIENCIA

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Por Rafael Maldonado T

Si usted decide vender quesadillas pero no tiene experiencia en la elaboración de ese manjar popular, lo primero que debe hacer es consultar a quien conozca del asunto. Zapatero, a tus zapatos, reza un antiguo refrán. Contrariamente, y a despecho de la sabiduría popular, en todas las áreas del gobierno imperan la ignorancia y la improvisación a pesar de que nuestro país cuenta con muchos expertos en arte, ciencia y tecnología a quienes se podría consultar.

Los políticos encaramados en las cumbres del poder han construido una urdimbre de intereses y compromisos personales por completo ajenos al bienestar general. Por eso los “chapulines”, ignorantes pero codiciosos, saltan de un puesto a otro arrastrando a su séquito de comparsas y cómplices desplazando a quienes, con sabiduría y honestidad, podrían hacer las cosas mejor.

Como resultado, nuestro país enfrenta una problemática general sin visos de solución. Lo mismo en agricultura que en educación, en seguridad, en economía o en salud se imponen crecientes el dispendio, la corrupción y la necedad. Las venganzas y los amarres políticos por completo ajenos al interés de la sociedad.

Un claro ejemplo se palpa en la capital del país. En lugar de programas y proyectos de largo alcance, diseñados por profesionales especializados, analizados y estudiados con los futuros usuarios y destinatarios, se aplican criterios oportunistas y de lucimiento que en muchas ocasiones resultan descabellados e inoperantes. Así las grandes obras de vialidad que quedan inconclusas o truncas y nunca alcanzan un desarrollo transexenal, o los planos de desarrollo urbano que se convierten en mina de oro y botín para quienes otorgan los permisos de construcción y uso del suelo sin atender a la viabilidad de recursos ni a la saturación de servicios. Edificios multifamiliares, fondas, bares y comercios se asientan en zonas originalmente destinadas a la habitación unifamiliar sin prevenir el abasto de agua y drenaje, la circulación y estacionamiento de automotores, el acceso de proveedores de bienes y servicios ni el cuidado del medio ambiente.

El resultado es un caos general que se sufre a diario, con el tránsito cada vez más lento, a todas horas con el angustiante e inútil ulular de las sirenas de ambulancias y patrullas, en los paraderos de autobuses, en las estaciones del metro, en la central de abastos, en el centro histórico, en Xochimilco, Iztapalapa o Santa Fe.

Urge escuchar la voz de la sociedad. Las agrupaciones de profesionistas tales como  urbanistas, sociólogos, economistas, médicos o ambientalistas deben intervenir para detener las ocurrencias de funcionarios incapaces pero con poder que, en lugar de beneficiar, perjudican a esta antes hermosa ciudad.

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