Advierten en Austria sobre grupos religiosos opuestos al Papa

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Viena, 11 mar (PL) Cuando casi se cumple un año del inicio del Pontificado de Francisco, sacerdotes austriacos que conforman un grupo reformista católico alertaron hoy sobre la existencia de eclesiásticos conservadores opuestos al aire de renovación del primer Papa latinoamericano.

En una conferencia de prensa, el líder de esos religiosos conocidos como los desobedientes (por su llamado en 2011 a promover reformas en la Iglesia), Helmut Schuller, consideró positiva la gestión del Sumo Pontífice en sus primeros 12 meses frente al Vaticano.

No obstante, alertó que los cambios impulsados por el Obispo de Roma corren el riesgo de fracasar, dada la existencia de grupos católicos que calificó de frente anti-Francisco.

Entre estos opositores incluyó al Opus Dei, Comunión y Liberación o Legión de Cristo, y agregó que al ser muy influyentes, pueden entorpecer el camino trazado por el Papa.

Otro sacerdote austriaco, Peter Kaspar, que también defiende la causa de Schuller, alabó la voluntad participativa de Francisco, y elogió el hecho de que finalmente un Papa quiera acabar con la monarquía en la Iglesia católica.

El llamado grupo de los desobedientes defiende la necesidad de hacer cambios en la religión del Vaticano, entre ellos acabar con la discriminación a las mujeres y permitir su ordenación, admitir el casamiento a los prelados, y aceptar el divorcio.

Recientemente, varios medios de comunicación en el mundo también se han hecho eco de advertencias sobre la oposición a las modificaciones introducidas por el Sumo Pontífice.

En este sentido, se señalan como detractores los sectores radicales conservadores que rechazan, entre otras cuestiones, la voluntad de Francisco de reformar y eliminar la pompa, el ritualismo, el lujo y ostentación de la Iglesia católica.

Un tema calificado de espinoso son las múltiples acciones desplegadas por el Papa para frenar la corrupción a gran escala ocurrida bajo la sombra de las actividades de la Santa Sede.

Según los analistas, este asunto inquieta a los altos funcionarios eclesiásticos involucrados en actividades ilícitas, un conjunto influyente, poderoso y cercano a sectores bancarios y económicos.

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