DEBEN PONERSE LAS PILAS

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

En el periodismo cualquiera que sea su categoría es decir, columnista de opinión, política, entrevista, cultural, noticia, gráfico etc., por lo general nada más somos vistos por los políticos cuando se les indica algo negativo porque por alguna razón se desconoce el funcionamiento de los directores de comunicación social en donde piensan que informar al “patrón” o “jefe”, es limitarse en recortar y pegar en un papel todas aquellas notas y columnistas que escriben algo negativo o el mejor de los casos se compran el servicio de síntesis de los medios que es fotocopiar las notas de los principales medios periodísticos y lo entregan engargolado para agilizar la lectura no perdiendo el tiempo en hojear o leer en los periódicos digitales.

Pero el sol no se puede tapar con un solo dedo y lo más importante es que existen más lectores a quienes realmente les interesa estar bien informados siendo éste una mayoría, por no decir, casi todos y que es la ciudadanía, los verdaderos interesados en saber qué es lo que pasa en su localidad o entidad.

Hay veces que con la cantidad de información y facilidad de adquirirla en el Internet y redes sociales se pierden temas interesantes dejándonos llevar por otros en donde muchas de las veces se quedan en la fijación de las mentes ciudadanas una idea equivocada.

Uno de los temas en noticias que cada vez sale en menor cantidad en los diferentes medios de comunicación de la entidad estatal, son aquellos que los tinteros estaban llenos de mucha sangre, el exceso de violencia entre los diferentes grupos criminales en Coahuila.

Algo que parecía una misión imposible a dos años del gobierno de Rubén Moreira Valdés, ha empezado a dar frutos en donde ya se puede decir que la figura del estado de derecho prevalece ante un problema que lo vemos en todo el país que es la falta de seguridad e integridad con el tema de narcotráfico y su manera de operar dentro de los diferentes municipios del país.

Si nada más lo que fue en el 2013 el gobierno de Coahuila invirtió 665.1 millones de pesos para las diferentes áreas de seguridad pública y procuración de justicia, sin mencionar la gran colaboración de la inteligencia marina para llevar a cabo operativos con resultados positivos sin tener el rebote del efecto “cucaracha”.

De los 38 municipios de Coahuila el más golpeado por éstos grupos criminales sin lugar a dudas era Torreón por su complejidad de ciudad conurbada a la de Gómez Palacio, Durango, en donde esa rivalidad de posicionamiento territorial afectaba mucho la inseguridad entre los torreonenses no permitiéndoles tener una vida tranquila y que al día de hoy se está dejando un precedente en donde  les están dejando opción a los delincuentes más que a respetar la entidad estatal como un territorio en donde ya no se puede hacer negocios ilícitos y actos violentos.

Otro medio para poder tener un panorama en cuanto al tema de la seguridad de los diferentes grupos del crimen organizado son las publicaciones de los periódicos en donde aquellas noticias que solían salir llenos de sangre han sido sustituidos por aquellos del robo común, es decir, aquellos que delinca en las casas habitación, vehículos, asaltos a comercio, etc., es decir, ese hueco dentro las problemáticas de la sociedad coahuilense está siendo llenado por los rata de dos patas que también estaban escondidos por el temor de ser aniquilados por los grandes se escondieron pero ahora que se dieron cuenta que no hay el mismo peligro empezando a salir para cometer sus fechorías.

En las 38 cabeceras municipales de Coahuila se quedaron acostumbrados a la presencia de la policía estatal, la marina y otros corporativos federales dejando muchas de las labores policíacos del municipio a echar flojera y depurando a policías que no pasaban la prueba de confiabilidad.

El gobierno del estado ya hizo su trabajo, es hora de que los nuevos alcaldes coahuilenses se pongan las pilas para echar a trabajar a los policías municipales que durante mucho tiempo se han limitado en sus funciones más que a pasear las unidades para uso personal en donde muchos coahuilenses han visto el mal uso que le dan llevando a familiares e hijos en la parte trasera porque el dizque polarizado impide la visibilidad pero las sobras de las pequeñas cabezas de niños y niñas los delatan.

Son contados aquellos alcaldes que han reactivado a sus elementos policíacos como el acalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, el de Ramos Arizpe, Ricardo Aguirre Gutiérrez; municipios en donde empieza sentirse un ambiente de tranquilidad pero sobretodo de seguridad. Haciéndose sentir la sensación de que la autoridad de Coahuila está presente entre los mismos ciudadanos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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